Acción. Reacción

Dibujo el pentagrama en el aire. Sobre las notas que ya suenan en la ausencia; colocando una realidad lejana.
El cenicero se desborda en su centro, los papeles se hacen añicos rasgados con su propia inutilidad. Una lata vacía apoyada sobre un cetro de cansancio.
Escribo algo que estalla en forma de idea. Alguien me habla aunque lo dicho rebota con insistencia formando un dibujo desigual. El mundo es yo. El resto, más mundo, pero con la ausencia de mí.
Un toro degollado no es un animal muerto. Una mujer bárbara puede encaramarse a lo delicioso. Pienso en ello mientras la cartografía dice que lo útil está en la habitación de detrás.
Y, ahora, cuando tú lees, el sentido llega a rastras buscando escape. Miras atónito. Agarras lo que puedes. A la caja de madera vieja. Es su lugar. Una enorme fiesta.
Es ese el proceso y no otro. Un libro es un objeto. Otro mundo, quizás, deseado. Pero del otro, del que amanece con la soberbia en el fondo del vaso.
La música se inquieta. Una realidad se pega rechinando. Y la otra, la de verdad, se difumina de nuevo.


2 Respuestas en “Acción. Reacción”

  • Edda ha escrito:

    Ahora, cuando leo, trato de agarrar lo que llega. Despacio, una, dos, tres… Las veces que haga falta. Quedándome con lo esencial, sosteniéndolo para que no se haga añicos y se quede para siempre en esa otra realidad. La del que escribe.

  • Peninsula ha escrito:

    Gabriel no puedo oir el texto, ¿qué pudo hacer?