Con G de Grinch: Todos queremos no ser en navidad

Llega la navidad y, a todos, nos da por ser buenos, piadosos y un ejemplo para los demás. Para ello nos dedicamos a gastar pasta como si nos fuera la vida en ello. Qué bueno soy, piensa él cuando elige un carísimo regalo para su mujer a la que no hace ni puto caso el resto del año. Pero estamos en navidad. Qué bonito es el amor que renace en navidad, piensa ella olvidando que le da bastante asco echar un polvo con su marido salvo después de beberse cuatro o cinco copas y dejar de ser consciente de lo que pasa a su alrededor. Oh, mis padres son los mejores del mundo, piensan los niños que sólo valoran a papá y mamá cuando llegan con un paquete debajo del brazo.
Vivimos del trueque creyendo que somos lo más en tecnología. Te doy, te callas. Te doy, sonríes. Compro, soy feliz. Regalo, prorroga de un año más de matrimonio.
La navidad es el gran espectáculo del gasto. La gran exhibición de glotonería y falso amor. Es una mierda, vaya.
Pero aquí estamos. Esperando ansiosos tener un rato para salir a la calle con la tarjeta de crédito entre los dientes y gastarnos lo que no tenemos para demostrar que somos cojonudos y que, llegada la navidad, podemos dejar en el trastero el saco de mierda que nos acompaña todo el año.
Les iré contando mis experiencias de aquí al final de estas bonitas y maravillosas fiestas. Les desearía felices navidades, pero me sentiría un hipócrita. Me parece una frase gastada y sin fondo. A mí en navidad me da por ser sincero. Es a lo único que puedo aspirar.



5 Respuestas en “Con G de Grinch: Todos queremos no ser en navidad”

  • Edda ha escrito:

    Pero qué cascarrabias es usted, señor Grinch. Debería fijarse más en los pequeños detalles.Y es que la Navidad está llena de gestos (y no hablo del de la mano introduciendo la tarjeta en el cajero, eh, que le veo venir). Hablo de los gestos que de verdad importan, los que no se dan a golpe de talón, los que tienen más valor por inesperados. Son tan pequeños que sólo los detectan quienes realmente los merecen. Estoy segura de que usted también. Fíjese un poco más, ande. Y sonría, que también es un gesto.
    Feliz Navidad, Señor G.

  • Anónima ha escrito:

    Cuántas verdades y todas tan juntitas. Qué gusto.
    Ya es Navidad. Rogamos disculpen las molestias.

  • Monex ha escrito:

    En Navidad todo transcurre con prisas apenas hay tiempo para pensar en los regalos para los hijos los nietos los esposos la pareja Lo mejor de la Navidad se concentra en esos momentos en los que apresuradamente se desenvuelven los regalos. Y tendemos a detenemos en eso los regalos que es lo que realmente se ha vuelto importante tanto para los ni os como los adultos en estas fechas nos hemos convertido en consumidores de la navidad y no de vivir en tiempos de Navidad. Nos olvidamos del verdadero sentido de la Navidad nos olvidamos que Jes s naci tan pobre que no ten a ni mantas para ser cubierto.

  • seh16 ha escrito:

    cuanta verdad!!que bueno q lo digas asi tranquilamente, me identifico totalmente con el grinch!!jajajaja…..que pasen pronto las navidades ….pronto!.mi sincero deseo

  • Ana María Lozano ha escrito:

    La Navidad cuando eres un niño, cuela. Eres feliz de ver tantas luces, tantas sonrisas, tantos regalos… y tanto dulce en la mesa. Turrones de todo tipo… para placer de todos los comensales. Ves a tus familiares no directos, primos, tios… y eres feliz. Ah, y no vas al cole. Pasa el tiempo y nada que ver. Los que tienen niños a su alrededor suelen fingir felicidad para que sus peques tengan el derecho a vivir las fiestas navideñas felices, y lo hagan: vivirlas, y las disfruten. Otra cosa es la Navidad sin niños. Cuando uno ya sabe el fondo del tema. Si crees en ese Jesús, que por cierto ni se sabe la fecha exacta en la que nació, te escandalizas del sentido tan materialista de las fiestas, de los falsos amores y de que muchos ya ni ponen el Belén. Si ya no crees en Dios, o lo dudas, o en un tal Jesús de Nazaret (al menos como el unigénito de Dios)… si la Iglesia te ha decepcionado y simplemente la ves pasar por tu vida sin mirarla demasiado, entonces la Navidad es un trance triste y melancólico. Si a esto unimos los villancicos españoles de siempre… (hasta en el super) la depresión está asegurada. De ahí la necesidad de “correr” en busca de los peques de la familia, cuando se puede, aunque haya que coger un avión para ello. Si no se puede, aguantarse. Cuando pasa la fecha de Los Reyes Magos, se vuelve a nacer. Vuelves a respirar “vida”. Siento mi oscura visión de todo esto, a veces se pasa como una especie de “letargo” esperando que pasen lo más pronto posible, de niña las vivía feliz. Pero la infancia no es eterna. Sí lo es (eterno) el niño/a que todos llevamos dentro, pero no necesariamente en Navidad.