Parece que todo sigue igual

Benedicto XVI es el nuevo Papa y la Iglesia sigue siendo la misma cosa que era antes de morir el Papa polaco. El problema del SIDA en los paises del tercer mundo avanza sin remedio y Benedicto XVI sigue negando la posibilidad (a los católicos de esas zonas y, de paso, al mundo entero) del uso del preservativo; las parejas homosexuales existen y Benedicto XVI condenando su unión y rebajando su condición de personas a algo menos que no se atreve a decir; millones de personas mueren de hambre a diario y Benedicto XVI sigue haciendo gala de grandes lujos desde su nombramiento….
Tienen razones suficientes los que le critican para hacerlo. Seguro que no pueden contener sus ganas de escribir un artículo o de mandar una carta al director del periódico que leen cada mañana, después de ver esas imágenes, a las que nos tienen acostumbrados en las cadenas de televisión, llenas de niños muertos, de hombres y mujeres consumidos por cualquier enfermedad. Tienen razón. A mí me pasa lo mismo. Miro la televisión y me revuelvo en la butaca pensando lo injusto que es todo esto. Pero hoy no escribiré. Hoy celebra su primera comunión el hijo de un amigo y no me queda tiempo.Todo está preparado. El traje del chaval es precioso (el niño quería lucir zapatos de charol, pero su padre ya le dijo que “mariconadas”, en un día así, las justas), podremos comer en el jardín del restaurante porque el día parece agradable y no lloverá. El menú es apetitoso: un aperitivo, crema de cangrejo, salmón en salsa de no sé qué cosa carísima, solomillo con salsa al gusto, postre, copa… Lo mejor de todo es que en el jardín no hay televisores. Durante la comida nadie quiere ver como los africanos mueren pesando 30 kilos de menos, como Benedicto XVI no hace nada por salvar a esas pobres criaturas. Y es que en días tan especiales lo mejor es no pensar en que Benedicto XVI hace que todo siga igual. Es mejor disfrutar de la fiesta y luego volver a la carga.


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