El muchacho abre el libro y se encuentra con su poema. Nunca pensó que algo pudiera decirse mejor, que nada pudiera estar escrito para él, solo para él. Lee despacio para encontrarse con un incierto futuro que antes le convertía en inmortal. “Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,/y más la piedra dura porque esa ya no siente,/pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,/ni mayor pesadumbre que la vida consciente. “ Lo vulnerable aparece entre una declamación que quiere ser perfecta, reflejo del propio Dario. La muerte toma forma desde la vida. Hace que se retuerza la mente. Descubre que ser escritor significa ser honesto con las miserias, mirarlas como si fueran los únicos tesoros. “Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,/y el temor de haber sido y un futuro terror…/Y el espanto seguro de estar mañana muerto,/y sufrir por la vida y por la sombra y por/lo que no conocemos y apenas sospechamos,/y la carne que tienta con sus frescos racimos,/y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,/¡y no saber adónde vamos,/ni de dónde venimos!…” Se siente diminuto, atacado por lo inofensivo. Lo bello es cuento de hadas.
Se levanta y camina deprisa hasta la habitación que está al final del pasillo. Intenta respirar con calma, como lo haría una persona adulta que ya lo tiene pensado todo o que no ha pensado nunca una sola idea. Otro muchacho, algo mayor que él, le mira sonriendo. Todos tenemos la obligación de morir, la obligación de mirar de frente a un destino oscuro, le dice. El muchacho comprende. Y ahora ¿qué puedo hacer?, contesta sin fingir el miedo. Dibuja tu vida, la que quieres que sea, procura que todo sea como imaginas, fabrica una vida a medida, dice con calma. El muchacho cree entender. Regresa repitiendo los versos que ha logrado memorizar. No sabe qué puede cambiar, ni cómo hacerlo. No entiende lo que sucede.
Se sienta. Toma papel, lápiz. Comienza a escribir. Ahora, la muerte toma una forma prestada desde otra vida que explica.
Richard Ford fue el encargado de seleccionar los cuentos que incluye este volumen editado por Galaxia Gutenberg. Antología del cuento norteamericano recoge lo mejor de ese género desde finales del siglo XIX hasta finales del XX. Raymond Chandler, Henry James, John Updike, Tobias Wolff o Lorrie Moore son algunos de los autores que aparecen en un índice que impone por su importancia.
Es un libro al que conviene arrimarse. Se trata de una magnífica selección que permite al lector comprobar la evolución de este género a lo largo del tiempo, cómo las voces van modificando su presencia en la literatura norteamericana (y en la mundial al mismo tiempo, claro), cómo los personajes se perfilan desde registros que en su momento fueron novedosos o son los utilizados en la actualidad. Es muy curioso cómo se aprecia la incorporación de las nuevas técnicas de un relato a otro, del enfoque de los temas, e, incluso, la repetición de alguna trama ya conocida dentro de otra perspectiva que la convierte en novedosa.
Un libro necesario para conocer un género que, a pesar de la importancia que siempre tuvo, nunca ocupó el lugar que corresponde en las mesas de novedades o en las listas de ventas.
No se pierdan los cuentos de Ernest Hemingway, Grace Paley, Tim O’Brien y Kate Chopin. Son, sencillamente, magníficos. Y decir eso, teniendo como rivales al resto que forma el conjunto de la selección, es mucho decir.
Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: De 15 años en adelante sin excepción.
Tipo de lectura: Fascinante.
Engancha desde el principio (cada relato).
No sobra ni una página incluyendo el prólogo. Se echan de menos más relatos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar. En un campo de fútbol podría intentarse, pero será difícil.
Si alguien quiere saber hasta dónde puede llegar la capacidad de fabulación de un buen escritor, si alguien quiere saber como esa capacidad para inventar historias se ordena en una novela, si alguien quiere comprobar que escribir es una de las cosas más importantes que el hombre ha hecho jamás, lo que tiene que hacer es asomarse a Conversación en La Catedral de Mario Vargas Llosa. Una espléndida novela que muestra lo que supone la escritura con total claridad.
