La crisis no es la culpable de nada

Hombres que entran en una iglesia católica y matan a mujeres embarazadas. Madres que asesinan a sus hijos. Padres que matan a las madres de sus hijos. Empresarios que exprimen a sus trabajadores (legales e ilegales) después de despilfarrar el dinero que le han hecho ganar. Trabajadores llevados, de un lado a otro, por la desidia que les impide creer en un proyecto. Terroristas que quieren perdón y libertad sin arrepentimiento. Terroristas fanáticos que quieren acabar con todo incluidos ellos mismos. Políticos que no quieren enterarse de nada, falsos, indecentes, sin una sola puta idea en la cabeza salvo la de gobernar y hacer dinero a costa de los demás. Miles de personas que mueren de hambre mientras usted lee este artículo.
El mundo se ha convertido en una bomba de relojería. Y el reloj nadie sabe pararlo, nadie quiere detenerlo. El ser humano ha sido capaz de convertir su hábitat en un lugar inhóspito, desalentador.
La crisis, esa que nos está volviendo locos, no es la culpable de nada. Las crisis no tienen entidad propia. Somos las personas las que creamos sistemas financieros delirantes, las que creamos sistemas políticos de gobierno vergonzosos, las que dejamos morir de hambre a otras personas. Personas. La crisis somos nosotros. Un nosotros que se ha convertido en algo que parece ajeno al individuo, en algo que ha creado un ente superior que nos tiene acogotados. Pues nosotros somos todos nos guste más o menos. Nosotros estamos jodiendo el mundo, lo estamos convirtiendo en un lugar en el que no se puede vivir y en el que no se puede pensar. Todos nosotros malvivimos, ninguno de nosotros somos capaces de pensar en nada importante sin hacerlo antes en lo rentable que será en el futuro. Nos hemos descubierto como lo que somos: animales (lo de racionales es algo que se añade por inercia; sería más exacto decir que somos animales codiciosos).
Vivimos una gran farsa. Eso que llamamos estado del bienestar. Nunca lo hubo. Lo que hemos hecho es distribuir el dinero de modo que un anciano pudiera morir y ser enterrado sin dar mucho la lata; lo que hemos hecho es crear estructuras sanitarias para los pobres con el fin de que no se muriesen en la calle; lo que hemos hecho ha sido crear un sistema de enseñanza para salir del paso. Lo que hemos hecho ha sido crear un sistema que evitara que los pobres se liasen a guantazos. Porque cuando los ancianos son más de la cuenta esto no se puede mantener (según los que mandan); porque cuando las entidades sanitarias privadas ganan miles de millones de euros cuidando de los que más tienen la sanidad pública ya no se puede mantener (según los que mandan); porque cuando los pobres se han preparado en las escuelas y no se les puede parar (ya opinan, ya piensan, ya pueden ver la verdad de cerca) la enseñanza pública no se puede mantener. El sistema lo soportaban los que trabajaban para que los ricos pudieran tener barcos. Ahora alzan la voz pidiendo que ese sistema sea controlado por todos. Y, qué casualidad, nada se puede mantener en pie.
Pero seguimos mirando como si la cosa no tuviera remedio alguno. Nadie se mueve por si lo que tenemos se pierde entre protestas o luchas. Todos queremos que alguien aparezca en el panorama político mundial y, de un plumazo, nos aporte cierta estabilidad. Todos somos una irrisión.
Personalmente, estoy harto de tanta crisis. Pero no de la económica. No. De la crisis de pensamiento, de la crisis de valores, de la crisis de humanidad. Me avergüenzo de ser esta clase de persona que nos vemos obligados a ser todos en occidente, de contemplar el desastre como si se tratase de un espectáculo pirotécnico. Corremos dentro de la rueda que está dentro de la jaula. Somos millones de ratones de laboratorio que corremos sin descanso para que la maquinaria no se pare. Acobardados por los medios de comunicación, por los políticos, por nosotros mismos.
¿Era usted uno de esos seres ilusionados con el movimiento 15M? ¿Por qué se ha separado de ellos? ¿Por qué ha vuelto al mismo lugar en el que estaba usted antes de ese mes de mayo? Ya se lo digo yo. Porque, en realidad, nunca estuvo en otro lugar distinto al de ahora. Celebró que otros se levantaran por usted. Y, cuando se le pidió un poco de lucha a cambio de perder algo de lo suyo, se retiró esgrimiendo razones patéticas para hacerlo. Si me preguntan sobre mí, les diré que me siento tan avergonzado como quiero que se sientan ustedes con todo este asunto.
Ya no se trata de evitar un desahucio o manifestarse por esto o aquello. Ahora se trata de todos nosotros. De ser personas o animales codiciosos. Cada uno sabrá lo que tiene que hacer.


