Fuera de los vehículos

¿De qué serviría todo esto si los muchachos que duermen al raso se sentaran en el asiento trasero de un vehículo oficial dentro de cuatro o cinco años? ¿De qué serviría esto si un movimiento como el que acaba de nacer se convirtiera en partido político y se integrara en el sistema? ¿De qué servirá si cambiamos la ilusión pura por la estructuración formal de ideas? ¿De qué servirá dejar a un lado la lírica y la utopía a cambio de documentos oficiales u opciones que mejoren estéticamente la cosa hasta una nueva hecatombe?
Una amalgama de ideas que nadie sería capaz de analizar sacando conclusiones hoy ha logrado que algo se mueva. Muchos se empeñan en señalar esto como el gran problema. La cosa no está clara, dicen. ¿Qué es todo esto? preguntan levantando la ceja. Y hacen y preguntan desde una lógica instalada por todos los rincones incapaz de distinguir entre un cambio y un peligro.
Creo yo que, lejos de ser el gran problema, esa amalgama es el gran éxito, la gran novedad, la gran revolución que vivimos, lo que convierte en mágico cada paso. Y el gran terror de los que manejan el cotarro.
¿De verdad creen ustedes que los políticos no estarían dispuestos a modificar la ley electoral con la garantía de gobernar y vivir como hasta ahora durante otros cuatro años? No lo duden. Eso es anecdótico, un pequeño detalle. Pero aquí está pasando algo distinto. Algo alejado incluso de las reivindicaciones que se hacen en las plazas de toda España. Aquí se han removido conciencias, las de muchos; aquí se está cambiando la forma de pensar; aquí se está diciendo no al miedo del que somos víctimas; aquí la lírica para ilusionar tiene un hueco; aquí todos tenemos la misma edad y la misma ruina (ideológica y económica).
Ese es el gran terror de algunos. El resto se puede arreglar porque es cuestión formal. Pero cuando es el fondo lo que se mueve el miedo se traslada de un lugar a otro. Las lógicas se resquebrajan. Sería un gran error convertir esto en más de lo mismo. Debemos conservar la posibilidad de mantenerlo donde está. De mantener alerta la mente para poder repetir cada mañana que no, que no, que esto no puede ser. No parar de decirlo, conseguir que nuestros hijos crezcan sabiendo que lo único intocable en una persona son sus ideas, que el pensar les hará libres.
Desde los medios, desde los partidos políticos, empujan con fuerza a este movimiento social hacia la integración.
Pues no. Que los coches oficiales los ocupen otros. Ya tenemos bastante con pasar vergüenza mirando lo que hacen. No queramos pasar más desde dentro del vehículo.


3 Respuestas en “Fuera de los vehículos”

  • Poma ha escrito:

    Mantengo un cierto escepticismo, no dudo de la buena fé de muchos, ojalá me equivoque y “algo” esté cambiando.
    En el fondo, Gabriel, eres un romántico.

  • YOLANDA CLUA ha escrito:

    Pues que sea, de algo tenemos que morir -sí cambiar este mundo que no nos gusta a la inmensa mayoria….. que llegue la hora pùrpura… la hora en el que el mundo intenta cambiar unas ideas impuestas en favor del libre espiritu de pensamiento que nos dejen pensar por nosotros mismos debemos discernir y eso a los altos estamentos no les gusta por que lo que gustan es manipular …. quiero tomarme la cicuta, porque tengo necesidad de cambio y no es una revolución economica social, es una revolución interna de libre pensamiento, donde las sinergias se unen en pensamientos positivos para la clase humana en el resurgir de un nuevo tiempo …!!!que nos dejen pensar y optar libremente sobre quienes deseamos que esten representandonos, y si algo no funciona cambiarlo….

  • Edda ha escrito:

    Llámame ilusa, pero yo tengo la esperanza de que de esta iniciativa de removernos la conciencia, de este chasquido de dedos para decirnos ¡despertad! salga algo nuevo en forma de siglas, con ideas nuevas al margen de ideologías. Es posible que, si llega a formarse, lo que promuevan no nos guste a todos. Normal. Todos no pensamos igual. También deberíamos darles una oportunidad. Y si se equivocan, y nosotros con ellos, ¿qué? ¿No lo están haciendo ya los que nos dirigen, y los seguimos votando alternativamente? Sí, que parece que bailamos la yenka cada cuatro años. Ya vale. Por eso, personalmente, me gustaría que de esto que está pasando surgiese algo diferente que nos devolviese la esperanza, la confianza. Hay mucha gente desencantada que el domingo se va a quedar en casa. Qué triste. Tengo la esperanza de que en las próximas elecciones generales no lo hagan, que algo les anime a acercarse a las urnas y que por fin esto cambie.