El mundo del revés

Día 1.
Viento. Con él parece escapar el frío de sí mismo. Levanta los hombros. Encoge el cuello, baja la cabeza. Las manos en los bolsillos. La falda se alza con cada golpe de aire. Le da igual.
Abre la puerta metálica del portal. Empuja con fuerza. Siempre le ha parecido excesivamente pesada. Por primera vez logra que se abra con facilidad. Eso cree. Cuando alza la vista le ve agarrando el tirador. Sonríen.
Se le cae el bolso. Comienza a flexionar las rodillas para agacharse. Y él, estirando el brazo, mostrando la palma de la mano, hace que se detenga. Ahora es él quien dobla la cintura. Se lo entrega sin dejar de sonreír.
Él sale. Ella espera a que se cierre la puerta. Se apoya en el vidrio dando la espalda a la calle. Él, unos metros más allá, se detiene, enciende un cigarro y piensa. Tiene prisa, pero piensa. Sin moverse.

Día 2.
Coinciden en el ascensor. Ella pulsa la tecla de su piso. Él se hubiera bajado antes. Lo siento. No importa. Ella intenta abrir la puerta de casa. Pero no atina con la llave. Él ha pulsado el botón que le llevará a la planta baja. Bien podría haber sido cualquier otro. Sin abrir la puerta, ahora sí, lleva el dedo hasta el número iluminado con una luz roja.

Día 3.
Llega con un hombre. Agarrada de su brazo. Ríen. Llega el ascensor. Él sale. Un gesto de cortesía. Sólo. Antes de salir a la calle se para. Inspira con fuerza, expira despacio. No puede creer lo que está viendo. Todo le parece absurdo. Se frota los ojos con los dedos de la mano derecha. Lo que no puede creer es lo que piensa, susurra.

Día 4.
Entran casi al mismo tiempo en el portal. Se saludan. En el ascensor. Ninguno de los dos pulsa el botón de su piso.
– Era mi hermano, dice ella.
Las espaldas en las paredes.
– ¿Quieres tomar un café?
– No se me ocurre nada que me pueda apetecer más.
No se miran.
– ¿Entiendes algo de lo que está pasando?
– Nada en absoluto. Pero es lo que más me gusta. Detrás de todo lo que pasa siempre reposa un porqué. Ya lo descubriremos.
Ella hace un gesto con el brazo. Intenta alargarlo para pulsar el botón. Desiste.
– ¿Sabes? Sólo cuando te pienso el mundo se pone del derecho, dice ella mirando al suelo. Siempre tengo la sensación de ir contracorriente, de estar tumbada mientras los otros se levantan. Es como si mirase cada cosa desde el lado contrario. Y ahora ¿qué hacemos?
– Poner el mundo del revés para siempre. ¿Tomamos ese café?
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano
© De la imagen: Sonia Hirsch


5 Respuestas en “El mundo del revés”

  • Poma ha escrito:

    Los comienzos son estupendos.

  • Poma ha escrito:

    Sensaciones de comienzo.. ilusión.Eso me transmite.

  • Anonymous ha escrito:

    Puesto a escoger alguno de los 4 días: el 1º y el 4º. Los otros dos: 2º y 3º, puro relleno. El 1º sólo podía llevar al 4º.

    Núria A.

  • Edda ha escrito:

    Es como un guante. Se adapta a la medida de nuestra mano. Uno de sus lados nos reconforta. El otro aguanta el frío, incluso puede llegar a rasgarse. Es el lado del derecho. No pueden existir el uno sin el otro. Forman una pieza y no es reversible.

  • AlmaLeonor ha escrito:

    ¡Hola!
    Me encanta Gabriel!! Es verdad que los comienzos son fascinantes, pero al mismo tiempo son los más difíciles de describir, pienso yo, porque son de tal magnitud los sentimientos que afloran en cada segundo que cuesta mucho representarlo con letras. Menos mal que tu si que sabes… cantarle al viento.
    Besos.AlmaLeonor