Diferencias insalvables. 1

Los hombres queremos ser como los dioses sin asumir que eso es imposible.
Por ejemplo, nunca llegaremos a presentar una tasa de absentismo laboral como el de ellos. Llevan una eternidad sin dar ni golpe. Una eternidad mientras nosotros somos mortales.
Además de trabajar poco son despedidos sin inmutarse. El sol, la luna, Zeus y su cuadrilla, Júpiter y la suya, Ra, entre otros, fueron despedidos en su momento sin que ocurriese nada. Los que adoramos actualmente se van a quedar sin empleo en breve. Y, tampoco, pasará nada. Ni a ellos ni a sus corresponsales (ángeles, santos, demonios y sacerdotes). Mientras, los seres humanos, esperamos frente a las oficinas de empleo histéricos y con ganas de pegarnos un tiro.
Los hombres queremos ser como dioses. Y los dioses jamás quisieron parecerse a nosotros Por algo será.


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