Huellas

En la vida, los caminos son muchos. Todos desconocidos. Incluso cuando se transitan por segunda o tercera vez lo siguen siendo.

Aquello que no supimos apreciar, allí sigue. Ahora, imposible o a una distancia que nos impide tocar lo deseado. Todo continua en su lugar, es idéntico. Lo que cambia es que pisamos nuestras propias huellas para ahondar y comprender.

Pienso sobre aquello que me dijo mi padre y que rechacé. Pienso en ello porque, ahora, lo repito teniendo enfrente a mis hijos. Miran con cara de incredulidad, de sorpresa y de rechazo. Pero no saben que esa marca que están dejando en el camino mientras me escuchan les esperará siempre. Una huella que es como es, que ningún padre puede modificar ni debe intentarlo.

Una mirada antes ridícula es, ahora, lo mejor que nos pasó sin saberlo. Un paso erróneo es, hoy, el refugio que necesitamos. Regresar, completar el círculo para comprender. Para comprendernos.


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