La mañana del revés

– Acaba de anochecer, dice ella mientras se frota los ojos con los dedos.
– Pero si son las nueve de la mañana, contesta él mientras se rasca la entrepierna mirando el reloj digital que está sobre la mesilla.
– Vivimos en nuestro mundo particular, tú y yo, eso que tanto deseabas ayer, eso que me decías antes de invitarme a follar. Lo querías y ya lo tienes. Tú y yo solos, amándonos toda la eternidad.
– Joder, era un decir. ¿Cómo se puede arreglar esto?
– Fácil, levanta la persiana, pon el reloj en hora. Luego dejas las llaves sobre la mesa del salón. Y, para acabar, te vas con tu mamá. Para siempre. Y no, mejor, te vas con tu puta madre.


2 Respuestas en “La mañana del revés”