ene 31 2011

Antología del cuento norteamericano

Richard Ford fue el encargado de seleccionar los cuentos que incluye este volumen editado por Galaxia Gutenberg. Antología del cuento norteamericano recoge lo mejor de ese género desde finales del siglo XIX hasta finales del XX. Raymond Chandler, Henry James, John Updike, Tobias Wolff o Lorrie Moore son algunos de los autores que aparecen en un índice que impone por su importancia.

Es un libro al que conviene arrimarse. Se trata de una magnífica selección que permite al lector comprobar la evolución de este género a lo largo del tiempo, cómo las voces van modificando su presencia en la literatura norteamericana (y en la mundial al mismo tiempo, claro), cómo los personajes se perfilan desde registros que en su momento fueron novedosos o son los utilizados en la actualidad. Es muy curioso cómo se aprecia la incorporación de las nuevas técnicas de un relato a otro, del enfoque de los temas, e, incluso, la repetición de alguna trama ya conocida dentro de otra perspectiva que la convierte en novedosa.

Un libro necesario para conocer un género que, a pesar de la importancia que siempre tuvo, nunca ocupó el lugar que corresponde en las mesas de novedades o en las listas de ventas.

No se pierdan los cuentos de Ernest Hemingway, Grace Paley, Tim O’Brien y Kate Chopin. Son, sencillamente, magníficos. Y decir eso, teniendo como rivales al resto que forma el conjunto de la selección, es mucho decir.

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: De 15 años en adelante sin excepción.
Tipo de lectura: Fascinante.
Engancha desde el principio (cada relato).
No sobra ni una página incluyendo el prólogo. Se echan de menos más relatos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar. En un campo de fútbol podría intentarse, pero será difícil.


rod stewartwhat a wonderful world


ene 28 2011

Conversación en La Catedral

Si alguien quiere saber hasta dónde puede llegar la capacidad de fabulación de un buen escritor, si alguien quiere saber como esa capacidad para inventar historias se ordena en una novela, si alguien quiere comprobar que escribir es una de las cosas más importantes que el hombre ha hecho jamás, lo que tiene que hacer es asomarse a Conversación en La Catedral de Mario Vargas Llosa. Una espléndida novela que muestra lo que supone la escritura con total claridad.

Durante la conversación que mantienen los protagonistas de la novela en un bar de Lima, iremos conociendo una historia dura y cruel, de éxitos y grandes fracasos, de injusticia, de amor, de amistad o de desilusión. La política, las relaciones humanas, la corrupción, la maldad y la locura serán vehículos que Vargas Llosa utilice para llegar a configurar un mundo en el que sólo un ser humano puede sobrevivir.

La novela de Vargas Llosa es exigente con el lector. Mucho. Los cambios de registro constantes. El número de personajes extenso. Las modificaciones en el tempo acompasados con las bruscas variaciones espaciales y temporales hacen obligatoria una alerta que impida perder el ritmo narrativo. El vocabulario desconocido. Frases inacabadas en las que la reverberación del lenguaje aparece con claridad aunque producen un pequeño conflicto hasta aprender a leer de este modo. Diálogos de una potencia descomunal que dibujan los rasgos fundamentales de cada personaje a veces sin que lo sepan ellos mismos.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Conviene tener cierta experiencia para leer esta obra.
Tipo de lectura: Una vez que el lector se situa es fascinante.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página.
Argumento: Varias historias buscan su punto común para ser una sola. Un trabajo colosal.
Personajes: De todos los tipos y colores. Y perfectamente dibujados.
¿Dónde puede leerse?: A ser posible en un lugar tranquilo.


Zoot SimsLow Life


ene 25 2011

Las Trece Rosas

Trece mujeres jóvenes son apresadas, juzgadas y ejecutadas. Trece mujeres que piensan de forma distinta a sus carceleros, a sus jueces y a sus verdugos. Ese es su crimen. Y esa es la historia que cuenta Jesús Ferrero en su novela Las Trece Rosas.

