Lo dicho y lo escuchado

En un momento de acaloramiento podemos decir tres o cuatro barbaridades y quedarnos tan anchos. Siempre cabe la posibilidad de poner como excusa la pérdida de nervios, un estado emocional descontrolado o una pequeña locura transitoria. Y, muchas veces, cuela. El otro se lo traga o dice que se lo traga. Todo en su sitio. Aparentemente, todo colocado donde toca.
El problema es parar un momento y pensar sobre lo que ha pasado. El que escucha un reproche de forma violenta termina pensando que nadie puede inventar sobre la marcha algo así. Eso estaba reposando en algún lugar (mucho más cercano de lo esperado por él) y aparece durante una discusión cualquiera. Es decir, ahora reposa en dos sitios distintos y se interpreta de dos formas diferentes. El que antes escuchaba “te quiero” ahora lo que recibe es “te quiero, aunque en realidad tengo que recordarte tal y tal y tal”. Y el que decía antes “te quiero” (después de verbalizar sus reproches haciéndolos reales) ahora sabe que no dice eso sino otra cosa bien distinta.
El problema es pensar porque se toman posiciones. El que dijo quiere hacer desaparecer el problema a toda costa. Sabe que se trata de algo muy difícil de solucionar. Y el otro se atrinchera para mantener intacta la prueba que confirma que la vida es una mierda, que si algún día toma una decisión tendrá una excusa rotunda.
Es lo malo de la rabia. Aparece y desapareces tú. Para siempre. Te pongas como te pongas.
No se puede destrozar a nadie y luego achacar a la rabia todos los males del mundo. No. El que dice debe asumir, el que escucha es libre de guardar o destruir. Pero todos han de ser conscientes de lo que tienen entre manos.
El caso es que hay cosas que no se deben decir. Que no se pueden decir. Una vez dichas el mundo es otro. Y no disponemos de una tecla que borre por arte de magia ese tipo de lindezas. Aunque muchos se empeñen en que sí, en que hay una tecla oculta para hacer desaparecer eso que te dije en un momento de cabreo monumental. Sólo se olvidan las cosas que nos hicieron sentir felices.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


4 Respuestas en “Lo dicho y lo escuchado”

  • Poma ha escrito:

    Alguien me dijo hace poco que si tenemos dos orejas y una sola boca es por algo …
    Las palabras pueden herir mucho, dichas en un moento de furia o dichas con una calma terrorífica, no hay escusa no, lo dicho ahí queda.
    …Por eso,solo tenemos una sola boca.

  • MERCHE ha escrito:

    Porque en lugar de hablar las cosas en su momento justo.. nos las guardamos para nosotros mismos…. y luego cuando menos queremos es cuando florecen!!!!!

  • POPY ha escrito:

    Hola G.
    ¡Qué razón tienes!
    El daño se ha quedado aunque el perdón haya desplegado sus alas.
    Hay frases que siendo descorchadas te dejan un chichón descomunal para mucho tiempo, demasiado.
    Hace poco que me he ido pero esas frases me han seguido el rastro o se quedaron atadas a mi tobillo.
    Supongo que al final se cansarán de mí o mejor, yo de ellas.

    Un beso muy grande.

  • Edda ha escrito:

    Vaya, veo que me toca hacer de abogado del diablo:
    El que escucha el reproche, que sale a bocajarro, debería pensar fríamente, antes de acalorarse y posicionarse en el papel de víctima, qué está pasando aquí, el porqué de ese arrebato y hasta que punto lo ha ido provocando sin darse cuenta, a veces. Y digo "a veces" porque el que sabe de sobra lo que ha hecho no se sorprende, pero suele ser el que más se acalora.