Dirección equivocada

Sé que la dirección era otra. Y, sin embargo, continúo. Antes caminaba apretando los dientes, creyendo que no había nada en este mundo que pudiera conmigo. Es por allí, no me puedo equivocar, me decía cada mañana. No contaba con algo tan simple como que, habiendo perdido un par de pilares fundamentales, la estructura se acaba derrumbando. Cuando alguien termina arrastrando ruinas en lugar de recuerdos su futuro se encuentra en una escombrera. Es así de sencillo. Y por más esfuerzos que haga, por más vueltas inverosímiles que dé por el camino, el destino es uno solo.
Sé que la dirección era otra. Lo sé. Pero pensé que camino del infierno encontraría lugares en los que alguien podría tener una palabra de consuelo, un gesto amable. Pronto descubrí que el trayecto tendría que hacerlo a solas, que nadie quiere al lado algo que huela a sufrimiento. Y menos a puro azufre. Las gentes están en otros caminos más cómodos. Este se encuentra vacío desde el principio.
Así que esto era la soledad. Nadie se acuerda de lo que fuiste. Tan sólo lo hace para justificar que ya no está a tu lado. Una paradoja repugnante.
Sé que la dirección era otra. Ahora lo sé. Tarde.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


4 Respuestas en “Dirección equivocada”

  • Anonymous ha escrito:

    El peor de los infiernos es el que uno lleva clavado dentro de si mismo, el que no le permite ver nada más que su propio reflejo. A veces hay que agitar un poco la mano para que corra la bruma. No lo olvides.

    Núria A.

  • Edda ha escrito:

    Cuando elegimos una dirección siempre es la correcta. Siempre. Cambia lo que nos rodea, nosotros no. Elegimos esa dirección buscando un destino. Puede que no lo encontremos, pero el error no es nuestro. Siempre hay un pilar que se mantiene firme, ese es el que nos sostiene y cuando hace falta nos agarramos a él. Ya lo dije una vez: nadie está completamente solo. Los que se apartan, son los que sobran. Seguro.

  • Poma ha escrito:

    Es necesario renunciar a la necesidad de controlar el curso de nuestro destino porque por mucho que lo intentemos, no podemos hacerlo.Es cierto que podemos tomar decisiones (direcciones) buenas, malas, sabías o equivocadas, que tendran un impacto.Pero en última instancia,no tenemos el control.

  • MERCHE ha escrito:

    Cuando uno toma una dirección equivocada, de ella se aprende y a continuación puedes volver a coger la acertada …
    No hay que darle muchas vueltas pues contra tu propio destino nada puedes hacer!!!
    :)