Buena novela que persigue la literatura desde su primera página ayudándose de la estructura clásica de la tragedia. Esto mismo (que es maravilloso) se convierte en un pequeño problema a lo largo de la obra. Las voces que escuchamos en los diálogos y que pertenecen a esas trece mujeres se deslizan peligrosamente hacia lugares poco creíbles. Dicho de otro modo, no parece que el discurso acompañe al personaje. Es verdad que Ferrero intenta dibujar personajes con cierto perfil que incluye un nivel cultural determinado, pero es insuficiente. Demasiado exquisito el lenguaje, demasiado armonioso el discurso. Es el precio que se paga, a veces, en literatura cuando el afán por conseguir un efecto sobresale sobre el resto y a su costa. En cualquier caso, es un detalle que no desmerece la novela. Ferrero, autor con altibajos en su producción, parece haber tomado el pulso a su literatura definitivamente.

Calificación: Buena.

Tipo de Lector:  Buscadores de literatura. No apto para lectores de novelas que tratan de convertirse en tesis políticas con cualquier excusa.

Tipo de lectura: Muy agradable.

Engancha muy pronto.

No sobra ni una sola página.

Argumento: Bien trazado. El hecho histórico desaparece para ver la historia desde un lugar poco común.

Personajes: Algo exagerados al hablar. Se hubiera agradecido mayor profundidad en alguno de ellos. Pero bien.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar, pero con calma alrededor.


bebel gilbertocade voce


ene 22 2011

Arrugas

El novelista gráfico Paco Roca consigue con Arrugas una excelente obra que habla de la vejez, de los problemas médicos que lleva añadidos y de cómo una vida se va deshaciendo para convertirse en una existencia plena. Lo hace ilustrando sus textos de forma inteligente y muy sugerente para el lector. Lo hace mirando y dibujando su propio mundo porque, según dijo él mismo, el reflejo en el espejo (cuando se mira) comienza a parecerse al de su padre y eso significa que se está haciendo mayor.

En este comic se mezclan diferentes historias de diferentes personajes y, al mismo tiempo, cada trama se dibuja junto al pasado que mueve a los protagonistas. Una historia deliciosa, tierna, sin efectos lacrimógenos, bien contada y universal. Sirve a los mayores y sirve a los que vamos camino de serlo.

Arrugas de Paco Roca es una muestra de lo que puede ser un buen comic y una forma de acercarse a este género muy recomendada.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Salvo niños cualquiera que quiera pasar un rato inolvidable.
Tipo de lectura: Gratificante.
Engancha desde el principio.
Cada viñeta está en su sitio porque no podría faltar ni una.
Argumento: Muy interesante visión sobre la vejez y el Alzheimer.
Personajes: Perfectamente dibujados (nunca mejor dicho)
¿Dónde puede leerse?: No por ser un tebeo puede leerse sin concentración. Mejor tranquilos.


Nelson RiddleThe Loop


ene 21 2011

El Gran Gatsby

Existen novelas para todos los gustos, más grandes o más chicas, fatales, pasables, mal escritas o excelentes. Y cada una de ellas es lo que es por algo. No por gusto de los lectores. Eso es otra cosa con la que un escritor debe saber vivir. Las novelas son como son, independientemente del gusto de gente que, quizás, no sabe ni lo que dice. Por ejemplo, El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald es una de esas obras que leídas con poca atención podría pasar por una novela más. De hecho, la película que se rodó, con la novela como base, es un desastre total. El director no entendió nada.

¿Dónde está la grandeza de esa novela? En el narrador. Desde el principio intenta ocultar sus armas, un campo semántico entero para procurar que no conozcamos su condición sexual, utiliza figuras retóricas para decir sin decir. El gran protagonista es el lector porque está expuesto a no enterarse si no hace el esfuerzo de añadir lo que de forma explícita no aparece. Una verdadera obra maestra. Si a los elementos técnicos le añadimos una norteamérica alocada, un mundo altamente atractivo para los curiosos, una historia de amor imposible, muertes y fiestas divertidas y disparatadas, tenemos una novela obligatoria en la cola de libros por leer.

Calificación: Excelente.

Tipo de Lector:  Conviene que no sea la primera novela para leer.

Tipo de lectura: Amable aunque exigente.

Engancha muy pronto.

No sobra ni una sola página.

Argumento: Divertido y muy bien resuelto.

Personajes: Lo mejor de la novela.

¿Dónde puede leerse?: Cualquier sitio es bueno.


