Ciao J.D.

– Don Dios, don Dios, hay un alma en la puerta discutiendo con don San Pedro. Dice que no quiere entrar de ninguna de las maneras.
– Hijo, ¿no será que está confundido? ¿Alguien le ha dicho que esto es el cielo?
– Claro que se le ha dicho. Del derecho y del revés. Pero grita que no soporta tanta alma alrededor. Yo no entiendo nada. ¿Qué podemos hacer, don Dios?
– Poca cosa, hijo. Seguro que se trata de Salinger. Prométele un espacio reservado por siempre jamás. Y la posibilidad de mirar desde un lugar alejado sin ser visto. No olvides entregarle papel y lápiz. Eso no lo olvides. Ah, que no se le ocurra a ningún alma de escritor acercarse a él. No quiero conflictos.
– Le mantendré informado, don Dios.
Dios se queda pensando. Ya tendré tiempo de pedir que me dedique un ejemplar del libro ese, el de Holden. Y sonríe.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


6 Respuestas en “Ciao J.D.”