Cerrar una novela

Ayer uno de mis alumnos me llamó por teléfono para decirme que estaba leyendo una novela y que alguna de las partes le aburrían mucho. “Me he quedado dormido leyendo la descripción que hace de la ciudad. No puedo, Gabriel, de verdad que no puedo”. Le recomendé que se las saltase. Durante un par de segundos, guardó silencio. Parecía esperar a que me desdijera o a que confesara que le estaba gastando una broma. No fue así, claro. “Pues pienso hacerlo” dijo con tono amenazante. Le contesté que se haría un gran favor a sí mismo y, también, al autor; que nadie escribe para aburrir, que nadie debe leer para sufrir.
A menudo, no comprendemos estas cosas. Nos disgusta que nuestros hijos lean novelas saltándose algunas páginas, que se aburran al leer una zona de exposición narrativa profunda, que cierren un libro a mitad de camino. Cosas que hemos o hubiéramos hecho en más de una ocasión y que no hacemos o hicimos más por vergüenza que por otra cosa. Sin embargo, si lo hace un jovencito con las hormonas revueltas (cientos de millones de hormonas revueltas) nos ponemos nerviosos creyendo que el chaval sólo piensa en tonterías, que no es capaz de concentrarse, que sólo le gusta estar tirado en la cama escuchando música. Esto, también, lo hemos hecho todos los adultos, pero lo tenemos olvidado. Quizás sea envidia.
Pues para mí que no pasa nada. Ya leerán tranquilamente, ya dejarán de decir tonterías (si es que las dicen), ya se harán mayores y pensarán que sus hijos son un desastre porque no se parecen a ese héroe que se llama papá. Hay tiempo para todo. Lo que no deben hacer es torturarse ahora con Joyce porque quizás si siguen haciéndolo nunca lleguen a ser buenos lectores. Ni malos.

P.D.: Antes de colgar, le dije a mi alumno que, en realidad, el autor no estaba describiendo la ciudad. Lo que intentaba hacer era un esquema del amor que sentía el personaje principal por una chica que le daba calabazas desde un año atrás. Antes de acostarme miré el teléfono móvil y encontré un mensaje que decía “¡Cómo mola! Estas cosas se avisan.”


Comentarios cerrados.