Oscar PetersonCall Me


ene 14 2011

La Puerta de los Infiernos


Laurent Gaudé logra con su novela La Puerta de los Infiernos (Ed. Salamandra, 2009) retratar con precisión el sufrimiento de unos padres que pierden a su hijo, la destrucción de una relación, la venganza, la amistad y el infierno. Sí, el mismísimo infierno. No el que tenemos en la cabeza los occidentales sino el clásico, el que veían cerca Eurípides o Platón. Es una de las descripciones más conmovedoras, más terroríficas, que jamás se han escrito. Pero el gran mérito de Gaudé es que agarra una historia rebosando amargura y violencia para tratarla desde la ternura de lo cotidiano. Se acerca Gaudé a la tragedia griega en las formas y en el fondo. Incluso lo hace cuando se asoma a la teología. Perfila los personajes como lo harían los clásicos (no como un todo sino como si fueran trocitos pegados unos a otros y de los que pudiera desprenderse el individuo sin causar más que un daño “local”). Y lo hace con una solvencia extraña en los tiempos que corren. Creo que pasarán años hasta que pierda la nitidez en mi consciencia la descripción que me encontré del infierno en esas páginas. Pero, del mismo modo, será difícil olvidar la relación del matrimonio protagonista, las escenas violentas y crueles que definen el mundo que nos presenta este autor francés.

Calificación: Muy buena

Tipo de Lector: Dispuesto a tocar el mismísimo infierno con la punta de los dedos al pasar cada página.

Tipo de lectura: Ligera.

Engancha desde el principio.

No sobra ni una sola página.

Argumento: Original, atractivo, muy emotivo. Cruel, a veces.

Personajes: Muy bien perfilados.

¿Dónde puede leerse?: Mejor en casa. Tomando un café.


milt jacksonlost april


ene 3 2011

Relatos autobiográficos

Thomas Bernhard es un autor al que no se le puede dar la mano con el fin de seguirle hasta donde quiera llevarte. Si lo haces te puedes encontrar con serios problemas. Deja de gustarte el resto de literatura, te da por mirar con ironía todo lo que te rodea, tiendes a no tomar en serio casi nada, el sentido del humor se afina y no lo comparte nadie contigo, los textos de tono medio o bajo dejan de interesarte, y un aliento corto en las frases te termina pareciendo una baratija literaria. Todo esto estaría muy bien si fuera cierto, pero da la casualidad de que la literatura es Bernhard y lo demás. Peligroso autor, tanto como genial y divertido.

Una forma de acercarse a este autor es leyendo sus Relatos autobiográficos que recogen El Origen, El Sotano, El Aliento, El Frío y Un Niño. Soliloquios que forman una espiral narrativa que envuelve al lector hasta dejarle exhausto, referencias musicales de gran valor, una profundidad en lo narrado que llega a lo más profundo del ser humano y una historia tremenda, insultantemente negra. Un libro que causa heridas en el lector aunque arranque sonrisas y, a veces, carcajadas del que se sabe asomar sin prejuicios.

Calificación: Obra maestra.
Tipo de lector: Exigente con la literatura y consigo mismo.
Tipo de lectura: Envolvente, exigente, difícil.
Engancha desde el principio.
No sobran ni los títulos.
Argumento mucho más amable de lo que pudiera parecer. Muy bien trenzado.
Asombroso lo bien que puede llegar a perfilarse un personaje con una pluma en la mano.
¿Dónde puede leerse?: Es lo de menos. El mundo real desaparece cuando se abre el libro.


miles davis john coltraneso what


ene 1 2011

Guerra y paz

La diferencia entre un relato breve y una novela es que, mientras el primero busca un momento en el que un mundo se modifica por algo que sucede, la novela crea un mundo de ficción con el que se pueda entender el universo real.

La diferencia entre un narrador omnisciente (utilizado hasta finales del siglo XIX) y el resto de narradores (los que se utilizan en la actualidad) es que el primero enseña y explica el mundo, todo lo sabe, mientras que el resto centran su atención en aspectos que ellos mismos pueden desconocer y descubrir a lo largo de la narración.

