Historia universal (3)

Alguien podría pensar que los griegos (los clásicos, los antiguos) eran un pueblo formado por un ejército de pensadores más que educados. Pues no. Vamos, no hay más que ver cómo quedó el Partenón para hacerse una idea de los problemas que tuvieron. Guerreaban como el que más, despreciaban a las mujeres como cualquier otro pueblo, zampaban y bebían a todas horas sin el más mínimo control; es decir, metían la pata a menudo. Aunque algunos griegos eran muy listos, en conjunto no supieron ver cómo su civilización se iba al garete. Un pueblo más.
Lo que diferenció a los griegos de otros pueblos es que se ocuparon de las cosas del hombre. Vale, los dioses tenían su importancia, pero les perdieron cierto respeto y aprendieron a convivir. Tanto es así que terminaron perdiendo el poco respeto que tenían por Zeus y su cuadrilla y convirtieron sexo y cocina en fundamental. Por eso lo romanos aparecieron en escena llevándose por delante a los pobres griegos. Y cuando los romanos hicieron lo mismo pues también la pifiaron. Pero eso lo vemos luego. Ahora nos interesa lo que hicieron los griegos.
Homero destrozó la vida a los millones de escritores que vendrían después. El tipo lo contó todo. Platón y Aristóteles dejaron sin trabajo a millones de filósofos que naciendo siglos después estaban por detrás de ellos. Hasta que Kant no apareció miles de personas dedicaron su vida a dar vueltas sobre lo mismo, sobre lo que habían dicho ellos. Las tragedias griegas nunca fueron superadas en calidad artística. En fin, podríamos decir que los griegos fueron unos abusones.
Si había que explicar las cosas eran únicos. Montaban un mito y asunto concluido. ¿Qué es eso del amor? se preguntaba alguno. Como no había explicación cierta, como no había forma de meterle mano al asunto, alguien se inventaba una explicación que hacía entender al más tonto lo que se quería decir. ¿Usted sabría decir lo que es el amor? Pues claro que no. Sin embargo, ellos sí. ¿Lo ven? Nos jodieron la vida los dichosos griegos haciéndonos sentir que somos más tontos que un cubo. Como esto de la historia le parece un cañazo a más de uno, voy a poner un ejemplo. Las anécdotas y las estampitas son infalibles para hacer las cosas atractivas.
Aristófanes, durante una copiosa cena, utiliza su intervención para explicar el amor desde el mito. Dice que hubo un tipo de personas que no conocimos. Eran andróginos, es decir, hombre y mujer al mismo tiempo. Tenían cuatro piernas, cuatro brazos, dos cabezas; por un lado los órganos de reproducción masculinos, por el otro los femeninos…, y eran muy fuertes, muy poderosos. Los dioses se mosquearon porque los andróginos se estaban poniendo muy chulos, creían que podían llegar a la divinidad por sí mismos y, creyendo ver un peligro en ellos, los dividieron por la mitad. Zeus tenía muy mala leche, todo hay que decirlo. Así quedó separado lo que conocemos como hombre de lo que conocemos como mujer. Aristófanes explica que por esa razón las personas de sexo diferente se buscan, intentan encontrar la mitad que les falta, y de ahí viene el amor. Pero añadía que los dioses pueden mosquearse de nuevo y volver a dividir a los hombres y mujeres si no somos capaces de entender que ese amor es lo más importante. ¿Lo ven? Eran únicos haciendo estas cosas. Y si no han creído eso de que nos dejaron a los demás a la altura del betún aunque tengamos ordenadores. piensen en la versión cañí de este mito. Sí, lo de la media naranja. No es más que una variación de lo que un tipo comilón y vicioso dijo hace un puñado de siglos.
Poco después, evitaré detalles innecesarios, fueron los romanos los que se pusieron a pilotar. Otros que avanzaron hasta límites improbables. Y otros que la volvieron a cagar por las mismas razones que los griegos. Por ejemplo, el derecho romano sigue siendo la base del derecho actual. Casi nada. Las estructuras de las ciudades occidentales proceden de las de ellos. Y bla, bla, bla. Sería largo de contar. Aunque lo que interesa es una cosa muy concreta. Estos tíos estuvieron avanzando hasta que un buen día aparecieron los cristianos. Una revolución social que arrasó con todo. Esta es la buena noticia. Una revolución que puso a los grandes pensadores al servicio de Dios. Eso significa que los más listos echaron un montón de horas a eso de montar un religión monoteista. Y eso es muy difícil. Se acabó pensar en el hombre y en sus cosas. De no haber sido así, tal vez, la electricidad hubiera aparecido mucho antes, tal vez los avances técnicos hubieran llegado hace siglos. pero no, los cristianos lo jodieron todo y nos metieron en un laberinto terrible. Aunque eso es harina de otro costal. Ya hablaremos de ello.
(Continuará…)
En el siguiente capítulo: Dios o cómo el hombre se inventa su propia esclavitud.


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