abr 2 2012

Más sola que la una

El pasado domingo estuve caminando por el Retiro y, de paso, echando un vistazo a las casetas de la Feria del Libro. Mi hijo pequeño y yo mismo habíamos sido abandonados por el resto de la familia. Ver como se desarrollan las batallas interestelares mientras comes palomitas tiene mucho tirón. Nos cambiaron por un tío vestido de negro que respira haciendo mucho ruido y que agarra una espada de luz con una mano ortopédica. Qué cosas. Saludé a las gentes de la profesión que estaban por allí (unos firmando libros, otros gastando el tiempo; los menos abandonados del mismo modo que nosotros). Me fui al poco tiempo. Demasiada gente, un bochorno incómodo. El bebé se había dormido y aproveché para sentarme en un banco a leer tranquilamente. No es habitual tener una oportunidad así, había que aprovechar. Casi al mismo tiempo, una mujer mayor (decir que era muy anciana es más exacto) se acomodó a mi derecha. “Qué suerte tienes, hijo, yo hace años que no puedo leer por la dichosa vista”. “Si quiere puedo hacerlo en voz alta”. Asintió, cruzó las manos apoyándolas en el regazo y esperó. Volví a abrir el libro por la primera página. “Enterrar a los muertos” de Ignacio Martínez de Pisón. Narra el asesinato de José Robles (poeta, ilustrador, traductor y profesor republicano) y el intento de aclarar el asunto por parte de John Dos Passos. Excelente obra. El bebé dormía, ella escuchaba, yo leía. Llegamos a la página cincuenta y uno. Guzmán se había despertado demandando algo de atención. Quise regalarle el libro. “Así se lo podrá leer un hijo o algún nieto”. “Vivo sola, guapo. Mis hijos vienen a verme de pascuas a ramos. Vivo más sola que la una”. Salimos juntos del parque. Se agarró de mi brazo y caminamos despacio hasta la puerta de la calle Menéndez Pelayo. Fue un rato estupendo. Me contaba, parando a cada poco, que ella vivía en Madrid cuando sucedió lo que Martínez de Pisón cuenta en su libro. No lo recordaba bien. La memoria apenas alcanzaba para poder rememorar el dolor de tripas cada noche por la falta de una cena abundante, a veces de una cena a secas. Un hermano pequeño, que murió antes de acabar la guerra, se llevaba buena parte de las raciones de los mayores. Once hermanos el año treinta y seis. Cuatro el treinta y nueve. “Ves que fácil es hacer feliz a una persona mayor. Sólo hay que hacer como si existiéramos, dejar que recordemos y escuchar un ratito”. Aunque me puse algo pesado, no dejó que le acompañase hasta su casa.
Hemos quedado en vernos los domingos, en el mismo banco, a la misma hora. Quizás el próximo le pregunte su nombre. No estoy seguro de quererlo hacer porque el vínculo será un poco mayor. En casos como este, no se puede fallar. No me lo perdonaría. De todos modos, quiero pensar que este no será el único libro que leamos juntos. Y es que llevo un par de días pensando que los ancianos existen aunque nos hagamos los locos. Y lo peor de todo es que nos estamos perdiendo lo mejor. Eso es seguro.


ene 16 2012

Lo fatal de descubrir

El muchacho abre el libro y se encuentra con su poema. Nunca pensó que algo pudiera decirse mejor, que nada pudiera estar escrito para él, solo para él. Lee despacio para encontrarse con un incierto futuro que antes le convertía en inmortal. “Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,/y más la piedra dura porque esa ya no siente,/pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,/ni mayor pesadumbre que la vida consciente. “ Lo vulnerable aparece entre una declamación que quiere ser perfecta, reflejo del propio Dario. La muerte toma forma desde la vida. Hace que se retuerza la mente. Descubre que ser escritor significa ser honesto con las miserias, mirarlas como si fueran los únicos tesoros. “Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,/y el temor de haber sido y un futuro terror…/Y el espanto seguro de estar mañana muerto,/y sufrir por la vida y por la sombra y por/lo que no conocemos y apenas sospechamos,/y la carne que tienta con sus frescos racimos,/y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,/¡y no saber adónde vamos,/ni de dónde venimos!…” Se siente diminuto, atacado por lo inofensivo. Lo bello es cuento de hadas.
Se levanta y camina deprisa hasta la habitación que está al final del pasillo. Intenta respirar con calma, como lo haría una persona adulta que ya lo tiene pensado todo o que no ha pensado nunca una sola idea. Otro muchacho, algo mayor que él, le mira sonriendo. Todos tenemos la obligación de morir, la obligación de mirar de frente a un destino oscuro, le dice. El muchacho comprende. Y ahora ¿qué puedo hacer?, contesta sin fingir el miedo. Dibuja tu vida, la que quieres que sea, procura que todo sea como imaginas, fabrica una vida a medida, dice con calma. El muchacho cree entender. Regresa repitiendo los versos que ha logrado memorizar. No sabe qué puede cambiar, ni cómo hacerlo. No entiende lo que sucede.
Se sienta. Toma papel, lápiz. Comienza a escribir. Ahora, la muerte toma una forma prestada desde otra vida que explica.


