Da igual

He debido fallar a un millón de personas. Pero a mí me han fallado unos cuantos. También. Sí, así es.
Tengo la sana costumbre de no decir ni pío cuando eso ocurre. Pienso hasta aquí hemos llegado y nada más. Incluso puedo hacerme el muerto, seguir haciendo las mismas cosas que hasta ese momento y dejar reposando el mal sabor de boca. Depende de cómo me pille el día. Si no fuera así, si dedicase mis esfuerzos a reprochar lo que me ha hecho fulano, lo que no hizo mengano o a discutir con no sé quién eso que dijo otro que ahora está en un lugar desconocido y bla, bla, bla; no tendría tiempo para nada más. Y es que nos fallamos mucho y muy a menudo. Todos a todos. Pero, en realidad, no pasa nada. Pasado el tiempo todo queda colocado en el lugar que tenía reservado desde antes de ocurrir. Dicho de otra forma, se nos pasa el ataque de pánico. Ocurre; te da un patatús pensando que el mundo se hunde y tú con él; pasa el tiempo y el mundo sigue funcionando contigo dentro.
Amigos que te hacen sentir traicionado, esposas que dejan de quererte, maridos que nunca te quisieron y terminan por confesar, compañeros de trabajo que se dejan ver y muestran un cuchillo entre los dientes, hijos que se inclinan por follar con la novia en lugar de ver el fútbol contigo, curas que se enamoran después de confesarte, rubias que son morenas, señoras de la limpieza que acumulan la mierda debajo de la alfombra, alfombras que no son persas sino de Leganés o tú mismo. Es lo mismo. La vida es una gran decepción y se trata de tomarse las cosas con calma.
Qué más da. Nos fallamos y nos seguiremos haciendo daño por siempre jamás. Queriendo o sin querer, planeando las cosas o de forma espontánea. Es igual. Lo es. Al fin y al cabo, estamos solos durante toda nuestra vida. Rodeados, pero solos. Se trata de nuestra vida, de nuestra muerte. Nunca del daño que nos hacen o el que podemos hacer. Eso es accesorio. Forma parte del juego y mejor tomarlo casi a broma. Todo eso da igual. Lo importante es lo cerca que llegamos a estar de nosotros mismos. O lo alejados. Doloridos, sonriendo, cansados o bailando a solas en la terraza de casa mientras bebemos una cerveza como si fuera la última.
Qué más da. Hay que decir adiós tarde o temprano. No pasa nada por adelantar media vida la despedida. Sigamos fallándonos unos a otros.
Descansen, queridos.


4 Respuestas en “Da igual”

  • MERCHE ha escrito:

    Por esl “LA VIDA HAY QUE VIVIRLA PLENAMENTE”

  • Edda ha escrito:

    No, Gabriel, no da igual. Porque duele. Lo escribes en cada frase amarga de tu post.

  • Un lector ha escrito:

    Amén.

    Bueno, pues ya he leído mi Biblia particular.

    Y sigo continuando mi día y mi vida.

    Un saludo.

  • Poma ha escrito:

    ¿Cómo que da igual?…..
    A mi desde luego, no me da lo mismo. Si daño, me siento mal(intento no hacerlo).Si me dañan me duele (aunque sea sin querer)e intento ……”entender”