4 Respuestas en “La crisis no es la culpable de nada”

  • Núria A. ha escrito:

    Hace muchos años que la gente dejó de pensar. Hemos creado un mundo desastroso y reconocernos es él, es reconocer nuestro propio fracaso. Y es que en estos momentos no hay salida. Necesitaríamos un enorme big-ban, empezar de nuevo, con el chip de la memoria historia (toda) bien incrustado y con un sistema de valores tatuado, indeleble. Si no es así, puedes estar seguro que nos vamos a la mierda, una y mil veces más.

  • tuliette ha escrito:

    De los errores se aprende, pero que nadie se haga ilusiones, siempre es poco a poco, bastante lentamente. El mundo es una gran mierda que cuando se seca igual huele algo menos. Mientras tanto sálvese quien pueda, yo la primera.

  • Habanero ha escrito:

    La crisis sólo ha afectado a los empresarios y a los inmigrantes. Ahora unos quieren sus jet privado y los otros que les paguemos su estancia con médico gratis incluido. Esto es una mierda.

  • Antonio ha escrito:

    decían en Apocalypto una frase que en su momento me pareció un despilfarro de excusado fachismonérico: “una gran civilización no se conquista desde fuera si no se ha destruido a sí misma desde dentro”, la situación era diferente, entonces era España y el resto del mundo civilizado el que quiso masticar viciosamente el nuevo mundo, no fue sano, masticamos con ansia todo aquello y luego les escupíamos sus residuos, la culpa era suya, “incivilizados” mascullábamos. El reverberar depredador de la razón podrida (mundo civilizado) llegó a los podridos dientes de los cowboys que mascaban tabaco.
    Ahora la naturaleza sabia recicla su savia y pone a cada cual en su sitio, porque toda esa porquería que no supimos digerir ha creado un nudo, dónde?, es difícil de localizar espacio-temporalmente porque todo se ha mezclado en este vómito kármico regurgitado hasta la saciedad, el dentro, el fuera, el civilizado, el incivilizado, lo racional, lo animal, y así nos perdemos en el escocor irrisorio de las fronteras, en la educación que amaestra animales animados sin ánima, o con el ánima perdida en el camino a la paz, lobotomizada para que no perciba el poder del presente, del ser, del instante, de la paz del camino.
    Nos han estado conquistando durante años, porque se nos dio cerebro antes que inteligencia, el eslabón perdido fue una genialidad de dios o una parida radioactiva?.
    “Una gran civilización no se conquista desde fuera si no se ha destruido a sí misma desde dentro”. América domina el mundo que un día quiso dominarla, destruye el mundo que lo destruyó, y los chinos? objetará alguno, bueno, los chinos siempre han sido suficientemente autodestructivos. Nos tratan como corderos, nos amansan con la balada de la ignorancia, y luego para que no nos sintamos libres, que una oveja sigue teniendo dientes, nos cuentan el cuento de pedro y el lobo pero al revés, nos dicen que somos lobos para nosotros mismos, y ante este aullido/graznido, amnésicos de poder, nos revolvemos temerosos en el vacío y saltamos rabiosos porque lo que quieren los lobos es que hagamos su trabajo.
    Esto no es un plan extraterrestre (o a lo mejor sí pero el inicio no justifica los medios), nosotros nos hemos hecho daño y la herida se ha infectado, podemos sanarla lamiéndonos la heridas unos a otros, el sano al podrido, es posible que nos de asco imaginar algo así, eso es porque nos hemos olvidado que todos somos uno, que animal viene de la palabra más bonita para definir el concepto más bonito, ánima, alma.
    Dijo zapatero una vez una de esas frases que deben pasar a los anales de la historia de las coartadas perfectas: “la crisis es un estado de ánimo”.
    Resumiendo el mundo: dejemos de culparnos, no seamos rencorosos, si atrás miramos por ver como nuestros demonios se queman nos convertiremos en sal, sal que seca vida, sal que da vida, como agua, agua que ahoga y nos deja respirar, sal y agua, mar y sus criatruas, ya no sabemos de donde venimos, ni a donde vamos, ni donde estamos, nos han “mareado” con estos acertijos que no son más que falsas pistas para que no reparemos en la verdadera respuesta: somos.
    Lo dijo Alejandro Sanz (aunque esté con la SGAE): “no es lo mismo ser que estar, no es lo mismo estar que quedarse que va, tampoco quedarse es igual que parar, no es lo mismo”, luego ya la caga.
    Así que seamos y no dejemos estar más.