ene 31 2011

Antología del cuento norteamericano

Richard Ford fue el encargado de seleccionar los cuentos que incluye este volumen editado por Galaxia Gutenberg. Antología del cuento norteamericano recoge lo mejor de ese género desde finales del siglo XIX hasta finales del XX. Raymond Chandler, Henry James, John Updike, Tobias Wolff o Lorrie Moore son algunos de los autores que aparecen en un índice que impone por su importancia.

Es un libro al que conviene arrimarse. Se trata de una magnífica selección que permite al lector comprobar la evolución de este género a lo largo del tiempo, cómo las voces van modificando su presencia en la literatura norteamericana (y en la mundial al mismo tiempo, claro), cómo los personajes se perfilan desde registros que en su momento fueron novedosos o son los utilizados en la actualidad. Es muy curioso cómo se aprecia la incorporación de las nuevas técnicas de un relato a otro, del enfoque de los temas, e, incluso, la repetición de alguna trama ya conocida dentro de otra perspectiva que la convierte en novedosa.

Un libro necesario para conocer un género que, a pesar de la importancia que siempre tuvo, nunca ocupó el lugar que corresponde en las mesas de novedades o en las listas de ventas.

No se pierdan los cuentos de Ernest Hemingway, Grace Paley, Tim O’Brien y Kate Chopin. Son, sencillamente, magníficos. Y decir eso, teniendo como rivales al resto que forma el conjunto de la selección, es mucho decir.

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: De 15 años en adelante sin excepción.
Tipo de lectura: Fascinante.
Engancha desde el principio (cada relato).
No sobra ni una página incluyendo el prólogo. Se echan de menos más relatos.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar. En un campo de fútbol podría intentarse, pero será difícil.


rod stewartwhat a wonderful world


ene 28 2011

Conversación en La Catedral

Si alguien quiere saber hasta dónde puede llegar la capacidad de fabulación de un buen escritor, si alguien quiere saber como esa capacidad para inventar historias se ordena en una novela, si alguien quiere comprobar que escribir es una de las cosas más importantes que el hombre ha hecho jamás, lo que tiene que hacer es asomarse a Conversación en La Catedral de Mario Vargas Llosa. Una espléndida novela que muestra lo que supone la escritura con total claridad.

Durante la conversación que mantienen los protagonistas de la novela en un bar de Lima, iremos conociendo una historia dura y cruel, de éxitos y grandes fracasos, de injusticia, de amor, de amistad o de desilusión. La política, las relaciones humanas, la corrupción, la maldad y la locura serán vehículos que Vargas Llosa utilice para llegar a configurar un mundo en el que sólo un ser humano puede sobrevivir.

La novela de Vargas Llosa es exigente con el lector. Mucho. Los cambios de registro constantes. El número de personajes extenso. Las modificaciones en el tempo acompasados con las bruscas variaciones espaciales y temporales hacen obligatoria una alerta que impida perder el ritmo narrativo. El vocabulario desconocido. Frases inacabadas en las que la reverberación del lenguaje aparece con claridad aunque producen un pequeño conflicto hasta aprender a leer de este modo. Diálogos de una potencia descomunal que dibujan los rasgos fundamentales de cada personaje a veces sin que lo sepan ellos mismos.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Conviene tener cierta experiencia para leer esta obra.
Tipo de lectura: Una vez que el lector se situa es fascinante.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página.
Argumento: Varias historias buscan su punto común para ser una sola. Un trabajo colosal.
Personajes: De todos los tipos y colores. Y perfectamente dibujados.
¿Dónde puede leerse?: A ser posible en un lugar tranquilo.


Zoot SimsLow Life


ene 25 2011

Las Trece Rosas

Trece mujeres jóvenes son apresadas, juzgadas y ejecutadas. Trece mujeres que piensan de forma distinta a sus carceleros, a sus jueces y a sus verdugos. Ese es su crimen. Y esa es la historia que cuenta Jesús Ferrero en su novela Las Trece Rosas.

