La medida del amor

Piensen en este diálogo.
– Lo que necesito de ti es que me quieras.
– Lo que yo quiero de ti es que me dejes quererte.
Nos pasamos la vida demandando amor. Nos pasamos la vida arrastrando una queja, tal vez una excusa. Ni sabemos querer, ni sabemos dejarnos amar. Seguimos manejando el amor como cosa de dos cuando, en realidad, es cosa individual. Nadie quiere a otro de la misma manera que ese otro lo hace, ni en el mismo tiempo, ni con la misma fuerza o desgana. Pedimos a voces que lo nuestro sea un espejo en las cosas del amor. Algo que no puede ser. Cada cual ama como puede, como le dejan. Cada cual deja de amar en un momento justo que nunca coincide con el del otro.
El amor no consiste en dominar el arte del trueque. Porque el amor es gratis. Rechazarlo también. El amor no llena recipientes iguales. Mientras unos intentan colmar tinajas, otros lo llevan entre las yemas de los dedos. El amor es cosa de uno mismo.
Amar se hace en silencio. Sin una romana en la mano. Asumiendo que eso tiene un precio muy elevado que ha de pagar cada uno. Una moneda de felicidad que suele ser única y que, una vez perdida, es difícil de recuperar.


2 Respuestas en “La medida del amor”

  • ET ha escrito:

    Bonito. Cada cual entiende el amor y el cariño de una forma diferente. Qué importante es aprender a respetar que cada cual quiere como puede y como sabe!

    Personalmente creo que el único amor absolutamente desinteresado que existe en el mundo es el de padre a hijos.

    Bss

  • Piojo ha escrito:

    Pues sí, de padres a hijos porque de hijos a padres…