Acicalándose

Llueve en Madrid. El cielo está completamente cubierto. Frío. Me ha despertado el sonido de la lluvia. Madrid parece esperar tranquila mientras la bañan con cuidado.
Ayer, me acosté pronto. Casi a la hora de los niños. Me tumbé junto a Gimena esperando a que cerrara los ojos y me tuvieron que despertar para que cambiara de cama. Ocho horas. Algo más. Hacía mucho tiempo que no dormía tanto tiempo seguido.
Siendo niño me gustaba mirar cómo llovía. Ver cómo el agua, caprichosa, iba buscando su camino en la tierra o el vidrio de la ventana. Incluso llegaba a apostar por una gota u otra, por una pequeña corriente u otra. Alguna tendría que llegar primero a su destino. Solía fallar. Inesperadamente alguna gota llegaba para modificar las cosas o un pequeño cauce encontraba a uno de mis competidores para convertirlo en un riachuelito algo más caudaloso. Y me gustaba ver todo esto desde dentro de casa o de un coche o de una cafetería. Nunca me gustó eso de llegar empapado a casa, eso de caminar bajo la lluvia sin buscar el refugio de una cornisa para empaparme. Siempre desde dentro. De otra forma era imposible fijar la atención en lo que me gustaba ver.
Hoy he sido el primero en levantarme. La casa en silencio. Y el agua golpeando en los cristales con suavidad, corriendo por el suelo de la terraza buscando una salida. La ciudad poniéndose guapa, acicalándose con lentitud.
He abierto la puerta de la terraza. Desde fuera, hoy desde fuera, he pensado. Una salida caprichosa para la consciencia.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


6 Respuestas en “Acicalándose”

  • Paula María ha escrito:

    De vez en cuando es bueno salir y mojárse para valorar lo bueno que es estar adentro seco.
    Besosss

  • Edda ha escrito:

    Qué tendrá el sueño de los niños que hace el nuestro más placentero.
    Sí ves llover tras el cristal te perderás el olor de la lluvia y el cristal no te dejará ver la ciudad con la cara recién lavada. Mojarse a veces compensa.

  • Carmen Neke ha escrito:

    El miedo a mojarse se te quita rápidamente cuando te han caído un par de buenos chaparrones encima. Y entonces te das cuenta de que tampoco había para tanto, que llegar empapado te hace apreciar el encanto de la ropa seca que te espera en casa.

  • Anonymous ha escrito:

    Bien hecho. La sensación es maravillosa y la desinhibición más todavía. Felicidades y disfrute del cambio.

  • MERCHE ha escrito:

    Con lo bonito que es mojarse de vez en cuando… no te da tiempo ni a pensar….solo a correr y tus sentidos se vuelven más intensos…..
    Que bello cuando llueve.. me encanta la lluvía!!!!

  • Poma ha escrito:

    Hay momentos que es una delicia…"singing in the rain .."