Buena novela que persigue la literatura desde su primera página ayudándose de la estructura clásica de la tragedia. Esto mismo (que es maravilloso) se convierte en un pequeño problema a lo largo de la obra. Las voces que escuchamos en los diálogos y que pertenecen a esas trece mujeres se deslizan peligrosamente hacia lugares poco creíbles. Dicho de otro modo, no parece que el discurso acompañe al personaje. Es verdad que Ferrero intenta dibujar personajes con cierto perfil que incluye un nivel cultural determinado, pero es insuficiente. Demasiado exquisito el lenguaje, demasiado armonioso el discurso. Es el precio que se paga, a veces, en literatura cuando el afán por conseguir un efecto sobresale sobre el resto y a su costa. En cualquier caso, es un detalle que no desmerece la novela. Ferrero, autor con altibajos en su producción, parece haber tomado el pulso a su literatura definitivamente.

Calificación: Buena.

Tipo de Lector:  Buscadores de literatura. No apto para lectores de novelas que tratan de convertirse en tesis políticas con cualquier excusa.

Tipo de lectura: Muy agradable.

Engancha muy pronto.

No sobra ni una sola página.

Argumento: Bien trazado. El hecho histórico desaparece para ver la historia desde un lugar poco común.

Personajes: Algo exagerados al hablar. Se hubiera agradecido mayor profundidad en alguno de ellos. Pero bien.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar, pero con calma alrededor.


bebel gilbertocade voce


ene 22 2011

Arrugas

El novelista gráfico Paco Roca consigue con Arrugas una excelente obra que habla de la vejez, de los problemas médicos que lleva añadidos y de cómo una vida se va deshaciendo para convertirse en una existencia plena. Lo hace ilustrando sus textos de forma inteligente y muy sugerente para el lector. Lo hace mirando y dibujando su propio mundo porque, según dijo él mismo, el reflejo en el espejo (cuando se mira) comienza a parecerse al de su padre y eso significa que se está haciendo mayor.

En este comic se mezclan diferentes historias de diferentes personajes y, al mismo tiempo, cada trama se dibuja junto al pasado que mueve a los protagonistas. Una historia deliciosa, tierna, sin efectos lacrimógenos, bien contada y universal. Sirve a los mayores y sirve a los que vamos camino de serlo.

Arrugas de Paco Roca es una muestra de lo que puede ser un buen comic y una forma de acercarse a este género muy recomendada.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Salvo niños cualquiera que quiera pasar un rato inolvidable.
Tipo de lectura: Gratificante.
Engancha desde el principio.
Cada viñeta está en su sitio porque no podría faltar ni una.
Argumento: Muy interesante visión sobre la vejez y el Alzheimer.
Personajes: Perfectamente dibujados (nunca mejor dicho)
¿Dónde puede leerse?: No por ser un tebeo puede leerse sin concentración. Mejor tranquilos.


Nelson RiddleThe Loop


ene 21 2011

El Gran Gatsby

Existen novelas para todos los gustos, más grandes o más chicas, fatales, pasables, mal escritas o excelentes. Y cada una de ellas es lo que es por algo. No por gusto de los lectores. Eso es otra cosa con la que un escritor debe saber vivir. Las novelas son como son, independientemente del gusto de gente que, quizás, no sabe ni lo que dice. Por ejemplo, El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald es una de esas obras que leídas con poca atención podría pasar por una novela más. De hecho, la película que se rodó, con la novela como base, es un desastre total. El director no entendió nada.

¿Dónde está la grandeza de esa novela? En el narrador. Desde el principio intenta ocultar sus armas, un campo semántico entero para procurar que no conozcamos su condición sexual, utiliza figuras retóricas para decir sin decir. El gran protagonista es el lector porque está expuesto a no enterarse si no hace el esfuerzo de añadir lo que de forma explícita no aparece. Una verdadera obra maestra. Si a los elementos técnicos le añadimos una norteamérica alocada, un mundo altamente atractivo para los curiosos, una historia de amor imposible, muertes y fiestas divertidas y disparatadas, tenemos una novela obligatoria en la cola de libros por leer.

Calificación: Excelente.

Tipo de Lector:  Conviene que no sea la primera novela para leer.

Tipo de lectura: Amable aunque exigente.

Engancha muy pronto.

No sobra ni una sola página.

Argumento: Divertido y muy bien resuelto.

Personajes: Lo mejor de la novela.

¿Dónde puede leerse?: Cualquier sitio es bueno.


Oscar PetersonCall Me


ene 14 2011

La Puerta de los Infiernos


Laurent Gaudé logra con su novela La Puerta de los Infiernos (Ed. Salamandra, 2009) retratar con precisión el sufrimiento de unos padres que pierden a su hijo, la destrucción de una relación, la venganza, la amistad y el infierno. Sí, el mismísimo infierno. No el que tenemos en la cabeza los occidentales sino el clásico, el que veían cerca Eurípides o Platón. Es una de las descripciones más conmovedoras, más terroríficas, que jamás se han escrito. Pero el gran mérito de Gaudé es que agarra una historia rebosando amargura y violencia para tratarla desde la ternura de lo cotidiano. Se acerca Gaudé a la tragedia griega en las formas y en el fondo. Incluso lo hace cuando se asoma a la teología. Perfila los personajes como lo harían los clásicos (no como un todo sino como si fueran trocitos pegados unos a otros y de los que pudiera desprenderse el individuo sin causar más que un daño “local”). Y lo hace con una solvencia extraña en los tiempos que corren. Creo que pasarán años hasta que pierda la nitidez en mi consciencia la descripción que me encontré del infierno en esas páginas. Pero, del mismo modo, será difícil olvidar la relación del matrimonio protagonista, las escenas violentas y crueles que definen el mundo que nos presenta este autor francés.