Aunque es una descripción muy vaga de esas diferencias puede servir para decir que Guerra y Paz de Liev Tolstói es una novela contada por un narrador omnisciente y, dicho sea de paso, llena de injerencias por parte del propio autor que no afean la narración sino que la complementan. Es un novelón en todos los sentidos. Mil ochocientas cincuenta y seis páginas, una historia absolutamente maravillosa escrita por uno de los grandes autores de la historia, una traducción espléndida (recomendamos la editada por «del Taller de Mario Muchnik» a cargo de Lydia Kúper).

Por ejemplo, la batalla de Borodinó, tal y como está descrita en esta obra es, posiblemente, la narración bélica mejor tratada de todos los tiempos.

Los personajes, desde Pierre Bezújov hasta el asistente Morel, se presentan con sitio propio en la novela con su personalidad dibujada por completo de forma magistral.

Un clásico insustituible.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Nadie debería dejar de leer algo así.
Tipo de lectura: Relativamente sencilla y fascinante.
Engancha desde el principio.
Alguna página que otra sobra (las que corresponden a las injerencias del autor), pero no significa nada cuando se trata de una novela de estas características.
Argumento denso.
Personajes: En alguno de ellos se verá reflejado el lector.
¿Dónde puede leerse?: Cualquier sitio es bueno aunque el libro pesa y llevarlo en el bolso puede acabar cansando.


norah jonessomewhere over the rainbow


sep 25 2009

Tirando muros

Art Tatum está considerado el pianista más influyente de la historia del jazz. Es posible que sea cierto aunque a mí me sigue gustando Bill Evans de forma especial. Ben Webster no está considerado el saxofonista más influyente del jazz. Es posible; es posible aunque a mí es el que más me gusta de todos. Incluyendo a Charly Parker. Escucho ahora My one and only love. Tatum y Webster juntos.
El Quijote de Cervantes es la novela que más ruido ha hecho durante toda la historia de la literatura. Sin duda. Pero prefiero a Chéjov, a Faulkner o a Vargas Llosa. Les siento más cercanos. Lo que tratan de expresar es lo que veo cada día. Pertenecen a mi mundo. O yo al de ellos. Depende de mi estado de ánimo.
Lo ajeno no suele gustar. La distancia hace incomprensible lo observado. Eso se rodea con cierta indiferencia llena de soberbia. Se procura olvidar, borrar de un recuerdo incómodo que nos hace pequeños ante lo que sabemos grande y no hemos sabido valorar. Porque llamamos ajeno a lo que no alcanzamos. Convertidos en galgos más lentos que el conejo que salta entre la retama terminamos negando para poder afirmar que somos, que el resto no sirve. Todo lo ajeno es estafa. Con un poco de suerte nos vemos persiguiendo de nuevo la presa, con un poco de suerte alguien nos indica un atajo por el que llegaremos al punto exacto en el que cobraremos la pieza. Y disfrutaremos más que nunca. Pero sin suerte llegaremos a creer que no merece la pena seguir persiguiendo, renunciaremos a eso que se convierte en obstáculo entre nuestra ignorancia y el saber.
Mis hijos solían protestar cuando, al entrar en el coche, descubrían horrorizados que sonaba alguna ópera. Hace algún tiempo decidí llevarme una copia de “Madama Butterfly”. Recordé que fue la primera ópera que escuché en casa y, por arte de magia, decidí comenzar a escuchar un tipo de música hasta ese momento odiada. Siguen con sus protestas. Prefieren escuchar otras cosas aunque desde ese día están aprendiendo a disfrutar con Puccini o Alban Berg. Tiempo al tiempo.
Los cambios nos provocan angustia, inseguridad. Lo incomprensible nos hace sentir más insignificantes de lo que somos. No nos deja ver más allá del ridículo que sentimos por ignorar. Y no somos capaces de ver que la única forma de avanzar es acercarse; de frente o por los costados, eso es igual; chocar contra un muro que termina desapareciendo si nos empeñamos en hacerlo añicos.
Tengo aprendido que los gustos personales sólo sirven para enterrar carencias. Y lo tengo aprendido porque descubrí hace mucho tiempo que esos gustos no son mostrencos, que lo ajeno se vuelve familiar en cuanto hacemos un esfuerzo, en cuanto nos dan las pistas necesarias para que no nos sintamos ridículos frente a mundos recién descubiertos.
Conocemos y evolucionamos. Y cuanto más lejos queda esa parte de la realidad que negamos miedosos más crecemos como individuos una vez que alcanzamos a tocar lo que negamos u odiamos por miedo a dejar de ser, por miedo a no ser capaces de ejercer nuestro poder en la pequeña parcela de nuestro cosmos. Es cuando descubrimos que siempre hay algo más allá, que los gustos se trasforman, que si no es así estamos muertos.
Sigo prefiriendo “La Galatea”. Mejor novela que “El Quijote”. Sigo escuchando con más agrado el piano de Evans que el de Tatum. Con Parker nunca disfruté tanto como con Webster. Sigo teniendo mis carencias al enfrentarme a los genios, mis complejos frente a lo grande. Quizás por ser consciente los estoy perdiendo poco a poco. Complejos y miserias. Quizás sé que estoy condenado a desdecirme pasado algún tiempo. Es posible que un buen día eso que no me termina de convencer se convierta en parte de mi realidad. O yo de la suya. Dependerá de mi estado de ánimo.



