La luz de un instante

Se escuchan voces que llegan desde el patio de luces. Las ventanas han quedado abiertas porque el tiempo acompaña. Alguien habla por teléfono. Dice y no se escucha contestación alguna. Una pareja discute sobre cómo llegar a final de mes. Y un crío llora desconsolado porque su juguete se ha descompuesto.
Sobre la mesa un mechero, el cenicero y un par de invitaciones de Gimena y Guzmán para acudir a cumpleaños. Tres o cuatro libros. Uno de ellos abierto por la página en la que he subrayado una frase. Durante un instante no se entiende nada. Dino Buzzati. Varias películas y mis cosas para escribir.
Apoyo los codos en la mesa. La pregunta es sencilla. ¿Qué es todo esto, qué pintamos aquí? La respuesta llega como una cascada que se estrella contra el suelo. Las palabras se derraman. Y, ordenadas deben decir, lo correcto. Pero, una vez que comienzan a caer, es imposible que mantengan la posición. La solución se enreda sobre sí misma. Una cascada perpetua.
Gimena y Guzmán llaman al mismo tiempo. Agua. Y es entonces cuando despego los codos de la madera y sé que, aunque es minúscula, conozco parte de la respuesta. Agarro el libro de Buzzati y anoto. Durante la vida entera no se entiende nada. Sólo puede pasar que viviendo instantes se logre entender algo de lo que pasa.


1 Respuesta en “La luz de un instante”

  • Núria A. ha escrito:

    Y es que la vida no es otra cosa que eso,instantes, sólo que a veces nos olvidamos de eso.