Cumpleaños

Los días que se celebra algo son los días que dedicamos a pensar el pasado. Lo que está por venir deja de interesar. Es el presente lo que importa; un tiempo que se envuelve con todo lo que ha sucedido antes y que lo ha ido dibujando. Los días de celebración son días de balance. De un año a otro falta gente, sobra, el mundo está patas arriba, el trabajo tiene otra cara, los niños ya no lo son tanto y tú ya no eres tú. Pero, sobre todo, sabes que no has llegado al final. Celebrar significa revivir una y otra vez eso que te hizo feliz, eso que sabes es repetido y volverá a serlo mientras haya tiempo.
Estamos lejos de casa, pero el espacio no importa cuando se trata de celebrar. Eso es algo que puede hacerse en cualquier sitio porque lo importante no es donde estás sino el que estés.
Celebramos que el tiempo ha pasado y que, a pesar de que nada es lo mismo, todo sigue estando en su sitio. Siempre se celebra la misma cosa.
Es el cumpleaños de Silvia. Todo lo que tenemos en el equipaje ha merecido la pena. Ni más ni menos. El balance sigue siendo el mismo. Podemos continuar pensando el pasado cada cierto tiempo. Y, por delante, lo que tenga que ser. Juntos.
Felicidades, Silvia.


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