El clásico del siglo XXI

Hoy se juega un partido importante. Se enfrentan dos de los mejores equipos del mundo. Y se enfrentan los dos mejores jugadores del mundo. Dos formas de jugar diferentes que buscan explotar al máximo las cualidades de sus estrellas.
Este partido lo verán millones de personas. Personas de todo tipo; de cualquier condición social, religiosa, sexual o económica. Los estadios de fútbol se llenan de ricos, de pobres, de progresistas, de fascistas con la cabeza rapada, de niños, de venerables ancianos. Y en las casas y bares pasa lo mismo. El mundo es un gran estadio de fútbol. Porque el mundo es capaz de arrastrar grandes masas.
Los dos mejores jugadores del mundo frente a frente.
Cristiano Ronaldo. Fuerte, temperamental. Es capaz de chutar desde cualquier lugar del campo. Corre hacia la portería contraria sin pensarlo dos veces. No teme en contacto directo con los contrarios. Muestra un ansia por la victoria muy visceral, muy arriesgada. El gol es su meta. Intenta arrasar con cada movimiento. Si encuentra una pequeña fisura en la defensa el gol es seguro.
Messi. Un hombre pequeño, sin gran musculatura. Prefiere moverse en el campo hasta desquiciar al contrario. Impredecible en el pase, impredecible en la resolución de una jugada. Parece hacer cosas imposibles porque su inteligencia futbolística es incomprensible para casi todos. Destroza las defensas sin que se estén dando cuenta. Y cuando los contrarios quieren entender lo que pasa deben ir al centro del campo para hacer el saque desde el centro. Después de un gol imposible.
Esto ya lo sabe todo el mundo. Esto ya lo conocen los millones de personas que esta tarde estarán pendientes de lo que pasa en el campo de juego. Lo que ya no es tan seguro es que se aprecie en ese partido, en ese enfrentamiento entre los dos mejores jugadores del mundo, que lo que sucede se parece mucho a la realidad que nos está tocando vivir.
Los millones de personas que están sufriendo la crisis ¿juegan como Messi o como Ronaldo? ¿Estamos intentando anotar goles desde el desmarque inteligente o enfrentando los problemas de cara, convirtiéndolos en muros? ¿Son adecuadas las tácticas y las estrategias? Ya les digo yo que, si hablamos de sindicatos o movimientos sociales independientes, estamos jugando como Ronaldo. Y que la defensa contraria es la que podría alinearse en el equipo italiano más defensivo, más leñero y más inexpugnable de la historia. Defensa que sólo puede superarse con inteligencia, con desmarques rápidos, haciendo jugar a todo el equipo para que sean ellos los que corran tras el balón. Ya les digo yo que la calidad de nuestra delantera es lamentable. Ya les digo yo que la cosa está fea.
Estamos jugando un clásico desde hace ya mucho tiempo. Y nos están ganando por goleada. Mientras no cambiemos la alineación estamos perdidos. Mientras no utilicemos una estrategia adecuada estamos perdidos. Hasta que no dejemos jugar a los que saben nos podemos ir despidiendo.
Puestos a dejarnos llevar por la pasión del fútbol, que al menos sirva de algo. Eso he pensado antes de escribir todo esto.


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