El día del gilipollas

No se me ocurre nada peor que encontrarte con una persona en la vida que presume de vivir y dejar vivir. El que lo hace no suele decirlo.
Esa máscara suele esconder a personas que, realmente, intentan arrimar el ascua a su sardina llevándose por delante lo que les incomoda. ¿Qué les puede causar problemas? Todo aquello que, por una u otra razón, les hace sombra, que les impide ser protagonistas en cualquier ámbito; todo aquello a lo que no tienen acceso y a lo que aspiran.
El cotilleo, los falsos rumores, el poner en contra a todos, la conspiración. Eso es sobre lo que se apoya una vida triste y llena de lagunas afectivas. En realidad, no vive y deja vivir. En realidad, la cosa es conmigo o contra mí. Si alguien es más inteligente se busca aliados para que parezca un gilipollas, si alguien es más bello ya se le buscarán defectos (claro, todo el mundo tenemos y se pueden explotar), si alguien te da la espalda cuando descubre la gentuza que eres se pelea hasta que parezca lo contrario. Es completamente repugnante. Aunque, a decir verdad, no sé si eso se queda en nada cuando alguien echa un vistazo y descubre que los cuatro idiotas en los que se apoyan este tipo de personajes le siguen hasta el fin del mundo a cambio de formar parte del grupo que les promete parecer especiales cuando son unos mierdas.
Las buena noticia es que son tan tontos que no pueden valorar lo que dejan atrás. Se acompañan de sus acólitos y creen que están ganando la batalla, pero pasa un tiempo y la rabia les devora porque nada cambia salvo su pobreza existencial (va a más, no tiene límites). Siguen siendo igual de tontos aunque despotriquen, aunque logren que alguien sea odiado, aunque les acaricien el lomo cuatro pobrecitos que llenan de fracasos sus días.
Alguien debería inventar un Día del Gilipollas. Sin duda lograría un gran éxito aunque nadie se apuntara. Porque el gran problema de esta banda de anormales es que, cuando están solitos y piensan un poco, entienden que la guerra la perdieron antes de comenzar; entienden que la fiesta de ese gilipollas es propia, pero miran a otra parte. Dejemos que se doren la píldora entre ellos. Se ahogarán en su propia mierda.


4 Respuestas en “El día del gilipollas”

  • Anónimo ha escrito:

    !!!Cuántas verdades y todas juntas!!!!
    Chapeau!, como siempre, pero…Gabriel, ¿cómo que un sólo día? Esa clase de gentuza es gilipollas toda su triste vida…
    Presumen de vivir y dejar vivir, de sus conocimientos, su saber estar, y son auténticos despojos humanos, incapaces de controlar sus sentimientos. Y siempre he dicho que no son personas inteligentes, sólo tienen grandes conocimientos, mucha cultura y ” trotecillo” mental ¿y para qué les sirven? Una persona INTELIGENTE es aquella que sabe ELEGIR la felicidad frente a la depresión, que controla sus sentimientos en vez de ser esclava de ellos, que sabe aprovechar el tiempo para disfrutarlo y no para sufrir y aliviar su frustración intentando joder a los demás (sobre todo a los que le superan en todo de lo que presume).
    En el fondo sólo ven en sí mismos su negatividad, lo que no les gusta de sí mismos, y no saben cómo interpretar lo que otros verán en ellos, y claro, siempre están con la escopeta cargada, por el puto complejo de inferioridad que no les deja vivir en paz, ni siquiera con ellos mismos. Es cierto que a veces la gente son corderos con piel de lobo, se disfrazan, nos adulan, con la intención de conseguir a través de los halagos lo que no son capaces de conseguir de otra forma, por ellos mismos. Y lo que hay que hacer en estos casos es desenmascararlos, descubrirlos y devolverles la pelota, hacerles ver que no somos muñecos que se utilizan, sino personas que sabemos lo que buscamos y queremos. Sé que no es fácil en este mundo tan maniqueo en que vivimos.
    Sr.Ramírez, déjeme decirle que es usted una de las personas más íntegras, sinceras e inteligentes que he conocido nunca. Y yo no soy un lobo con piel de cordero. Soy una persona que le seguirá leyendo, como hasta ahora, siempre (como muchísimas otras más).
    Un fuerte abrazo.

  • Astrid Henn ha escrito:

    La música espectacular, el resto…

  • admin ha escrito:

    Me alegra enormemente saber que el resto… Es un alivio. Me preocuparía mucho que le agradase.

  • Poma ha escrito:

    Intento vivir y dejar vivir, y lo digo, sin presumir. No me gustan los lavaderos, los trapos sucios en casita de cada cúal. Lo inteligente es pasar desapercibido para la inmensa mayoría y ser imprescindible, para unos pocos, esos que sabemos quién son y con los que podemos contar. Todo lo demás es “ruido”.
    A mí me gusta la música, esa que sueles transmitir en muchos de tus textos. No precisamente en este.
    Un saludo.