Llaves nuevas

Sábado
– Me voy a la cama. ¿Vienes?
Ella espera junto a la puerta. Los brazos a medio abrir, las palmas de las manos hacia arriba, la cabeza ligeramente ladeada, cejas enarcadas, la boca semiabierta.
Él pulsa un par de veces el botón del ratón. Levanta la vista.
– Acabo un par de cosas que me corren prisa y voy para allá.
– Es sábado. Mañana tienes todo el día. Te pasas el día frente al ordenador, joder.
Ella tiene ahora las manos en las caderas. Los labios apretados.
Él apoya el codo en la mesa y la cabeza en la palma de la mano. Suspira con los ojos cerrados.
– Acabo esto y voy. ¿De acuerdo?
– Haz lo que quieras.
Ella sale del despacho. Camina dando pasos más amplios de lo normal.
Él espera. Escucha con atención. Cuando deja de oír el ruido que provoca al deshacer la cama, cuando deja de ver el reflejo de la luz en el pasillo agarra el ratón, de nuevo. Pulsa un par de veces uno de los botones. Y sonríe.

Domingo
– Buenos días. ¿Qué haces?
– Ya lo ves. Mirando cositas en el ordenador. Como me acuesto antes que tú y duermo tranquila puedo mirar las cosas que me da la gana en el ordenador de mi marido.
– Creo que deberíamos hablar.
– Pues yo creo que ya estuviste hablando bastante ayer con tigresa_33. No tengo nada que decirte. Mejor dicho, hay una cosa que tengo que decirte. Coge tus cosas y vete a la mierda. Ya.
Él se lleva la mano derecha a la cabeza y se revuelve el pelo de la nuca.
Ella comienza a llorar.
Él da un paso hacia ella.
– Ya.

Lunes
Él frente a un ordenador. Uno de esos sitios en los que alquilas un equipo durante un rato. Tres o cuatro personas más por allí. La cara desencajada.
Ella llora sentada en el sillón.
Él escribe. ¿Ahora qué hacemos? Le contesta tigresa_33. No puedo hacer nada por ti. Intenta arreglar las cosas.
Ella mira unas llaves que hay sobre la mesa. Y la factura de la cerrajería. Llaves nuevas. Instalación y mano de obra: 150 euros.


1 Respuesta en “Llaves nuevas”

  • Edda ha escrito:

    El texto de hoy refleja un problema que se cree novedoso pero no lo es. Y que se da cada vez con más frecuencia, quizás por eso, por novedoso. Se ha cambiado el escenario, nada más. Hay quien sigue manteniendo esas conversaciones en un bar de copas. Y hay quien sigue cometiendo el mismo error: Hurgar en las cosas de su pareja. Se equivoca, las llaves nuevas no van a cerrar una vida entera.