La enorme fractura

El problema que se está generando con la posible prevaricación del juez Garzón no es lo que parece. En realidad, no creo que ni un cinco por ciento de los que opinan sobre ese asunto sepan valorar técnicamente qué ha pasado o qué ha dejado de pasar. El problema es otro bien distinto, un viejo asunto que sí nos sabemos en España, que se saben muy bien en Argentina, en Chile, en todos los países en los que quedó sin resolver.
Es fácil. Después de una guerra en la que se cometen todo tipo se salvajadas, después de un golpe de estado en el que se esconden los derechos fundamentales de la población y dejan de existir (los derechos y parte de la población), un país se quiebra en dos. Durante, un todo se retuerce buscando salida. Después, las partes se separan. Pasan los años y la fractura se hace mucho más severa. Los abusos por parte de unos se intensifican aludiendo a los abusos que cometieron los otros unos años atrás o unos siglos atrás. Eso es igual, sirve cualquier excusa. Pero llega el día en que se acaba eso y los que se sienten afectados, los que quieren recuperar sus derechos, los que se sintieron esclavos de unas ideas ajenas, los sometidos, deciden que es hora de poner las cosas en su sitio. Unos creen que tienen derecho a lo que les arrebataron y otros creen haberse ganado el derecho a seguir como estaban. La cosa se puede disfrazar de sistema democrático; de olvidemos lo que pasó porque lo pasado, pasado está; de cualquier cosa que suene bonita. Pero lo que no se puede disfrazar es lo que siente este que perdió a su padre, los años de sufrimiento que costaron pensar esto o aquello. Eso no se puede arrancar de cuajo a nadie. Todos creen tener razón. Incluso los que cometieron salvajadas en nombre de su propia falta de humanidad. Parece increíble, pero es cierto.
Lo curioso es que nadie quiere reconocer que la fractura la producen ambas partes. Unos con la arrogancia del vencedor, otros con la del perdedor. Unos a un lado, otros enfrente. Nadie se mueve ni un milímetro.
Pienso mucho en el pueblo alemán. Las salvajadas de los nazis marcaron a un pueblo entero. Pero bien pronto asumieron (ese pueblo entero) que esas salvajadas lo fueron, pero sin olvidar que durante la guerra murieron millones de alemanes inocentes, que sus ciudades fueron arrasadas sin compasión, sus mujeres violadas, y la vida de todos destrozadas. Pasó lo que pasó. Todo. No una parte a la que agarrarse para justificar esto o aquello.
Aquí, en España, seguimos donde estábamos. Dos españas. Dos odios profundos. Un enorme problema que no queremos soltar porque hemos hecho de ello nuestra forma de entender cada cosa que pasa en política, en la justicia, en el fútbol, en todo.
Que Garzón prevarique es algo que debe determinar un tribunal. Que España sigue quebrada es algo que tenemos que terminar viendo. Será difícil que los que hicieron dinero sean capaces de sentirse ladrones y aprovechados de miles de personas que las pasaban canutas, será difícil que alguien entienda que un ser querido muriera como un perro porque un salvaje agarró un arma y abusó sin piedad de todo aquel que no le fuera simpático, será difícil que alguien reconozca que su familiar hizo esto y por eso los otros hicieron aquello. Será difícil que asumamos nuestra humanidad. Somos personas y esto es el resultado de lo que hacen eso, personas.
Los países están en manos de políticos que demuestran, a diario, su grado de corrupción, su manipulación para que un pueblo entero viva aterrorizado (¿recuerdan la gripe A que se llevaría por delante a millones de personas?), demuestran que sólo su interés es el bueno. Se mezclan políticos y jueces y periodistas. Y muchos les siguen buscando un sentido a lo que sucede cuando el sentido sólo se encuentra en uno mismo, en lo que piensa y en lo que es capaz de asumir como propio.
Mientras el mundo esté en manos del interés particular de unos pocos, el mundo será una enorme fractura.
Creo que sería muy sano que todos pensáramos que siempre hay un porqué. Siempre. Y que hay que buscar uno común.
España se consume en sus dos partes. No porque Garzón prevarique sino porque nadie quiere reconciliarse con el que tiene enfrente. Ni consigo mismo. Más patriota que esa postura reconciliadora no se me pasa por la cabeza. Pero entiendo que eso al algo muy difícil de conseguir. ¿Por qué? me pregunto muchas veces. Creo que hay dos cosas fundamentales que nadie quiere mirar. Yo nací en mil novecientos sesenta y cuatro. Crecí y me encontré con la España democrática siendo muy joven. Y comprendo todo esto que digo. Lo comprendo y creo firmemente en ello. Pero, cuando lo comprendo y lo creo, siento que lo hago pisando la cabeza de millones de muertos. La del abuelo de mi mujer que murió fusilado en Paracuellos o la de los padres de Hilda Farfante que murieron por pensar diferente y arrojados a una fosa común. Pienso y comprendo para construir y los cimientos no lo soportan. Por otra parte, la forma de sentir de los que lo vivieron se tendría que quedar en eso, en una experiencia personal , única, y nunca hacer de ella una forma de vivir construida para alguien que no conoció una situación tan lamentable.
Reconozcamos lo que toca. Y toca decir que todas las muertes fueron inútiles, infamantes, horribles. Dejemos que los que vienen por detrás no se pudran con el pasado. No nos consumamos sumergidos en tanta mierda.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


