¿Para qué sirve una crisis?

Del mismo modo que todo tiene un porqué, todo debería tener un para qué. Si nada ocurre por casualidad todo debería tener una utilidad.
La crisis que estamos viviendo es preocupante por una razón fundamental: nadie sabe lo que ha sucedido con exactitud. Y lo peor de todo es que nunca lo sabremos. Intuimos, nos intentan engañar, especulamos con lo que tenemos a mano; pero no sabemos, no tenemos un porqué seguro al que agarrarnos ya que nos escatiman el derecho a conocer, lo más sagrado que tenemos. Miles de millones de euros parecen haber desaparecido del mapa. Ya está. Eso es todo. La crisis es preocupante, sobre todo, por eso.
Aunque hay algo peor. La crisis está siendo dolorosa para los sectores más desfavorecidos de las sociedades. De momento, y sólo de momento, esto es así. Están pagando el pato los de siempre. Los pobres, los que siempre estuvieron bajo la suela de alguna bota. Pero la crisis que arrasa con todo lo terminará haciendo con todos. De una forma u otra, todos estamos padeciendo o sufriremos algo que en los libros de historia aparecerá como el peor momento económico y social de la historia de la humanidad. Y espero que los estudiantes, dentro de cien años, puedan sacar algo en claro, aprender la lección. Porque ahora nadie lo hace.
¿Para qué sirve todo esto? ¿Estamos aprendiendo algo de este dolor que se vive? Lamentablemente, parece que no. Ni nos están dejando ni estamos haciendo grandes esfuerzos para que así sea. ¿Es que nadie va a poner un poco de cordura entre tanto descontrol? ¿Es que nuestro grado de aborregamiento es tan grande que no vamos a reflexionar sobre algo tan terrible? Echo en falta que alguien diga de una maldita vez, en público, delante de las cámaras de televisión, que lo hemos destrozado todo, que hemos malgastado recursos naturales y económicos sin ton ni son, que ese no es el camino; que hemos perdido nuestra capacidad de lucha, que parece que lo único importante es poder gastar cuando es una gran mentira. Que hemos perdido nuestra capacidad de lucha por un mundo mejor y eso nos hace indignos. Echo en falta que alguien nos indique el camino posible que, desde luego, no es el del dinero. Sin embargo, lo que veo son políticos y banqueros, a los que creen que un buen reloj es el gran objetivo, intentando llevar a las personas al mismo lugar del que partimos antes de esta gran crisis. Sólo hablan de consumo, de reactivaciones económicas o de gaitas así. Otra vez en el lugar exacto. Esto es un disparate. ¿Tan cortos son de miras? ¿Tanto miedo se tienen unos a otros? ¿No saben que morirán como cualquiera de nosotros y que no habrá servido de nada tanta codicia y tanta estupidez? No parecen tener claro que nos veremos en el infierno. Todos.
Consumo, prima de riesgo, coponderar impuestos (¿qué significará semejante cosa?), créditos, recortes… Y ¿qué? ¿Por dónde hay que caminar? ¿Dónde han quedado las personas, sus necesidades y el sufrimiento de muchos?
Lo hemos hecho fatal y lo seguimos haciendo aún peor. Quieren que esto no se detenga, que volvamos al punto de inicio del desastre (eso sí, más pobres todos excepto ellos). Y nosotros sin mover un dedo. ¿Qué es lo que hace falta para que nos pongamos en marcha?
Busquemos un para qué con urgencia. Somos muchos más que los poderosos, que los que nos han llevado a la ruina. Busquemos. Y hagamos.


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