El dichoso viajecito de Su Santidad

Me empieza a aburrir todo este lío que se está organizando con la visita del Papa a Madrid. Si los muchachos del 15M toman la Puerta del Sol (algo con lo que muchos madrileños no están de acuerdo), ¿por qué los católicos no pueden rendir homenaje al jefe de su tribu? Es otra opción. Puede que alguien o muchos piensen que es una banda de tarados y unos ridículos; un grupo de gente que debería avergonzarse con tanta manifestación pública de fe y tan poca colaboración con los problemas de los más pobres; puede que todo lo que digan o piensen sea anacrónico. Pero tienen el mismo derecho a reunirse que los demás.
¿Cuesta dinero todo esto? ¿A quién? Si hay empresas que pagan para quedar como Dios con el mismísimo Dios es su problema, si hay gente que compra trozos de cielo a base de donativos es su problema. ¿Cierran el tráfico en una zona de Madrid? Joder, cuando viene Alejandro Sanz a cantar pasa lo mismo. ¿Que el transporte es más barato para los jóvenes que vienen a cantar canciones sobre la bondad y sobre eso de esperar hasta después de la boda para echar un polvo? También lo fue para los aficionados al fútbol cuando se jugó la final de la copa de Europa.
Leo y escucho que la gente se indigna porque el coste del viaje no se envía a Somalia. ¿Cuánta pasta hemos enviado allí los demás? ¿Hasta cuándo vamos a seguir haciendo las cosas sin pensar y dejándonos llevar por impulsos? ¿Hasta cuándo vamos a cacarear que nos importa el mundo sin que nos importe una mierda?
Todo esto es muy aburrido. El numerito de los jóvenes alabando a un señor disfrazado de no sé qué es aburrido. Los ataques a esa banda de ridículos es aburrido. Fijarse en esto cuando los problemas son otros es aburrido. Además, Rouco Varela ha pedido a los fieles rezar para que no haga mucho calor. Imaginemos que funciona. Será un respiro para todos. Y eso está muy bien. Y los hoteles, bares y restaurantes se van a poner las botas. Tampoco es para tanto.


6 Respuestas en “El dichoso viajecito de Su Santidad”

  • Edda ha escrito:

    Como llueva a cántaros, va a ganar adeptos, jeje.

  • Javier Valls Borja ha escrito:

    Gabriel, creo que a veces te dejas llevar demasiado por ti mismo porque, hace tan solo unos días, en la entrada “¿Con qué estamos indignados?”, del 7 de agosto, respondías airado a Unai Rivas Campo, cuando te instaba a que te comprometieras verdaderamente con algo: “¿Conoce usted mi grado de compromiso con esto o aquello?”, le decías. Pues eso ¿conoces tú el grado de compromiso con Somalia o con cualquier otra injusticia de las que se cometen día a día en el planeta, de los que abogamos porque no venga el papa con nuestro dinero? Porque sí que nos cuesta dinero, dinero que sale de las arcas públicas, incluso el que no llega a entrar por las exenciones fiscales que el gobierno ha concedido a las empresas patrocinadoras. Y ese problema está directamente implicado con los otros, por mucho que te empeñes en correr cortinas de humo: miles de familias en España, no en Somalia, se las ven y se las desean para poder comer, por no hablar de las que se han quedado sin su casa y han de seguir pagando la hipoteca, ¡y que se esté derrochando el dinero de todos de esa manera! Y eso por no hablar del tema de la deuda farmacéutica, que a este paso no vamos a poder ni comprar una aspirina, pero para la secta católica sí que hay dinero… Que venga el papa, pero que se lo paguen él y sus seguidores, sin más.

