Haciendo limpieza (*)

1. No te creas único. Todo está contado. Desde Homero es así.

2. Domina la realidad para poder dominar la pluma.

3. Un personaje no es un hijo. Tiene el alma que creaste para él. Y en ese momento perdiste el control. No preguntes por él más de la cuenta.

4. Si quieres que tus personajes dialoguen deja que piensen. Decir lo primero que viene a la cabeza es igual que escribirlo. Nunca es literatura.

5. Impostar la voz no es forzarla. Eso es ridículo.

6. No escribas para nadie. No te lo agradecerá. Y el que se quede fuera de la novela te reprochará no estar hasta el final.

7. No cuentes todo. Que lo haga el lector. Es mucho más listo de lo que parece.

8. Antes de dar por acabado un texto entrégalo a un mal lector. Si le gusta vuelve a empezar. Otra opción es leerlo tú mismo. Eres el peor de tus enemigos.

9. Sin ser libre para decir ni lo intentes.

10. Tus novelas siempre le gustarán a tu madre. Poca cosa en literatura.

(*)Texto encontrado en mi cartera y de autor desconocido. Si alguna vez lo escribí no lo recuerdo.


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