Eterna encrucijada

– Nunca has sabido quererme.
– De eso nadie tiene la culpa. Los caminos son distintos. Desde el principio.
– Pero cuando se cruzaron continuaste. Sin pensar en nada que no fueras tú mismo.
– Fue eso, exactamente eso, lo que hice. Pensar en mí. Hubiera ido siempre por detrás, dando trompicones, sin saber cómo podría regresar. Al menos he conseguido sobrevivir. Echarte de menos es un equipaje con el que puedo cargar.
– Así que ni has sabido ni has querido. Me das asco.
– Jamás te pedí que pensaras en mí al tomar una decisión, jamás te pedí que me quisieras, jamás te prometí nada.
– No quiero volver a verte nunca más. Fuera de mi vista.
– ¿Así que nunca he sabido quererte?
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


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