  • admin ha escrito:

    Sí, Javier, es por la única persona que me dejo llevar. Por mí mismo. ¿qué te hace pensar que contesté airado? A mí se me habló de mi grado de compromiso. Del mío. Yo siempre hablo en general y suelo incluirme en el paquete. Creo que hay gran diferencia. Con respecto al asunto de Somalia te diré que me importa muy poco tu grado de compromiso o el de mi vecino. Yo lo que hago es mirar las cantidades que llegan a ese país en concepto de ayuda y me da la risa. Cada uno sabrá lo que está haciendo.
    Mira Javier, el asunto del Papa va más allá de lo puramente económico. Y, tranquilo, de tus impuestos no va a gastarse prácticamente nada. Sí se va a utilizar un espacio público, pero poco más. Ah, y las exenciones también se producen cuando se trata de aportaciones a ONG’s de carácter laico.
    Te voy a decir una última cosa. Has pensado cuántas personas compraron casas sin poder hacerlo, has pensado cómo es posible que un currante tenga un piso en su ciudad y un par de apartamentos en la playa. ¿Eso tiene que ver con un acto de las características que estamos hablando? Sin querer rebajar ni una pizca la gravedad del problema, creo que todo esto es muy complejo y, seguro, que tiene diferentes formas de ser mirado.

  • Javier Valls Borja ha escrito:

    Sí, Gabriel, hay muchas formas de enfocar este/estos asuntos, pero no hay que ser injusto, ya que no todos los que compraron un piso lo hicieron movidos por el afán de “fardar”, sino sencillamente por el humano deseo de tener un hogar donde criar a sus hijos, como hacemos tú y yo, sin ir más lejos, que todos los animales construyen sus nidos y madrigueras para sacar adelante a sus crías. Creo que es mucho más justo culpar al capital, que les permitió endeudarse hasta límites que sabía inasumibles, pero que, de momento, le permitía enriquecerse un poco más. Y conste que en este aspecto no estoy en desacuerdo —al menos, no totalmente— contigo, puesto que vivo en una de las zonas de España donde más coches de gama alta se ven por metro cuadrado, siendo al mismo tiempo una de las provincias con más altos índices de desocupación. Cuando aquí te ves pasar un Audi, un BMW, un Volkswagen Touareg o similares a toda velocidad, lo primero que piensas es que quien lo conduce no tiene dónde caerse muerto, porque es bastante habitual que estos coches pertenezcan a chavales —de los que, además, se gastan una pasta en tatuajes, en chándals de marca o en tetas para sus chicas— que cobran el sueldo mínimo más los complementos por trabajar a turnos en una azulejera o en un taller mecánico.

    En cuanto al resto, la primera aclaración que me haces es de sobra conocida por todo el que te sigue o ha seguido alguna vez, pues sé que se cuentan bajas importantes entre tus antiguos simpatizantes, entre los cuales me hallo y, aún a pesar de eso, aquí me encuentro, hablando de cosas ajenas a la literatura, que es lo que me mueve a estar en este medio, y que siempre digo que no lo voy a hacer más. Contestar airado es lo que haces siempre que alguien te lleva, aunque sea mínimamente, la contraria, y no soy el único que se ha percatado de ello, aunque, naturalmente, no voy a citar nombres; si alguien quiere significarse, que lo haga por sí mismo, como hago yo. Por contra, no sueles agradecer o debatir sin demoler las opiniones constructivas.

    Eso que dices de las cifras tampoco me cuadra con lo que he visto publicado en los medios, que es la única fuente de información que tengo, aunque a lo mejor tú tienes una especie de teléfono rojo, y lo del espacio público utilizado para el evento, no seré yo quien lo critique, que para eso es público. Y en cuanto a debatir y establecer diferencias entre una ONG y la visita del papa, sencilla y rotundamente, me niego.

    Lo cierto es que no sé por qué volví a opinar en tus entradas, ahora me arrepiento de haberlo hecho, y no porque no haya habido entendimiento —de nuevo— entre nosotros, sino porque considero haber perdido el tiempo intentando dialogar con alguien que permanece siempre a la defensiva y en posesión de la verdad absoluta. Algo me decía en mi interior que, a pesas de tus modos, no eras tan borde como pareces, pero me equivoqué de todas todas. No voy a volver a leerte, Gabriel, y sé que esto no es ninguna pérdida para ti, puesto que vas llenando vacíos con ego, pero al menos el mío propio no se resentirá.

    Salud.

  • admin ha escrito:

    ¿Alguna opinión insultante más? ¿Ya te has quedado tranquilo? Pues venga, todos contentos.

  • Petra ha escrito:

    Visto desde fuera tu ego esta muy resentido Javier.