25 Respuestas en “La enorme fractura”

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    Es el primer comentario que leo que realmente ahonda ante lo que estamos.
    No hay nada más que decir. Creo que está suficientemente claro.
    Una vez más chapeau!

    Núria A.

  • Carmen Neke ha escrito:

    La reconciliación con el pasado no es tan fácil, Gabriel. En Bélgica, los nietos de los que colaboraron con los invasores nazis aún siguen siendo mirados con sospecha, por provenir de familias "negras". Y los muertos civiles que cayeron a causa de los bombardeos aliados, apenas ahora empiezan a ser reconocidos como víctimas de guerra, 70 años después. Mientras los hijos tengan que seguir arrastrando las faltas de los padres, el pasado seguirá pudriéndonos.

  • Edda ha escrito:

    Lo has explicado con tal nitidez que confirma lo que pienso desde hace tiempo: Somos simples marionetas.
    La palabra guerra me produce terror. Sin embargo, cuando oigo hablar de ella lo que me llega es el rencor del que habla. Independientemente de lo que defienda. Sólo una vez he visto el terror. Entonces era una niña y no lo entendí. Estaba escondido en los ojos de una mujer alemana, que nunca salía de su casa y que disimulaba con media sonrisa cada vez que yo tocaba el timbre de su puerta.
    Espero que ni yo, ni mis hijos, ni mis nietos tengamos nunca que ver lo que vieron esos ojos. Nunca.

  • Poma ha escrito:

    Excelente ¡¡¡

  • Primitivo Algaba ha escrito:

    Gabriel qué buena reflexión sobre un asunto grave y difícil. Quizás lo mejor para conciliar ambas posturas sea ponerse en el lugar del otro para intentar encontrar las razones que le amparan. Enhorabuena. Un abrazo

  • Sofía Serra Giráldez ha escrito:

