El todo del yo

Todos hemos recorrido caminos extraños, vivido mundos remotos y amado lo desconocido para que puedan ver lo que somos. Ni podemos renunciar a nuestros pasados, ni podemos explicarlos, ni debemos distorsionarlos convirtiéndolos en lo que nos hizo sufrir cuando, en realidad, nos hizo felices.
Un día descubrimos a otro, nos parece que recuperamos un tiempo que ya pasó al estar a su lado. Comienza una nueva vida. Tratamos de ocultar lo que fuimos pensando que es un problema. No confesamos amores antiguos para evitar que las aristas del nuevo sean una dificultad. Renunciamos a parte de nuestro yo sin pararnos a pensar que lo que le ha gustado al otro es una extraña mezcla que no puede disolverse por más que queramos.
Y llega el día de las preguntas. Nada encaja. El otro no termina de comprender porque le faltan lugares a los que agarrarse para que todo sea como fue soñado. Hemos ocultado lo que, irremediablemente, está a nuestra derecha. Lo ve. Hemos eliminado eso que da sentido a lo otro. Nada encaja y todo se desmorona con un pequeño movimiento.
Los caminos que recorrimos nos hicieron, los mundos remotos quedaron llenos de edificios que sirven de cimiento para el de hoy, los antiguos amores nos hicieron aprender a querer de un modo exquisito. Sin ello nada puede funcionar. Somos lo que recogimos, lo que dejamos atrás, lo que ya no podremos amar, un deseo que se perdió entre las sábanas y procura el miedo ahora. Somos eso que tanto nos hace sufrir al pensar en cómo llego a ser, pero que a otros les encandila y quieren conocer.


3 Respuestas en “El todo del yo”

  • Edda ha escrito:

    A veces es mejor no saber demasiado y agarrarse simplemente a lo que hay. A veces es suficiente para no caer.

  • A.R.N. ha escrito:

    todos somos el resultado de nuestra historia, si tenemos suerte estamos contentos con ese resultado. el otro, el que conocemos, el nuevo tambien lo es. con amor, con tiempo y con paciencia se pueda tener alguna historia que llegara a ser de dos que se quieren.
    bes

  • Sonia Hirsch ha escrito:

    Porque yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo.