Las cabezas siguen funcionando

Cada día que pasa se habla menos del movimiento 15 M. Los medios de comunicación ayudaron poco desde el principio y parece que siguen en la misma línea. Sólo parece noticia que algún partido político se arrime con el fin de arañar votos antes de tiempo. Eso o que la policía se líe a mamporros con los que reclaman atención y, sobre todo, un futuro. Tal y como están las cosas, no aparecer en primera página o formar parte de los debates (pobres, vacíos y grotescos) es no ser. Si te eliminan en los medios no tienes futuro. Eso es lo que parece.
Pero, creo yo, que esta vez la cosa ha cambiado. Esa protesta tan de todos se ha quedado grabada a fuego en las conciencias de los individuos. En ese lugar que nadie puede tocar. Ni una bomba atómica puede hacer nada para que una idea desaparezca de la mente humana. Quizás pueda aletargarse. Quizás. Pero esta vez no hay forma de parar lo que comenzó el pasado día 15 de mayo.
Miramos las noticias con la ceja levantada. Ya no nos engañan. Escuchamos a los políticos sin creernos una sola palabra de lo que dicen. Estos si que no pueden engañar a nadie. Podemos imaginar un mundo distinto en el que podamos desarrollarnos como personas. Se acabaron los mundos construidos sobre nuestras propias ruinas, sobre la mentira que nos enseñaron a ser. Y bastará una señal para que la maquinaria comience a funcionar. La próxima manifestación será mucho más numerosa. La idea irá arraigándose en nuestros hijos. El terror será mucho mayor entre los que se separan intentando mantener intacta su fortuna. Nada puede parar a un hombre que puede imaginar. La valentía ya no consiste en hacer guerras. Hoy es valiente el que se expresa y no cede ante la manipulación de un sistema financiero atroz, ni ante unos medios de comunicación falsos y arrogantes.
Falta encontrar la clave, esa tecla que nadie sabe encontrar y que hará que el mundo modifique su hoja de ruta. Es cuestión de tiempo.
Muchos se burlan porque esto se ha quedado en nada (eso quisieran). Risas nerviosas y ciegas. Nada hay peor que escudarse tras una cantidad de dinero. Ese es un parapeto que puede cambiar de manos del día a la noche. Muchos siguen creyendo que este movimiento es cosa de jovencitos que no se duchan y fuman porros. No les falta razón, aunque olvidan buena parte de los sumandos. En esto estamos metidos muchos miles de personas. Es verdad que ahora veremos la verdadera cara al asunto. Los que se pegaban al movimiento para ir de estupendos ya están fuera (siempre lo estuvieron); los que estuvieron, pero lo han pensado mejor y optan por su corralito lleno de bienestar, están fuera. Habrá que seguir adelante con lo que quede. Y no será poco.
Las cabezas siguen funcionando. Si yo fuera político estaría asustado. Más que nada porque no tienen plan b. Nos querían atontados y no lo estamos. Ante la inteligencia nunca hubo un plan alternativo. Salvo de huida. Las cabezas siguen funcionando. Sólo falta que alguien utilice la propia para mezclar bien los ingredientes y poder señalar el lugar exacto, el camino adecuado.


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