Jugando un rato (II)

– ¿Por qué les haces pasar tantas calamidades? Luego dicen que el malo soy yo. Podrían vivir felices, sin enfermedades, comiendo en abundancia, libres. Y tú, sin embargo, sigues insistiendo en enviarles plagas y más plagas.
– Si no hiciera eso no me necesitarían. A todos estos hay que decirles las cosas una y otra vez. Creen que son como tú y como yo. Siempre quisieron serlo.
– Pero si eres tú el que les hizo así para que llegaran a ser una copia exacta de su Dios.
– Sí, es verdad, pero tienen cierta afición a tomar atajos. ¿Recuerdas a Eva? Quiso ser como yo, pero comiendo una manzana. No se enteran. Se trata de una vida entera y no de un momentito. Se trata de seguir un camino y no el primer desvío a la derecha.
– Mira que eres retorcido. Por cierto ¿qué pinto yo en todo esto?
– Muy fácil, Lucifer, tú eres como un faro en la vida de estos pobres. Ven tu luz y saben que tienen que salir pitando si no quieren naufragar.
– O sea que, al final, todos estamos aquí para que te sientas cómodo y útil.
– Yo estoy para lo mismo. Deja ya de dar el tostón.Que yo les quiero mucho.
– Claro, claro.


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