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Dentro de unos días cumpliré cuarenta y seis años. Todo ese tiempo da mucho de sí, cunde mucho. Podría decir que la fortuna me ha sonreído, que tengo muchas cosas de las que cualquier persona puede presumir. Pero también podría afirmar que la vida me ha maltratado, que las carencias son enormes. Cualquier cosa sirve. Sólo depende del disfraz que quieras colocar sobre esos casi cuarenta y seis años. Sólo depende de lo justo que quieras ser con los que han intentado construir tu vida algo más simpática o de lo que apetezca ensañarte con los que pintas como culpables de lo que pasó. Es decir, cunde mucho si estás dispuesto a cargar con el mochuelo a la vida, a la fortuna, a los demás.
La cosa cambia si, con casi cuarenta y seis años, pienso en lo que he hecho (yo solito, sin fortunas ni gaitas acompañando). Ya cunde menos, da menos de sí. Para explicarme todo lo que ha pasado necesitaría pensar durante días y escribir quinientos folios. Más o menos. Intento ser práctico, así que voy a reducir mucho las cosas. Lo voy a intentar con una sola frase.
“Dejé de sonreír”
Recuerdo que hace nueve años y pico, un buen amigo me saludó por la calle. Llamó mi atención desde la acera contraria. Se acercó y lo primero que hizo fue decirme “¿qué te pasa? Nunca te había visto tan serio”. Él no sabía que acababa de morir mi hermano. Creo que ese día dejé de hacerlo. Bye, bye, sonrísa.
Pero lo importante no es la razón por la que desapareció eso que tantas alegrías me dio (siendo jovencito) cuando iba a buscar a las chicas a la puerta de su colegio y que tantos intentos de asesinato frustrado ocasionó (mis amigos me odiaban si sonreía porque no se comían una rosca). Lo importante es que dejé de hacerlo. De buenas a primeras se me olvidó que eso era yo. No algo mío sino yo mismo. Y renunciar a uno mismo es lo peor que puede pasar.
Hoy sonrío de nuevo. Pero, además, lo hago con ganas, sin tener que fingir. He vuelto. Sigo siendo el mismo egocéntrico de antes, igual de descarado, ese que se reía del mundo en cualquier circunstancia, alguien capaz de mirar al lado oscuro para llenarse de mierda mientras se agarra muy fuerte al lado amable, más chulo que un ocho, sin complejos. Un tipo a punto de cumplir cuarenta y seis años al que la vida le ha maltratado pero no ha sido capaz de derribar.
No dejen de sonreír, amigos. De otro modo, se perderán por un territorio desconocido y difícil de transitar.
¿Saben? Voy a ser buena persona y se lo voy a contar. Ha sido muy fácil regresar al lugar que abandoné hace tantos años. Pero será mañana. Hoy no me apetece. Lo que quiero es disfrutar de mí un ratito. Ustedes me lo sabrán perdonar.
© Del texto: Gabriel Ramírez Lozano


7 Respuestas en “:)”

  • Anonymous ha escrito:

    Gabrielensis, lo mejor de tí no es tu sonrisa, lo mejor de tí son tus risas y como dejes de hacerlo, te moleré a palos. Ya sabes que yo no miento.

    Núria A.

  • Poma ha escrito:

    :))))))))))))))))

  • Noe Dominguez ha escrito:

    ¡Olé, Gabriel! No sabes cómo te comprendo. Por algo similar yo también dejé de reír, de sonreír… También he vuelto, y espero volver mañana para que me sigas contando esa historia; estaba muy interesante.
    Besos.
    Ely

  • Señorita Puri ha escrito:

    Me alegro de que sonrías. la vida es un lugar más bonito para ti y los que te rodeán.

    (Joder parezco un powerpoint de esos pelmas)

  • Edda ha escrito:

    Gabriel, si no dejas de sonreír te lo vamos a perdonar todo. Sólo con esa condición :)

  • Isadora ha escrito:

    Si todo consiste en eso, dejar de sonreír o volver a sonreír por acomodarse a un guión, el escrito por omisión por el común de los mortales ante su falta de imaginación, o el escrito por mi misma violentándolo todo con la pretensión absurda de volver a ser más chula que un ocho sin saber para qué, yo, con su permiso, me bajo en la próxima. A mi me basta y me sobra con intentar ser lo que creo que soy, que a lo peor ni lo soy; pero sobre todo dentro de un orden y con cierta coherencia y estética para pretender diferenciarme del concepto al uso.
    Cuarenta y seis años, ¿y qué son comparados con la inmensidad del océano?

  • MERCHE ha escrito:

    Genial….. no dejes nunca de sonreir… es lo más bello de las personas….