A Soraya Sáenz de Santamaría, con cariño

Soraya, deja que te llame de tú. Podrías ser mi hermana pequeña y eso hace que no termine de convencerme lo de utilizar fórmulas que vayan más allá del tú. No des importancia a algo así. Ya sabes que, además, el populacho se caracteriza por su falta de conocimiento acerca de cosas como, por ejemplo, el protocolo. Y yo soy eso, una enana representación de esa masa informe que va de un lugar a otro sin criterio, sin rumbo fijo y a la que hay que guiar con guante de hierro.

Soraya, ya que eres vicepresidenta del gobierno de España, permite que te haga alguna sugerencia. Verás, conviene medir las cosas aunque se hagan de cara a los pobres que andan sueltos por estos mundos de Dios. ¿De qué sirve ponerse tan solemne para decir, qué sé yo, arroz Catalina? Intentar no atascarse al hablar abriendo y cerrando la boca como si fueras un robot queda poco atractivo. Si le sumas esos ojos como platos, la cabeza ladeada y los músculos tensos, el aspecto es algo ridículo. Fíjate, el otro día anunciaste unos recortes monstruosos y parecía que estabas diciendo arroz, Catalina. Es lo malo de ponerse solemne para cualquier cosa, el que escucha no diferencia. Pero, no te preocupes. Es una cuestión estética y sin importancia. Aunque, toma esto como otra sugerencia, ya que hablo de estética, debes intentar (cuando aplaudes a Mariano) que no parezca lo que no es. Soraya, de verdad, si no supiera que las chicas listas buscáis altas metas en todos los sentidos, creería que estas enamorada hasta las trancas de Mariano. Qué carita, qué entusiasmo, que mirada tan dulce y calida. Ten cuidado, Soraya. Que, hoy en día, con esto de la tele pueden sacar punta a cualquier cosa (fíjate lo que le ha pasado a la niña Fabra; la pobre dice que se jodan a los socialistas y se la lían; aunque ¿no debería haber dicho que os jodan ya que los tenía enfrente?; parece que se lo decía a un grupo que no estaba, a los parados o algo. Bueno, no sé, no quiero decir nada que moleste a esa criatura). Soraya, ten cuidado con estas cosas. De verdad.

Soraya, en realidad, lo que quiero es decirte qué ideas tengo para salir de esta crisis. Siendo vicepresidenta del gobierno querrás escuchar a los ciudadanos. Igual te parece demagógico lo que voy a proponer, pero es lo que pienso. Tal vez lo piensen algunos más. Si lees esto, por favor, se lo cuentas a Mariano. Este es otro que está demostrando escuchar a todos y hacerse eco de la opinión de sus compatriotas. Me consta que sería capaz de cambiar su programa electoral si fuera necesario.

Vamos a ver, Soraya. ¿Recuerdas, siendo pequeñita, que tu mamá te decía que no dejaras que te tomaran el pelo, que te defendieras? ¿Te acuerdas? Pues, mira, en Europa hay una chica muy mala que te está haciendo la vida imposible. Y eso no puede ser, Soraya. Es que nos está destrozando a todos los españoles. Se llama Ángela y habla muy raro. La reconocerás enseguida. ¿Por qué no la mandas a la mierda? No hace falta pegarse ni nada de eso. No. Cuando la veas le dices que la deuda la va a pagar ella y sus amiguitos; que el euro (eso que nos vendes como si fuera la piedra filosofal) se lo puede meter, exactamente, donde le quepa y, de paso, le dices que ya saldremos adelante, que esto del desastre es una cosa muy fea, pero que nosotros ya estamos metidos en el centro de uno monumental mientras ella y sus amiguitos viven cada vez mejor a costa del sufrimiento de los españoles. Le dices que si hay que empezar desde cero no pasa nada. No es la primera ni la última vez que ha pasado o pasará. No temas quedarte sola, Soraya. Los griegos, los irlandeses, los portugueses, los italianos y unos cuantos más compartirían bocadillo contigo. Y tan ricamente. No dejes que te peguen más. No seas tonta. Un poquito de dignidad viste mucho.

¿Sabes, Soraya? El ansia de poder no mola. Tú y tu querido Mariano deseabais tenerlo a toda costa. Incluso pagando un precio descomunal. Destrozar vidas y futuros. ¿Has pensado que sería mucho mejor echar valor a la cosa y hacer lo que un ser humano debe? Eso debe ser la leche. No sé por qué no lo haces. Díselo a Mariano, igual se anima.

Otra cosa más que podría ayudar a solucionar este lío de las crisis. Ya sé que con todo el trabajo que tienes no puedes estar al tanto de lo que sucede. Por eso te oriento. Verás, la gente está amargada, tiene miedo a perder el trabajo, no quiere gastar un euro de más por lo que pueda pasar. El ambiente en las oficinas, fábricas o cafeterías es un desastre. Trabajar con miedo es malo, pensar con miedo es imposible, vivir con miedo una tragedia. En lugar de hacer más fácil un despido, de quitar pagas extras, de dejar a la gente sin una ayuda necesaria si se encuentra en el paro o hacer que pague por una sanidad que ya ha pagado con su nómina; en lugar de todo esto, tal vez, la solución sea la contraria. ¿Te imaginas un país lleno de personas con esperanza? Eso tiene que ser lo más de lo más. Creo yo que esta espiral en la que nos estás metiendo, junto a Mariano, no puede ser buena. Mira, si en vez de quitar una paga a los funcionarios metieras en la cárcel a los que ganan la lotería nueve veces o a los que se lo llevan en sacos, creo yo que la gente estaría más dispuesta a ayudar. A ti y a Mariano. Haz la prueba. Mete en chirona a una docena de tus compañeros (los que sepas que ya se lo han llevado) y comprobarás que el pueblo te quiere más que a San Judas Tadeo. Un desplante a Ángela (la alemana), un par de detenciones al día (no temas, tendrás para hacerlo durante toda la legislatura) y aquí paz y después gloria.

En fin, Soraya, sé que tienes muchos recortes en mente y no te voy a quitar más tiempo. No olvides dar recuerdos a Mariano. Un afectuoso saludo, querida.


1 Respuesta en “A Soraya Sáenz de Santamaría, con cariño”

  • Javier Riesgo ha escrito:

    El problema sigue siendo el mismo.
    Controlar los agujeros que, en la economia, realizan los ladrones. Soluciones cerrar escapes, optimizar el gasto publico y mas centralismo.
    Por ultimo ¿que es eso de regalar dinero? Las politicas sociles consisten en ayudar al que lo necesita, no dar por dar.