jul 8 2010

Recompensa

- ¿Qué te han dicho?
- Que confían en mí, que siempre han creído que soy un gran profesional, que puedo contar con su apoyo en todo, que en momentos así soy un pilar básico de la organización. Cosas así.
- ¿Y?
- Bueno, la indemnización y el paro me permitirá vivir durante un año. Más o menos. Luego, ya veremos.
- Veo que lo has entendido todo.


jul 8 2010

Nombres (26)

Elena.

Retoca los contornos del rostro con un pincel recién estrenado.

Lo llamaré Autorretrato, sólo eso, nada de adornos estúpidos, murmura mientras mueve el pincel de arriba abajo, despacio. Perfección prestada, así podría llamarse también. Sigue murmurando.

Deja la paleta sobre la mesa repleta de tubos y papeles. Deja el pincel. Se separa dos pasos y mira. Pasan los minutos. Completamente quieta. Mirando. La luz del sol que cubría la pared se ha convertido en una línea delgada tocando el techo.

Se sienta. Saca un cuaderno del bolsillo de la bata. Anota. Él hubiera sido honesto. Esa nariz no es, la piel es tersa cuando debería estar arrugada, nunca he sido capaz de sonreir de verdad. Soy mentirosa. Vieja, miope y mentirosa. Hace años que él lo sabe, lo ve, y un hombre no puede amar a una mujer así.

Sale del estudio. Baja las escaleras. Cae. Un golpe brutal. La sangre se extiende alrededor. El rostro parece dibujarse sobre un tapete granate.

El hombre entra despacio. Acaba de terminar la ceremonia. Se ha ido antes de que ajustasen la lápida. Se queda en el centro del estudio. Mira el lienzo que hay sobre el caballete. Como si alguien escuchara afirma que parece una fotografía. Se acerca estirando el brazo aunque no llega a tocar. La boca entreabierta. Los párpados a medio caer.

© De la imagen: Ana Laura Blanco