Con G de Grinch: Feliz Navidad

Dios (si es que existe) no entiende de ideologías, ni de filología, ni de religiones. Tampoco de fronteras, de papeles ni de visados. Somos los hombres los que presumimos de conocer esas cosas cuando, en realidad, no sabemos dónde tenemos la mano izquierda. O el pie derecho.
Durante estos días de navidad, muchos proclaman lo que no ejercen. Es, casi obsceno, escuchar decir a esas gentes cosas sobre el amor, la felicidad y el amor.
Y Dios (si es que existe) sigue en silencio, sin echar un cable a nadie. Como yo. Como miles de personas que, sabiendo de sus limitaciones, de sus miserias y de su condición como seres humanos, prefieren (preferimos) dejar las cosas estar sin hacer el ridículo más de la cuenta.
Hemos logrado un mundo repugnante. Lo poco bueno que tiene nos lo apuntamos en el haber. Lo asqueroso lo anotamos en el de Dios (para estas cosas sí que existe porque es muy cómodo cargar el mochuelo a alguien o algo que no dice ni pío). O en cualquier otro lugar que no sea nuestra contabilidad. Y no. Dios no entiende de esas cosas.
Me encantaría poder escribir maravillas sobre la navidad, sobre las personas o sobre el universo entero. Pero no pienso caer en esa trampa que me convertiría en un ser mucho más mezquino de lo que soy. En cualquier caso, si tienen estómago para ello, pasen la navidad lo mejor que puedan. Ya tendrán tiempo de sentir vergüenza.


1 Respuesta en “Con G de Grinch: Feliz Navidad”

  • Anónimo ha escrito:

    “Y Dios (si es que existe) sigue en silencio, sin echar un cable a nadie.”
    Y a mí, (a diferencia de mi Dios, en el que creo,que una cosa no tiene que ver con la otra) es usted el que me echa un cable cada día, cada vez que le leo.
    Y creo que no soy el único, ni mucho menos.
    Un abrazo.