    El problema con respecto al caso del Juez Garzón no creo estribe en la cuestión de las dos Españas aunque al final la cuestión haya derivado por ahí. El problema es que un juez admite una causa para investigar ciertas cosas que nunca se han investigado a petición de una parte de, digamos, esta generación a la que aún le duele la llaga, la tiene abierta y necesita se le cure, o bien cerrada en falso por las necesidades del proceso de la transición. Un juez, en pleno uso de facultades estima que investigar eso no entra en conflicto con la ley de amnistía de 1977, porque precisamente existe esa ley por la que nadie, es decir, ningún posible criminal durante el franquismo, puede ser juzgado, y menos aún y por tanto, condenado. Es decir,el juez dice "vamos a investigar, ustedes sabrán sobre lo que les pasó a sus seres queridos, se conocerán equis datos y sucesos y su memoria podrá ser reparada, justificada, sanada con justicia". ¿Qué sucede?, que sí, que saltarán nombres, pero ¿y qué?, judicialmente, porque está ésa ley de amnistía, no podrá hacerse nada contra ellos, todos los españoles lo decidimos y ésa fue la solución para llegar hasta donde estamos y que creo que ningún español de bien apuesta porque se obvie. ¿qué sucede? los derechos humanos dicen que nadie podrá ser juzgado por delitos que en su momento no eran contemplados como tales pero ahora sí, y por otro lado existe jurisprudencia por la cual los delitos contemplados como "contra la humanidad" nunca podrán ser considerados como prescritos..pero ¿y qué?. Esta la ley de amnistía, es decir, no existe conflicto legal. Pero entonces llega un tribunal supremo y acusa a ese juez, por pretender investigar, de prevaricación, es decir, de acometer una causa a sabiendas de que era ilegal la misma sólo porque esa ley de amnistía existe… y entonces es cuando se lía, o mejor justo, cuando la denuncia sobre el juez es producida, cuando y a la vista está, no tiene por qué entrar en conflicto un hecho, la investigación, con esa ley que amnistió.
    Con ello sólo se ha conseguido que otros tribunales, de otros países, acometan una causa, y esos tribunales no tienen por qué tener en cuenta la ley de amnistía de 1977..ese peligro creo que no se lo han visto venir los que tan alegremente interpusieron denuncia contra el juez.
    El problema, pienso, ahora en España es que efectivamente existe una generación, más o menos la nuestra, y por supuesto la de los más jóvenes que, históricamente, tiene todo el derecho a "pasar" de esa herida que a una parte de esa misma generación les duele. Lo malo es que con esa especie de indiferencia está engrosando sin querer las listas de los que sí con interés porque los nombres de sus antepasados no sean revoloteados con el ventilador han interpuesto la denuncia contra el juez. Y creo eso es lo injusto: Si a alguien le duele, "colegas" d generación, hay que curar, por pocos que sean, para eso está el sentido de una administración de Justicia en un país.(corto y sigo)

  • Sofía Serra Giráldez ha escrito:

    Si esa herida se cierra en falso, como lo ha estado haciendo hasta ahora corremos el peligro de lo de siempre, lo que estamos viviendo, soluciones a garrotazos limpio como siempre ha sucedido en este país.
    Cuando y para una vez que algo se acomete con la limpieza que otorga el hecho de una causa judicial (no hay pistolas en los tribunales de justicia)aparece el espíritu de los que en esta españa de dios (no lo escribo con mayúscula porque no se merece Dios si existiera estar metido en esto) a lo largo de cientos de años han preferido la otra solución, el garrotazo limpio, el soliviantar, el violentar el hacer saltar chispa cuando ven el polvorín preparado.
    Sí…es una apuesta personal pero me arriesgaré a decirla. No creo que el tribunal supremo admita el hecho de la prevaricación, por mucha que yo misma pueda pensar que stá "vendido". Legalmente, juego de ley en mano, no tiene sentido, no ha lugar, como suelen decir.
    Y a este país no le conviene que otros hagan "sus" deberes, ni a los unos, ni a los otros por otros motivos más espúreos, ni a nosotros, esta generación, que podríamos demostrar así que ya somos lo suficientemente maduros democráticamente hablando.
    Un saludo, Gabriel

