Buen viaje y buena suerte

A veces me sorprendo pensando en cosas que quisiera tener lejos. Cada vez menos. Lo de la sorpresa, digo. Porque, cada día, están más arrimadas.
Intentaba recordar el día que le deseé buen viaje y buena suerte a mi padre. Fue unas horas antes de que muriera. Creí que utilizaba una fórmula gastada; que eso era lo que decía alguien que, en realidad, no tenía ya nada que decir. No era así. Tengo la mala costumbre de reflexionar sobre lo que me interesa y, aunque hablo más de lo que quisiera, creo ser más prudente de lo que pudiera parecer.
Un viaje. El destino incierto. Pero una meta. La que sea.
Podría ser un viaje diminuto que le llevara de esto que conocemos como realidad a la nada. Hasta eso que no tiene color, que no es ni trasparente, que no ocupa espacio. Hasta la nada. Pero nosotros somos todo lo contrario a esa nada y si nos tenemos que diluir ha de ser en el todo. De diferente forma a lo que entendemos como vida. Pero el todo es el lugar al que pertenecemos. Prefiero pensar eso. Que nos vamos distribuyendo espacios de rato en rato.
Podría ser un viaje enorme. Hasta un lugar desconocido. Sólo intuido. Un espacio en el que no dejamos de ser. Al contrario. Toda la materia que se queda en tierra. Todo lo trascendente esperando lo nuestro para sumar importancia.
Tal vez un trayecto (el más miedoso) hasta uno mismo. Nadie lo sabe.
En cualquier caso, un viaje. Por eso hay que desear que sea bueno y que la suerte esté cerca para favorecer al que lo tiene que realizar.
Pensaba sobre esto. Y la duda era si la reflexión fue posterior a decir ese par de frases. Tengo la mala costumbre de no tirar nada de lo que escribo. Aquí está la nota escrita mucho antes, cuando aún me sentía inmortal, protegido por un puñado de años. Y por mi padre. Murió mucho después.


3 Respuestas en “Buen viaje y buena suerte”

  • Edda ha escrito:

    Es una bonita manera de despedirse de alguien a quien quieres. La mejor.
    No es una mala costumbre la que tienes. Siempre es bueno recordar sensaciones. Esas que quedan impresas en el papel donde escribes.

  • Una lectora ha escrito:

    Siempre hay un tiempo para marchar aunque no haya un sitio a dónde ir.

  • daniela. ha escrito:

    Hay días que quiero marcharme, donde no sé solo irme y no regresar jamás…