sep 6 2010

La tibieza de su lengua

Mira a través de la ventanilla. El autobús recorre con pesadez el trayecto, como si sintiera pereza al hacerlo de nuevo. La enorme nube que cubre el sol imita estar dibujada, parece que siempre ha estado en el mismo lugar. Un joven besa a su pareja. Ella estira la espalda, el cuello; la columna se curva mientras ríe. Mira a través de la ventanilla procurando ser discreto. ¿Cómo sería un beso en el corazón?, piensa. El beso alarga los cuerpos; uno se prolonga con el otro. Pero estar dentro es otra cosa, ha de ser más, mucho más. Ahora, mira el respaldo que tiene delante, un trozo de plástico gris que toma forma, la de ella. ¿Que habrá sido de ella? Un beso enlaza los cuerpos, los arranca de sí en una entrega fulminante. La calidez de la lengua expresando con ternura el principio de los tiempos, el final del mundo. Dos cuerpos unidos. Pero sólo dos cuerpos pueden llegar a ser lo mismo si uno entra en el otro. Besar para poseer, por siempre. Un beso en el corazón. Mueve la cabeza de un lado a otro, nervioso. El cielo completamente azul. El gris del respaldo implacable. Duro.


sep 6 2010

Retrato de pareja (1)

Le toca con las yemas de los dedos. Sin apenas apretar recorre su espalda. Despacio. Allí está, tumbado, desnudo, quieto, suyo. Apoya la cara en la otra mano, el codo en el colchón, estira un poco más las piernas. Se relaja.
Mientras, él piensa en cómo decírselo. La siente amenazadora en exceso.