Crónicas marcianas

(Extracto de la entrevista realizada a Luiguiertz Mui, jefe de operaciones especiales)
La invasión fue un auténtico fracaso.
Enviamos a los mejores pilotos, las mejores naves, equipos capaces de almacenar lo necesario para lograr una réplica exacta del planeta objetivo. Todo debía ser rápido, eficaz, mortífero. Pero, al llegar, todo tipo de vida había desaparecido, las aguas eran tóxicas, la atmósfera (tan envidiada por nuestro pueblo durante miles de años) era incompatible con cualquier cosa que pudiéramos haber imaginado con tiempo suficiente. Estudiamos sus colmenas y nadie supo explicar cómo era posible estructurar el caos con aquel otro caos. Tan sólo algunos edificios parecían tener actividad. Eran los que estaban retirados de los núcleos habitables. Al entrar en ellos, las mediciones de materiales prohibidos en nuestro planeta fueron alarmantes. Eran las únicas chimeneas que expulsaban un humo que acabó con el cuarenta por ciento del personal de nuestra misión.
Pasarán muchos miles de años antes de poder regresar para intentar traer a nuestro planeta algo que se pueda aprovechar.
Tal vez, lo único por lo que ha merecido la pena ir hasta allí, fueron esos curiosos objetos que encontró nuestro piloto especial Urmerz Tai. Ya saben, lo que creemos que fue un arma mortal que utilizaron para acabar unos con otros. Papeles (todos similares) y pequeños trozos circulares de metal tallado No entendemos cómo podrían dañarse hasta la muerte con algo así aunque, revisados los documentos que pudimos rescatar, no tenemos duda acerca de lo lesivos que podían llegar a ser. Las últimas comunicaciones entre personas hablaban siempre de lo mismo. Dinero.
Todo es inexplicable. Se lo aseguro.


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