La cosmética del miedo

¿Hasta dónde llega nuestra bondad? ¿Somos como creemos o nos escondemos detrás de un fachada construida para que nadie vea lo que queda al otro lado? ¿Encontramos excusa suficiente para justificar cada día o la tenemos que inventar sabiendo que el error nos destrozará con el tiempo?
Creo que las respuestas a estas preguntas debemos buscarlas en nuestro miedo. En el temor a perder el trabajo, a lo que pensarán de mí, a ver como una reputación idiota (todas lo son) se convierte en un ancla que aleja de los amigos, a vivir. En nuestro miedo a vivir. Creemos que la vida es algo más que nosotros mismos. Creemos que la vida es casi todo excepto nosotros mismos. Qué error tan grande. Nadie quiere nuestra vida, nadie nos recordará al morir (un rato, pero sólo un rato), no existe un ser humano que se ocupe de otro más que de sí mismo. Las madres juran perder la vida si es necesario por un hijo. Los padres presumen de proteger hasta donde sea necesario. Los amigos sellan pactos para toda la vida. Si es posible pactos de sangre. Los enamorados juran fidelidad y amor eternos. Y todos mienten. Nadie está en el mundo para otros. Cada cual tiene su momento para morir, para amar o para proteger. Llegado el instante en que eso ha de cambiar, todo se modifica. Y ese instante llega cuando el individuo está en peligro. Desaparecen los espejismos que nos hicieron la vida mucho más simpática. Cualquiera de ellos. Hijos, amigos, padres e incluso animales, son nuestros escaparates, lo que nos hace sentir mejor porque creemos que todos lo ven del mismo modo. Escaparates. Y nosotros, cada cual, individuos.
Ya sé que, dicho así, muchos no querrán estar de acuerdo, no querrán ni oír hablar del asunto. Yo también quisiera ser estupendo, maravilloso, un padre excelente, un marido modelo, un amigo inolvidable. Quisiera serlo, pero soy consciente de que sólo es una ilusión. Querer no es lo mismo que ser. Quisiera pensar que mi bondad es infinita, pero es muy limitada. Mucho. Quisiera pensar que no gasto un gramo de maquillaje para parecer otra cosa, pero uso todo tipo de cosmética. Quisiera pensar que todo lo que hago está justificado, pero muchas cosas de las que hago son errores que hacen sufrir a otros, incluso a mí mismo. Y eso no se puede justificar de ninguna forma posible. Mis miedos son enormes. Muy parecidos a los de cualquier ser humano. Porque quiero mucho y no soy casi nada. Por eso me siento cada día más vivo y más consciente de una muerte que llegará. Me siento en peligro. Más humano imposible.


8 Respuestas en “La cosmética del miedo”

  • Edda ha escrito:

    Todo eso depende de las ganas que tengamos de complicarnos la vida. Hay quien no puede vivir sin maquillaje, el que se impone cada uno tratando de esconder imperfecciones. Y hay quien no lo hace porque las imperfecciones importantes no se ven hasta que llega el momento, o nunca. Imperfectos somos todos. Ya se encargará la vida de quitarnos el maquillaje impuesto o de ponernos una máscara que no esperábamos.
    Sabiéndome la persona más imperfecta de todas, y lo digo en serio, porque estoy completamente de acuerdo contigo en que quiero ser una supermadre, superesposa y superloquesea, pero no lo soy, sólo soy honesta conmigo misma. Discrepo contigo en dos cosas: Hay muertos que no se olvidan, nunca. Y no mentimos cuando juramos algo eternamente. No mentimos. Nos creemos capaces de hacerlo, pero no deberíamos decirlo. No mentimos. Hablamos demasiado.

  • Poma_Marta ha escrito:

    Nadie, absolutamente nadie , va por la vida a cara lavada, con más o menos capas de maquillaje, eso si.
    Ser conscientes de lo imperfectos que somos es duro y desagradable, intentar querer ser (algo mejor)sabiendo que la meta es inalcanzabe,es para mí el único modo de dar un pelin de sentido a todo esto.
    Humana, miedosa, y con la que sea capáz de desmaquillarme. Esa es mi gente.

  • admin ha escrito:

    Edda, el más imperfecto del mundo soy yo. Lo siento, querida.

  • admin ha escrito:

    A esto no le busques sentido. Un poquito de maquillaje y arreglado.

  • Edda ha escrito:

    ¿Sabéis que el maquillaje no deja respirar, y que cuando te mojas deja unos churretones que empeoran la imagen que tanto queremos cuidar?

  • Araceli ha escrito:

    No creo que se pueda ir por la vida sin maquillaje,nos destrozarian.Pero tampoco yo estoy de acuerdo del todo contigo Ser marido,mujer, amigo perfecto, es casi imposible,pero dar la vida por un hijo es una realidad,no lo dudes
    Tambien se que hay muertos que no se olvidan jamas.
    Y te llevo la contra en otra cosa,para mi eres un amigo inolvidable

  • admin ha escrito:

    ¿Y lo bien que me había quedado el texto antes de que aparecieseis para poner pegas? Qué desagradecidas, juassss.

  • Ana María Lozano ha escrito:

    Hay gente que va por la Vida sin maquillaje. La hay. Destrozada o no, eso ya depende de lo lista o la suerte que tenga. Si va “a pelo” pero se rodea de gente impresentable, le irá fatal, nada que ver si sus amigos son naturales y buena gente, entonces será feliz sin maquillar, incluso en el trabajo. La bondad es algo que todos tenemos, poco o mucho, pero … qué difícil demostrarlo en este mundo tan desagradecido. Tan materialista y falto de valores, de esos que hacen felices a las personas, de lo importante. Los que viven con maquillaje y le va bien, eso que tienen ganado. Sufrirán menos, claro, o no tan claro, pero que pereza maquillarse a diario,no? Tanto el cuerpo como el alma, qué pereza.
    En peligro estamos todos. Basta nacer y ya. Y ‘miedo’ es algo conocido también por todos, unos lo controlan mas que otros.