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    Sra. Serra.
    Por los comentarios que ud. incluye en su larguísimo comentario, veo que ud. desconoce totalmente las reglas del juego democrático, los más elementales principios constitucionales, el contenido del Código Penal actual y anterios y, óbviamente el funcionamiento del proceso penal. Junto a todo lo que le nombro, existe otra cosa que se llaman los principios generales informadores del derecho, alguno de los cuales conforman derechos fundamentales tales como el derecho a un proceso con garantías, a la tutela judicial efectiva, a la igualdad, etc. Junto a ello hay otra serie de insituciones como son la prescipción, la caducidad, etc.que no pueden ser dejadas de tener en cuenta.
    No quiero darle una clase de derecho, que creo merece, sin embargo le diré que la responsabilidad penal siempre es de carácter personal, supongo que entiendo lo que le digo. Si una persona entiende que su familiar fue asesinado, secuestrado, etc. por otra persona, puede interponer el correspondiente procedimiento judicial contra esa persona.Pero no olvide, que no siempre el que quiere una explicación está dispuesto a mover un sólo dedo para obtenerla. Si lo que queremos es una condena a un sistema, estamos hablando de otra cosa. Para ellos tenemos otro tipo de legislación que le animo lea atentamente. La reconciliación nacional pasa, por mucho que duela a los particulares, por pasar página y permitir a la sociedad regenerarse y no juzgar aquello sobre lo que sólo conoce de referencia, posibilitando sistemas que impidan que un pueblo vuelva a enfrentarse de un modo tan virulento como el que ocurrió en este país. Es complejo, lo sé.
    Ud. está jugando a un juego muy peligroso, que es mezclar churras con merinas. Visto que el tema le gusta, la invito a que comparezca, sin ningún tipo de prejuicio, a la audición de alguna que otra clase en la facultad de Derecho de su ciudad que, a buen seguro, la tendrá y le permitirá hablar de algunos temás con más conocimiento técnico y olvidarse de las charlas de barra de bar.
    En cualquier caso, creo que el tema de Garzón, al respecto de lo que se habla en este post, es absolutamente anecdótico, pero es fácil, ya le digo, la sociedad mezcla ya todo tipo de ovejas y así nos luce el pelo.
    Hay que pedir un poco de respeto por las instituciones y si no nos gustan, ya sabe a votar para que cambie la Cámara legislativa de este país o a promover iniciativas parlamentarias que también se puede.
    Dicho eso, sólo un poquito de seriedad cuando hablamos de según que cosas.

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    Pido disculpas por tan largo comentario.
    Un saludo.

  • Isadora ha escrito:

    Inútiles quiero pensar que no, pero injustas, ¡todas! Injustas para los que las perdieron sin saber por qué o aún sabiéndolo porque siempre será un precio desproporcionado al fin pretendido individualmente. Injustas para sus familiares que las llevan prendidas en lo más profundo y ello les impide erradicar fronteras y asumir con normalidad las lógicas diferencias. Injustas, incluso, para este país que podría contar con todos los medios necesarios para sentirse medianamente satisfecho y no lo puede ser porque sus gentes, nosotros, sólo sabemos de oposición irracional, dejándonos llevar por la más absoluta visceralidad, esa que nos volvería a convertir en héroes o asesinos como lo fueron nuestros mayores, pero nunca en paisanos y vecinos normales y corrientes.
    Está visto que aquí no hay término medio. Aquí sólo hay amigos o enemigos, buenos y malos, o es blanco o es negro. Aquí sólo sabemos reaccionar cuando nuestra reacción conlleva dejarse el alma en ella para bien o para mal, y para colmo siendo opinables ambos conceptos.
    ¿Qué se requiere? Pues imagino que cada uno requeriría un tratamiento personalizado y propio que minimizase en lo imprescindible su ego e individualismo; y si lo consiguiéramos, que no lo imagino, además creer con convicción que las leyes no están de adorno, que se hacen para todos y para cumplirlas, y que si proceden del Parlamento de un país democrático son las únicas reglas del juego validas. Que si no son las mejores habrá que mejorarlas. Que si nuestros representantes son corruptos, habrá que sustituirlos. Que todo movimiento se demuestra andado y que sólo quienes están dispuestos a equivocarse tiene la posibilidad de rectificar.
    Dejar las cosas como están, seguir transmitiendo odio y rencor a nuestros hijos, y pasar de casi todo porque lo más cómodo es pensar que casi nada tiene remedio, eso si que no es solución.
    Pero ésta es una historia que nos compete a nosotros y a nuestros hijos y la de Garzón es otra diferente. Si un juez empieza a pensar que está por encima de la ley aun cargado de razones y buena voluntad, ¡malo! En este país siempre hemos estado muy sobrados de salvadores de la patria.
    Lo dicho, prefiero equivocarme sin ayuda de nadie.

  • Pepito Grillo ha escrito:

    Losttotheriver, una pregunta: Si Garzón es tan mal juez ¿por qué ahora y no antes?
    Señora Serra, qué forma de explicar las cosas tan pesada.

