La edad es una coraza de cristal

Siempre estamos refugiados tras un parapeto frágil. Tras el resumen que hacemos de nosotros mismos. Nuestra edad.
La vida es siempre otra cosa si hablamos de años vividos. Y lo decimos esgrimiendo un dígito como si fuera nuestra salvación. Un dígito que indica el tiempo que nos queda para morir. Porque lo que ya hemos vivido no existe. Eso ya pasó.
Nos protegemos con nuestra experiencia siendo viejos (¿de qué sirve la experiencia si el mundo es siempre otro?), con la falta de ella siendo jóvenes (¿es razonable manejar una excusa así? ¿No es declararnos inútiles o medio lelos?).
El armazón con el que queremos esconder nuestros miedos se llama edad. Y no sirve de casi nada porque poco depende de nuestra experiencia y sí del mundo. Evoluciona y nosotros corremos detrás.


1 Respuesta en “La edad es una coraza de cristal”

  • Edda ha escrito:

    El mundo es siempre otro, pero con la experiencia y la suma de dígitos ganamos en serenidad. Esto hace que el cristal no se vuelva opaco.