1.440

El día se acaba con la cadencia de un golpe repetido. Nada especial. Otro más. Nada importante.
Se acaba el día en el que pudieron cumplirse los sueños viejos. Lo de siempre. No hay problema.
Se acaba el día que pudiste decir no. Otra vez será. Sigues teniendo lo mismo y nada importa.
Se acaba un día que pudo ser la vida entera convertido en mil cuatrocientos cuarenta minutos. Ni uno más, ni uno menos. Lo exacto de la rutina por la que peleas sin ceder un milímetro de terreno.
Se acaba el día. Te consumes. Has sido lo que siempre serás. Pero así son las cosas. Nada.


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