Miedo infundado

La diferencia entre un taller literario y una reunión de amigos que quieren tomar unas copas es que en el taller pagan todos menos uno (el que va de intelectual y gurú de las artes) y en esa reunión con pinta de fiesta todos procuran que pague uno (el intelectual que no se entera de nada). Por lo demás, la cosa se parece de forma inquietante. Todo bien, la vida es bella, que bueno que viniste, no podemos dejar de vernos, mira que eres ocurrente, Asturias patria querida (en el caso de los amigos después de la quinta copa y en el del taller cuando uno de los participantes decide presentarse al premio de relato breve del club “amigos de las letras de Chamberí” por lo que el resto se siente feliz y necesita festejar el arrojo del atrevido escritor en ciernes). Finalmente, el tabernero se hincha a ganar pasta y el gurú de la inspiración literaria también. Alguien puede decir que en un taller se escribe. Cierto. Pero es que en el bar también. ¿Quién no ha dejado escrito en una servilleta su número de teléfono? Para el caso es lo mismo y el resultado similar. Coño, que bien, me encanta saber que puedo encontrarte a partir de mañana, mi buen amigo (dicho escuchando como cantan el resto “Paquito el chocolatero”) . Pero, bueno, bueno, bueno, que lindo escribes, que dulzura expresando sentimientos, me encanta saber que te encontraré mañana entre los intelectuales a los que yo represento (dicho escuchando una suite de cualquier compositor romántico, a ser posible, desconocido por los alumnos del taller que vuelven a quedar prendados por la sabiduría sin límites del gurú). Es, como pueden comprobar, casi la misma cosa.
Todo esto tendría su gracia (poca, todo hay que decirlo) si fuera un chiste. Pero no. Es verdad como la vida misma. Tan verdad como que los monos alternan en los bares, ciertos desalmados (sin pasar por taller literario alguno) se dedican a publicar o que hoy no deberíamos tener dolores de cabeza gracias al Santo Acacio de Bizancio. Y algunos nos quieren asustar con el cambio climático. Patrañas.


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