Calificación: Muy buena

Tipo de Lector: Dispuesto a tocar el mismísimo infierno con la punta de los dedos al pasar cada página.

Tipo de lectura: Ligera.

Engancha desde el principio.

No sobra ni una sola página.

Argumento: Original, atractivo, muy emotivo. Cruel, a veces.

Personajes: Muy bien perfilados.

¿Dónde puede leerse?: Mejor en casa. Tomando un café.


milt jacksonlost april


ene 3 2011

Relatos autobiográficos

Thomas Bernhard es un autor al que no se le puede dar la mano con el fin de seguirle hasta donde quiera llevarte. Si lo haces te puedes encontrar con serios problemas. Deja de gustarte el resto de literatura, te da por mirar con ironía todo lo que te rodea, tiendes a no tomar en serio casi nada, el sentido del humor se afina y no lo comparte nadie contigo, los textos de tono medio o bajo dejan de interesarte, y un aliento corto en las frases te termina pareciendo una baratija literaria. Todo esto estaría muy bien si fuera cierto, pero da la casualidad de que la literatura es Bernhard y lo demás. Peligroso autor, tanto como genial y divertido.

Una forma de acercarse a este autor es leyendo sus Relatos autobiográficos que recogen El Origen, El Sotano, El Aliento, El Frío y Un Niño. Soliloquios que forman una espiral narrativa que envuelve al lector hasta dejarle exhausto, referencias musicales de gran valor, una profundidad en lo narrado que llega a lo más profundo del ser humano y una historia tremenda, insultantemente negra. Un libro que causa heridas en el lector aunque arranque sonrisas y, a veces, carcajadas del que se sabe asomar sin prejuicios.

Calificación: Obra maestra.
Tipo de lector: Exigente con la literatura y consigo mismo.
Tipo de lectura: Envolvente, exigente, difícil.
Engancha desde el principio.
No sobran ni los títulos.
Argumento mucho más amable de lo que pudiera parecer. Muy bien trenzado.
Asombroso lo bien que puede llegar a perfilarse un personaje con una pluma en la mano.
¿Dónde puede leerse?: Es lo de menos. El mundo real desaparece cuando se abre el libro.


miles davis john coltraneso what


ene 1 2011

Guerra y paz

La diferencia entre un relato breve y una novela es que, mientras el primero busca un momento en el que un mundo se modifica por algo que sucede, la novela crea un mundo de ficción con el que se pueda entender el universo real.

La diferencia entre un narrador omnisciente (utilizado hasta finales del siglo XIX) y el resto de narradores (los que se utilizan en la actualidad) es que el primero enseña y explica el mundo, todo lo sabe, mientras que el resto centran su atención en aspectos que ellos mismos pueden desconocer y descubrir a lo largo de la narración.

Aunque es una descripción muy vaga de esas diferencias puede servir para decir que Guerra y Paz de Liev Tolstói es una novela contada por un narrador omnisciente y, dicho sea de paso, llena de injerencias por parte del propio autor que no afean la narración sino que la complementan. Es un novelón en todos los sentidos. Mil ochocientas cincuenta y seis páginas, una historia absolutamente maravillosa escrita por uno de los grandes autores de la historia, una traducción espléndida (recomendamos la editada por «del Taller de Mario Muchnik» a cargo de Lydia Kúper).

Por ejemplo, la batalla de Borodinó, tal y como está descrita en esta obra es, posiblemente, la narración bélica mejor tratada de todos los tiempos.

Los personajes, desde Pierre Bezújov hasta el asistente Morel, se presentan con sitio propio en la novela con su personalidad dibujada por completo de forma magistral.

Un clásico insustituible.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Nadie debería dejar de leer algo así.
Tipo de lectura: Relativamente sencilla y fascinante.
Engancha desde el principio.
Alguna página que otra sobra (las que corresponden a las injerencias del autor), pero no significa nada cuando se trata de una novela de estas características.
Argumento denso.
Personajes: En alguno de ellos se verá reflejado el lector.
¿Dónde puede leerse?: Cualquier sitio es bueno aunque el libro pesa y llevarlo en el bolso puede acabar cansando.


norah jonessomewhere over the rainbow