Hablar por hablar

Me pregunto por qué insistimos tanto en hablar de cualquier cosa como si fuésemos expertos en todo, como si nuestra voz pudiera tener alguna importancia o aportase algo a alguien. En realidad, lo único que conseguimos en crear problemas.
Lo curioso es que esto ocurre con mucha frecuencia y no pasa nada.
Los políticos hablan de la ciudadanía, de la gente de a pie. Y todos escuchamos como si fuera normal. ¿Acaso son ellos ciudadanos normales y corrientes? ¿Entienden lo que está pasando? Un tipo con chófer, ganando un dineral al mes, que no paga un café en el bar de la esquina y que vive en una casa estupenda, no puede entender el drama de alguien que pierde su vivienda por no pagar la hipoteca, ni lo que supone cambiar las ruedas a un coche de mierda cuando el sueldo es más bajo que la factura. Ni siquiera entiende que miles de personas tomen el café (barato) en casa para no pagar un café en el bar de la esquina. No lo pueden entender y no deberían decir las idioteces que dicen.
¿Hay algo más grotesco que hablar de un hijo cuando no lo tienes? Los padres miran perplejos a esos que opinan sin problemas sobre lo que supone sacar adelante una familia cuando viven solos o con su pareja.
Es bueno enfrentar puntos de vista. Eso es verdad. Pero no es tan bueno dar por buena la opinión de un hombre (cualquiera del mundo) sobre el aborto frente a la de una mujer que ha vivido el drama en primera persona. Por ejemplo.
Más. Un lector puede decir que le gusta o no una novela. Muy bien. A cada persona le puede agradar o no una obra y eso es indiscutible. Pero pasar al plano técnico es otro cantar. Alguien que no sabe construir una frase con corrección o que lo máximo que ha escrito es una postal, no parece el más adecuado para valorar técnicamente una novela. Menos para escribirla. Y el mundo está lleno de individuos que escriben una cuartilla y se creen la reencarnación de William Faulkner.
¿No sería mucho más productivo que cada uno hablásemos de lo que sabemos? Si ya han pensado la respuesta hagan una cosa. Conecten el televisor. Y escuchen lo que dice el personal. Sean críticos con lo que vean y escuchen. Ya verán como la cosa en mucho peor de lo que pensaban.
(Imagen tomada de Sin la Venia)


2 Respuestas en “Hablar por hablar”

  • Celina ha escrito:

    Gabriel, amigo-escritor:

    Pues,sì…
    Gracias.Beso y abrazos.

  • Edda ha escrito:

    No voy a encender la tele. He estado una semana sin hacerlo. Cuando vuelvo me encuentro con dos malas noticias: Oslo y Winehouse. No se puede vivir de espaldas al mundo, pero se vive muy bien sin escuchar estupideces y es muy saludable. Deberías probarlo.