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    Hola Pepito G., no es que Garzón sea malo ahora, lo ha sido siempre. Las quejas contra la manera en que instruye son constantes. Si miramos las estadísticas veremos el nivel de nulidades, malas instrucciones, obtención de pruebas ilicitas, etc. que plagan sus Sumarios. Como digo no es de ahora. Es con mucho el peor Juez Instructor, pero es el más mediático. Es espectacular abrir expedientes a la dictadura chilena, argentina y al cono sur en pleno. Pero lo realmente espectacular y que roza lo negligente es la no resolución en plazo de las prorrogas de prisión provisional, de la colocación de escuchas en los locutorios donde se entrevistan abogados y acusados, es negligente la precripción de responsabilidades, son negligentes la fuga de narcotraficantes que quedan en libertad tras informes negativos de la fiscalia a la concesión de libertades. Realmente me lo pregunto. Ahora bien, vuelvo a lo mismo, creo que el tema de Ramírez era otro.

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    Lo siento se me ha ido la mano otra vez. Perdón por el rollo.

  • El Gran Gatsby ha escrito:

    He leído con mucha atención lo que se ha ido diciendo en estos comentarios y no puedo por menos de preguntar algunas cosas……
    1. Losttotheriver ¿qué le ha hecho el señor Garzón a usted? ¿Qué tiene de malo intentar juzgar a todo el cono sur y a España entera aunque no se instruya bien? Era algo que faltaba en este mundo.
    2. Ramírez, a usted no le han matado a nadie de la familia ¿verdad? ¿Los tiene a todos enterrados y sabe dónde están? Le leo hace tiempo y no puede usted esconder sus tendencias políticas.
    3. Isadora, lo del tratamiento personalizado lo ha dicho usted de cachondeo ¿no?
    4. Sofía, haga caso a losttotheriver y vaya a clase de derecho y de escritura.

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    G. Gatsby, le voy a contestar, tengo la respuesta. Mire personalmente Garzón a mí no me ha hecho nada, puede estar seguro que si algo me hubiera hecho no me temblaría el pulso por interponerle las acciones jurídicas que considerara oportunas en defensa de mis intereses. Dicho lo anterior, creo, en mi humilde opinión, que con sus actuaciones procesales está causando un grave dispendio económico que no se ve compensado con el resultado de su trabajo. Creo que no dedica el suficiente tiempo a su Juzgado, y eso no lo digo yo, lo día el número de días por asuntos propios, formación, etc., a los que se acoge. Le aseguro que con los resultados que este Sr.tiene en su trabajo, estuviera en una empresa privada, ya le habrían despedido. Creo que optar a ocupar un cargo político habiendo estado en la AN, fracasar en el intento y volver a ocupar su puesto en la AN es, en mi opinión, una mala imagen para la que se supone ciega justicia.
    Y mire, el Juzgado Central de Instrucción tiene unas competencias muy determinadas. Creo que tenemos una corte de Derecho Penal internacional para Juzgar determinados asuntos. Instruir, es decir investigar, bien es fundamental para la salud de nuestro sistema judicial.
    No podemos salir en la tele mostrando una cara guapa mientras por debajo llevamos la ropa interior sucia.
    Creo que esto empieza a quedarme un poco largo.
    Y quiero aclarar que lo que ahora digo, nada tiene que ver con cuestiones políticas, sino técnicas, de creer que el derecho es la garantía para todos, siempre y cuando ese derecho se aplique con certeza y eficiencia, sin divismos, ni demagogia, si no es así, el sistema está perdido.
    Reitero, me queda un poco largo y al final me van a sacar tarjeta roja. Un saludo a todo el mundo.

    P.D.: En realidad somos afortunados de poder estar escribiendo lo que escribimos, no lo olvidemos.

  • Gabriel Ramírez ha escrito:

    Gran Gatsby, mis tendencias políticas no son motivo de debate. Ni lo serán. Si sé dónde han enterrado a mis muertos es cosa mía.
    Y, por cierto, me gusta poco el tono que está utilizando.

