Mala señal

¿Qué le pasaría a una persona que teniendo mil millones de euros perdiera cuatrocientos? Nada. Sería igual de millonario, tendría el futuro más que garantizado. Él y toda su familia durante muchos años. Perder el cuarenta por ciento de capital cuando la riqueza es tan abrumadora no parece gran cosa. ¿Que pasaría si esa misma persona acumulara más riqueza? Piensen, ahora, en todos los ricos. Todos queriendo más y más. Pues pasa que el resto de la civilización se va a pique. Porque, en la actualidad, todo va bien o mal dependiendo de la situación económica. Si la gente piensa mejor o peor, si es ética o no, si las personas son mejores o peores, da igual. Lo importante es si tienen dinero o no. Pues bien, los ricos no dejan el cuarenta por ciento en manos de todos; todos (excepto ellos) pasamos las de Caín y, de paso, el tercer mundo pasa de ser pobre a ser una calamidad.
Tener y sustentar la existencia propia sobre la posesión lleva, de forma irremediable, a querer más y más. La codicia no tiene límites. Da igual lo que suceda alrededor.
Desde hace mucho tiempo es algo sobre lo que pienso. ¿Cómo es posible que alguien pueda ver a un niño morir de hambre sin inmutarse teniendo dinero en el banco que no podrá gastar nunca jamás? ¿Cómo es posible que una civilización entera se venga abajo porque unos pocos acumulan el dinero de todos? ¿Qué necesita un ser humano para convencerse de que el camino es otro? Pienso sobre esto y sobre la procedencia de esos capitales. Me temo que sólo hay una forma de conseguir esa cantidad de dinero. No es trabajando. Muy pocos consiguen un premio de lotería (bueno, el señor Fabra, el padre de la impresentable que dijo eso de que se jodan, ha sido premiado nueve veces, qué suerte tiene ese hombre), muy pocos han sido capaces de lograr con limpieza grandes sumas. Casi todos, por el camino, han tenido que engañar, presionar, robar, falsear datos, hundir empresas para hacer dinero o qué sé yo. Y quieren más y más y más. Sin límites.
El desastre del euro se puede solucionar con el 40% de la riqueza de unos pocos. Sin embargo, esa deuda descomunal se va a pagar con el sufrimiento de muchos. Insisto en que el tercer mundo (curiosamente ha desaparecido de la prensa, de los intereses generales, del mapa) es el gran perjudicado. Sencillamente, no hay derecho. Si miramos los libros de historia comprobaremos que esto ha pasado muchas veces. Y el final ha sido el mismo una y otra vez. En occidente seguimos pensando que una guerra es impensable, que esas cosas son de pueblos salvajes. Yo sólo advierto de que, hace muy pocos años, la antigua Yugoslavia se deshizo entre ríos de sangre. La desesperación convierte al ser humano en una fiera. Y, si eso pasa, las cosas se complican. Incluso para los que tienen dinero. En una situación violenta todo puede pasar.
En fin, espero que los libros de historia se tengan que escribir en otros términos. Pero tantos de millones de personas con el agua al cuello son mala señal. Si usted tiene a un rico al lado adviértale.


1 Respuesta en “Mala señal”

  • Marcela ha escrito:

    Creo que estas enfocando el tema al revés, no se trata de que unos pocos tengan más. sino de impedir que todos tengan su parte. Preguntarás para qué, y yo creo que es para tener poder sobre esos muchos que de tener sus necesidades satisfechas dejaríamos de obedecerlos. Es una cuestión de poder.