Durante la conversación que mantienen los protagonistas de la novela en un bar de Lima, iremos conociendo una historia dura y cruel, de éxitos y grandes fracasos, de injusticia, de amor, de amistad o de desilusión. La política, las relaciones humanas, la corrupción, la maldad y la locura serán vehículos que Vargas Llosa utilice para llegar a configurar un mundo en el que sólo un ser humano puede sobrevivir.
La novela de Vargas Llosa es exigente con el lector. Mucho. Los cambios de registro constantes. El número de personajes extenso. Las modificaciones en el tempo acompasados con las bruscas variaciones espaciales y temporales hacen obligatoria una alerta que impida perder el ritmo narrativo. El vocabulario desconocido. Frases inacabadas en las que la reverberación del lenguaje aparece con claridad aunque producen un pequeño conflicto hasta aprender a leer de este modo. Diálogos de una potencia descomunal que dibujan los rasgos fundamentales de cada personaje a veces sin que lo sepan ellos mismos.
Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Conviene tener cierta experiencia para leer esta obra.
Tipo de lectura: Una vez que el lector se situa es fascinante.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página.
Argumento: Varias historias buscan su punto común para ser una sola. Un trabajo colosal.
Personajes: De todos los tipos y colores. Y perfectamente dibujados.
¿Dónde puede leerse?: A ser posible en un lugar tranquilo.
A través del monólogo interior de cada uno de sus personajes, Faulkner nos cuenta la historia de una familia que quiere enterrar a su madre. Lo quiere hacer en la ciudad. Cada uno de estos personajes tiene una motivación concreta para hacer el trayecto desde el campo a la ciudad. Y ninguna de esas motivaciones tienen que ver con el entierro. Fantástica novela aunque de lectura dura. Sólo después de “aprender” cómo se lee a Faulkner se puede sacar el jugo que guarda la narración.
Dos momentos son fundamentales en la novela. Atención cuando lleguen al momento en que se incendia un granero. Entenderán mucho mejor lo que está pasando porque aparecerá con claridad el personaje en el que recae la tensión narrativa. Y atención con la historia personal de la hermana de la familia. Lo que le sucede en la botica de la ciudad es una de las escenas más tragicómicas de la literatura de todos los tiempos.
Calificación: Obra maestra.
Tipo de Lector: Experimentados y con ganas de ir más allá.
Tipo de lectura: Complicada.
Engancha si se sabe leer a este autor.
No sobra ni una sola palabra.
Argumento: Colosal.
Personajes: Perfectamente dibujados y con perfiles interesantísimos.
Trece mujeres jóvenes son apresadas, juzgadas y ejecutadas. Trece mujeres que piensan de forma distinta a sus carceleros, a sus jueces y a sus verdugos. Ese es su crimen. Y esa es la historia que cuenta Jesús Ferrero en su novela Las Trece Rosas.
Buena novela que persigue la literatura desde su primera página ayudándose de la estructura clásica de la tragedia. Esto mismo (que es maravilloso) se convierte en un pequeño problema a lo largo de la obra. Las voces que escuchamos en los diálogos y que pertenecen a esas trece mujeres se deslizan peligrosamente hacia lugares poco creíbles. Dicho de otro modo, no parece que el discurso acompañe al personaje. Es verdad que Ferrero intenta dibujar personajes con cierto perfil que incluye un nivel cultural determinado, pero es insuficiente. Demasiado exquisito el lenguaje, demasiado armonioso el discurso. Es el precio que se paga, a veces, en literatura cuando el afán por conseguir un efecto sobresale sobre el resto y a su costa. En cualquier caso, es un detalle que no desmerece la novela. Ferrero, autor con altibajos en su producción, parece haber tomado el pulso a su literatura definitivamente.
Calificación: Buena.
Tipo de Lector: Buscadores de literatura. No apto para lectores de novelas que tratan de convertirse en tesis políticas con cualquier excusa.
Tipo de lectura: Muy agradable.
Engancha muy pronto.
No sobra ni una sola página.
Argumento: Bien trazado. El hecho histórico desaparece para ver la historia desde un lugar poco común.
Personajes: Algo exagerados al hablar. Se hubiera agradecido mayor profundidad en alguno de ellos. Pero bien.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar, pero con calma alrededor.
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