Bonitas historias de amor. 2

– Quiero vivir lo nuestro con toda la pasión del mundo.
– Toribio tienes ochenta años, yo setenta y ocho y llevamos más de treinta casados. Lo podías haber pensado antes, hombre.
– El amor es algo que nada puede detener, amor mío.
– Sí, sí. Claro que sí. Por ejemplo la dentadura que se te cae o la hernia discal que no te deja vivir. Anda, baja a tomar el sol en el banco del parque. Desde aquí veo a Pepe.
– Mi amor. No te había dicho nada, pero he comprado viagra y mira cómo estoy. Me he tomado dos pastillas. De una sola vez.
– Pues eso, baja al parque y se lo cuentas a Pepe. Ya verás lo que vas a presumir. Yo es que me he tomado un gelocatil, la pastilla de la tensión, un orfidal y me da mucho sueño.
– Hay que joderse, Rosario. Con la ilusión que me hacía.
– Anda mira, al final vamos a coincidir en algo. Es lo mismo que te decía yo de jovencita. Al parque, Toribio. Y ten cuidado con el escalón.


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