  • Sofía Serra Giráldez ha escrito:

    A de "perdido al río", no sabe usted ni de mis conocimientos sobre legislación española ni de mi vida, así que no sea arrogue más el prejuicio sobre ellos y mucho menos sobre los que posea sobre principios democráticos, porque no se lo voy a permitir. Cuando quiera salimos a la calle y ahí podré demostrarle que estoy en la razón, LEGAL, de lo que he dicho, o si lo prefiere, a los tribunales, interponga usted la necesaria querella a ver si se la admiten a trámite. Esto era un simple conversación, a la que cualquier persona que el señor Gabriel Ramírez, autor de este blog, estime oportuno dar su permiso,tiene derecho, y la ha convertido usted en lo mismo que Goya tan fielmente reflejó en la representación del cuadro con el que se ilustra esta entrada.
    Gran gatsby, vaya usted a clase de ser ser humano, que buena falta le hace.No le permito me recomiende nada, porque no hago caso de las sugerencias de animales. Aprenda a leer usted con alma de ser humano, y no de …ni de chacal.
    ¿ o es que eso no se lo enseñaron en la EGB?

    Señor Gabriel Ramírez, usted VUELVE a perder una lectora, por su pasotismo a la hora de permitr ciertos comentarios hechos con toda la mala fé sobre la intervención de alguien que sólo partió de la buena para intervenir aquí.
    Allá usted con sus "éxitos".

  • Gabriel Ramírez ha escrito:

    Sofía, ¿mi pasotismo es publicar los comentarios que hacen unos y otros (incluida usted)? Quizás lo que usted quiere es decir y que los demás no lo hagan.
    Es usted la que llama chacal a uno, acusa de convertir esto en una pelea a otro y de pasota a otro.
    La soberbia es muy mala, querida. Cuídese.

  • Sofía Serra Giráldez ha escrito:

    No, yo lo acuso de permitir llenar su blog de mala fe a costa de la buena fe de otras personas. Éso es algo parecido a la sevicia, lo que hacen esas personas, y usted lo permite, dar hueco a la mala fe firmada con nombres irreales de personas que comentan en su blog siempre en otro tono y bajo el nombre que todos conocemos.
    Pero es su blog y logicamente es usted libre de hacer lo que quiera con él. Por eso le dije que allá con sus "éxitos"
    No confunda la soberbia (creí que era experto en ella, según usted mismo me comentó una vez) con el espanto, y dolor, que produce ver que esto sucede en un lugar donde se presupone que hablan seres humanos con capacidad para percibir "al otro".

  • Gabriel Ramírez ha escrito:

    Así que lo que usted dice está lleno de buena fe y lo que dicen los demás de mala fe. Qué bien.
    ¿Qué es "percibir al otro"? ¿Darle la rezón diga lo que diga? Pues está usted equivocada.
    Habrá observado que yo también me estoy llevando lo mío. Y habrá observado que he contestado y punto.
    Esto es una discusión como otra cualquiera en la que usted ve mala fe detrás de opiniones contrarias a las suyas. Insisto en que debería usted reflexionar sobre ello.

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    Sra. Serra por alusiones y como último comentario. No me gusta ud., no tiene ningún sentido crítico con ud. misma. Le invito, si ud quiere, a que me remita un correo electrónico y pueda explicarse en relación a lo que le digo y a sus conocimientos técnico-jurídicos, que dudo rocen lo mínimo para mantenerse en él y no salta al agravio. No no se a ud. Pero a mi eso de "vernos en la calle" me suena como a pistolero y lo de las querellas a Belen Esteban.
    Ud. misma, pero su discurso, como siempre, aburre a las ovejas. Haga una buena cosa, vaya a la biblioteca y estudie un rato, así no hará falta que me "invite" a "vernos en la calle".
    Lo siento por ud. Ramírez, le he dejado esto hecho unos zorros. No volverá a pasar.

    Núria A.

  • Pepito Grillo ha escrito:

    Señor Ramírez, ha perdido usted una lectora rabiosa. Me cachis en la mar.

  • Edda ha escrito:

    ¿El señor Ramírez pasota? ¿Por permitir que cada uno dé su opinión, sea cual sea? ¿Estoy equivocada o a eso se le llama respeto?
    Respeto. Bonita palabra. Lástima que esté cayendo en desuso.

