El mundo en marcha

El parque de El Retiro de Madrid es tan grande como agradable de pasear. Hoy había poca gente por allí. El cielo amenazando lluvia a ratos, una brisa suave y fresca, los verdes de las hojas mezclados con los granate de más. Mientras los dos pequeños jugaban hemos aprovechado para repasar lo que ha sucedido durante los últimos días. Con tranquilidad, mirando a los niños desde la distancia, alejados de esa demanda continua que ejercen si no están pegados a un tobogán. Ahora que la pequeña tiene cuatro años es posible mantener una conversación de más de veinte segundos sin que nos interrumpa. Ya casi lo teníamos olvidado.
La vida es curiosa. Ocurren cientos de cosas y parece que todo está en el mismo lugar salvo que pienses sobre ello. Es como si nada existiera salvo que pares y mires. Y la vida es mucho más curiosa cuando mezclas las ideas, los puntos de vista. Algo es de un color y deja de serlo al sumar algo que otro sí tuvo en cuenta. Lo que parece irrelevante toma importancia porque la información se completa. El mundo gira a tu gusto mientras no reparas en él. El universo alcanza velocidad de crucero sólo si intercambias esas sensaciones tuyas con las desconocidas. De otro modo, el viaje se hace a trompicones. El mundo se declara fan incondicional de Ortega y Gasset. No eres tú en lo alto de una roca. Porque tú eres la suma de millones de yo que reivindican su importancia.
Los niños han conocido a otros. Y la vida se ha desarrollado al instante en un juego mayor, un divertimento con mayor número de participantes. Nosotros hemos conversado y hemos dado el paso diario e inevitable hacia un solo yo.
El parque es grandioso. Caben patinadores, ciclistas, familias enteras, parejas de novios, vendedores ambulantes, titiriteros, ardillas, perros y gatos, turistas, ancianos, niños, vigilantes, quioscos. Todo está allí dentro. Reposando. Nutriéndose de lo demás. Con la tranquilidad que aporta la velocidad de crucero en el viaje común.
Un hombre joven intentaba dormir a su bebé en brazos. Nos hemos mirado. No, no, no. Risas. El aforo está completo. Ahora que podemos mantener una conversación más allá de los veinte segundos, no. Y es que los puntos de vista también pueden ser coincidentes. Y el nuestro es fan de Ortega y Gasset, pero (en ese caso) con las circunstancia fijas. Ni una más. Tenemos reservado el derecho de admisión.
Un paseo delicioso. Un mundo en marcha.


2 Respuestas en “El mundo en marcha”

  • Edda ha escrito:

    ¿Seguro que no? :-) Disfrutad de este mundo a velocidad de crucero. Creo que os lo habéis ganado.

  • business ha escrito:

    Es cierto que el ser es tiempo pero porque el mismo esta sujeto al tiempo ya que se trata de un concepto historico que el hombre griego elaboro para hacer habitable su mundo y es posible que igual que surgio desaparezca..La creencia orteguiana de que somos nuestro tiempo y debemos estar a su altura le lleva a abordar uno de los fenomenos mas caracteristicos de nuestro presente como es el de la tecnica. La tecnica es asi una genuina posibilidad humana necesaria para poder estar y bien-estar en el mundo.