jul 20 2007

Soportar algo más

Gonzalo y Guzmán disfrutan de su campamento de verano. Ni llaman, ni se ponen al teléfono. Buena señal. Guzmán y Gimena han descubierto que sus padres son capaces de hacerles caso. Si lloran o se quejan les preguntamos qué pasa, les cogemos en brazos. Estando los mayores la cosa se complica por la carga de trabajo. Así que todos contentos.
Ayer estuvimos en el cine gracias a que los tíos Mónica y Héctor (con sus niños facturados a diferentes lugares) se ofrecieron a cuidar de ellos.
La vida de los otros. Espléndida. Me quedo con el momento en el que un agente de la Stasi descubre que el mundo que conoce no corresponde con la realidad. Ni siquiera con la suya, con la única que ha tenido oportunidad de sobrevivir. Le vemos leyendo un poema de Brecht.

Fue un día del azul septiembre cuando

bajo la sombra de un ciruelo joven

tuve a mi pálido amor entre los brazos,

como se tiene a un sueño calmo y dulce.

Y en el hermoso cielo de verano,

sobre nosotros, contemplé una nube.

Era una nube altísima, muy blanca.

Cuando volví a mirarla ya no estaba.

Y a partir de ese momento el personaje comienza a evolucionar, a comprender un entorno que hasta ese momento se limitaba a la cara menos simpática de sí mismo. Sólo existe un camino posible. Agarrar lo bello para sortear la violencia, la destrucción gratuita del hombre. Hacer lo que toca pase lo que pase. Es necesario renunciar a casi todo para ser fiel a ti mismo, tal y como dijo el director de la película “sin que importe lo lejos que se hayan adentrado por el sendero equivocado”. Hay momentos en la vida en los que uno siente la llamada de aquello contra lo que ha luchado por desconocimiento, por odio o por obligación, siente la necesidad de convertirse en uno de los otros. Miramos la muerte cara a cara sabiendo que efectivamente existe, asumiendo que eso, sólo eso, nos mantendrá vivos mientras soportemos un poco más. Siempre hay que soportar un poco más. El dolor ante la conciencia de nuestros errores, nuestra incapacidad, nuestra fragilidad, nos avisan y nos dan una segunda oportunidad para morir habiendo llegado a ser lo que olvidamos ese día que ya no quisimos jugar con muñecas.
Al regresar nos encontramos con Gimena en huelga de hambre (se negó a tomar su último biberón porque para eso tiene padres que le hacen caso, supongo) y con Guzmán convertido en inventor de cuentos delirantes. Le preguntaron que si quería cenar y contestó que en casa lo único que se toma es agua, por ejemplo. O sea, Guzmán en huelga de hambre, también. Los niños hacen siempre lo que deben, sin esfuerzo alguno. Eso es lo que diferencia al adulto de un crío. Por eso ellos no tienen problemas de conciencia. Por eso y no por otra cosa.
Si alguien lo desea puede disfrutar de este video. Peace Piece. Niño Josele. Antes hay que mirar al cielo y buscar una nube altísima y blanca. Al terminar comprobar si está o no. Quizás no tenga más remedio que reflexionar sobre ello.