  • No soy abogado y soy feliz ha escrito:

    Pues yo creo que lo que ha pasado aquí son unas cuantas cosas. A saber…
    1. La Señora Serra ha dicho lo que creía oportuno. Lo que he leído me ha parecido de lo más razonable. Sin faltar a nadie.
    2. La Señora Nuria A. llegó diciendo a todos que ojito con lo que decíamos, que sólo se puede opinar siendo abogado o juez. Más o menos lo mismo que si yo dijera "que nadie dé su opinión sobre la moda porque o se es modisto o sólo dirá idioteces". Mal, Señora Nuria A., mal.
    3. Gatsby llega repartiendo estopa y, a mi modo de ver, diciendo alguna parida que otra. Este si que mezcla churras con merinas.
    4. El autor del blog se ve involucrado en el lío y termina siendo el culpable de todo.
    Todo esto gracias a la intervención más que "alteradora" de la señora juez o letrada. Eso es lo que veo yo.

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    En relación a "No soy abogado y soy feliz". Mire, creo que razón no le falta en lo que dice, quizás mi comentario ha generado algo que no quería, pero asumo. Pero le diré que, en ningún momento, he dicho que para opinar de nada haya que ser ni juez, ni abogado, ni fiscal, ni ninguna de esas profesìones. Lo que quería decir, y posiblemente lo expliqué fatal, es que pese a que sigo pensando que lo que GR. escribía en su texto poco tiene que ver con lo de Garzón, sí que creo que, puestos a hablar de ello, debemos ser muy cautelosos. Entre otras cosas, porque hay una persona sometida a un procedimiento y porque la imagen y confianza de los ciudadanos en sus instituciones también está en juego.
    Cuando lo que estamos valorando, no nosotros, sino lo que deben hacerlo, los Tribunales, si una persona, la que sea, ha cometido o no una infracción penal, debemos dejar que se haga con las menores ingerencias posibles y que lo que se aplique sean criterios legales y no opiniones políticas.
    Lanzar opiniones o argumentos al viento, sin fundamentación, es peligroso, y más en estas cuestiones, porque puede confundirse al personal. Las normas son iguales para todos, o así deberían serlo. Y las normas normas son, nos gusten o no.Disponemos de sistemas para cambiarlas, pero de momento son las que tenemos y no hay otras.
    Opinar de moda está muy bien, si uno hablando del tema de las telas, las sisas o las tendencias, mete la pata, todo lo más que puede pasar es que quede como un tonto, un pedante o un ignorante (como sería mi caso), pero cuando sobre lo que se opina es sobre hechos que están en un Juzgado, donde la credibilidad del sistema está en juego, y eso se hace desde la falta de rigor técnico, sólo conseguimos confundir a la opinión pública, provocando un estado de crispación que sólo lleva a la verdadera fractura entre la sociedad y el sistema.
    Le pondré un ejemplo, y no se lo tome más que como lo que le digo, un ejemplo. Pongamos que ud. recibe una denuncia, falsa o no, en la que se le acusa de haber cometido presuntamente un abuso contra un menor. Ud que preferiría ¿que los que tiene que investigar lo hicieran libremente, aplicando la ley, le escucharan a ud. viera sus circunstancias concretas, o que lo hicieran de oidas, después de escuchar a todos los vecinos de su escalera, papas del colegio de sus hijos, miembros de la comunidad que le tienen a ud. por un pervertido y dejaran las normas a un lado, esas que tanto pueden beneficiarle como perjudicarle? Repito, que es sólo a modo de ejemplo para que no se ofenda nadie. En mi caso, le aseguro que si algun día me encuentro en esa tesitura lo que quisiera es que la investigación se llevara con las menores injerencias posibles.
    Podría extenderme mucho sobre esta cuestión, tanto que seguramente acabaría aburriéndoles soberanamente.
    Posiblemente, me he vuelto a explicar horrorosamente y se volverá a generar un nuevo hilo a este comentario. Yo no voy a hacer ninguno más.
    Por último, no creo haber faltado a nadie, si alguien se ha sentido ofendido por lo que en algún momento haya podido escribir, le pido disculpas de antemano, sobre todo porque este no es mi blog.
    Un saludo y buenos días a todo el mundo.