Amarse

Nos pasamos el día reclamando que nos amen. Incluso nos llega a dar lo mismo quien lo haga. Lo importante es que nos digan lo maravillosos que somos, el amor que somos capaces de generar, lo mucho que importamos en un lugar concreto y a unas personas determinadas. Ese lugar bien podría ser un estercolero y esas personas diez o doce asesinos en serie. El caso es que necesitamos sentirnos queridos. Y mucho. Pero nos olvidamos de lo fundamental. Queremos que nos quieran aunque no sabemos querernos a nosotros mismos. Buscamos fuera lo que somos incapaces de encontrar dentro. Y, al final, el desastre es mayúsculo.
Hombres y mujeres de todo el mundo se dejan operar para que les implanten prótesis de silicona o de lo que sea. Creen que si se sienten ellos mejor podrán ser más queridos. Pero sentirse mejor con el aspecto físico es poca cosa si tienes la cabeza llena de rechazo a ti mismo. Nos gastamos cantidades indecentes en ropa que disimule ese michelín o esa barriga flácida. Pero seguimos teniendo unos kilos de más. Vamos echando parches a nuestro aspecto con la excusa de agradarnos si miramos un espejo y así ser más felices. Pero terminamos en el punto de partida. No nos gustamos. Somos infelices.
Me gustan las mujeres que no ocultan fotografías en las que no salen favorecidas. Me gustan las mujeres que asumen la edad como algo estupendo y no como el fin del mundo. Me gustan las mujeres que presumen del cuerpo que tienen sea cual sea. A esas no les hace falta prótesis de ningún tipo porque tienen la cabeza en su sitio. ¿No será que el problema es más espiritual que físico?
Los hombres no me gustan. Pero me produce cierto estupor ver cómo después de una operación un tipo al que conozco hace años se ha convertido en un muñeco de cartón piedra. Las mujeres sí que me gustan. Pero sólo hasta que se dejan la cara estirada de forma artificial o aparecen con tres tallas más de sujetador.
Ya sé que hay gente con verdaderos problemas. Y ya sé que muchos de esos problemas pueden estar motivados por el aspecto físico. Pero, finalmente, a cualquiera de nosotros lo que nos tienen que enseñar es otra cosa. A querernos tal y como somos, a buscar dentro y no fuera. Cuando alguien se enamora de sí mismo, tarde o temprano, es amado por otro. Y quedará prendado de sus arrugas, de su pecho e incluso de la calva o la barriga.


3 Respuestas en “Amarse”

  • Anónimo ha escrito:

    Hay sólo una persona que puede hacerte feliz (y amarte, añado yo) toda la vida, y esa persona eres tú mismo/a… (David Burns).

    En el camino te acompaña todo lo demás.

    He conocido personas recauchutadas que son verdaderos despojos humanos. Y lo serán hasta que se mueran. No hay nada peor que sentir lástima de ti mismo/a y disfrazar por fuera lo que es un desastre por dentro (para el alma no hay botox, ni rellenos, ni prótesis).

    Qué texto tan cojonudo.

    Saludos.

  • Poma ha escrito:

    Oh¡¡ que bien, cumplo los requisitos. Y es que me quiero mucho ¡¡

  • Edda ha escrito:

    Estamos en la era del culto al cuerpo. Es triste pero es así. Y cuando llegue la era del culto a la mente (si algún día llega) estaremos todos pa´Tudela.