Mirar las cosas

Hay cosas que no sustituiríamos jamás. Ni por algo mejor ni por algo peor. Ni siquiera por algo idéntico. Tenemos cosas únicas, exclusivas e irrepetibles. Sin embargo, también tenemos cosas que, deseadas durante años, cuando llegan, cuando las poseemos, pasan a formar parte de eso que ya no tiene importancia. Miramos aquello. Pensamos que no es lo que esperábamos, o que ha perdido el encanto por completo. Ya no lo queremos, no sentimos la necesidad de tenerlo sobre la mesa.
Si la relación con otros se convierte (aunque sea mínimamente) en una relación de pertenencia, puede ocurrir lo mismo. Casi al comienzo. No es necesario que pase mucho tiempo. La chica que tanto nos gustó, esa mujer que tuve en la cabeza tanto tiempo, resulta que no limpia bien los zapatos. Cualquier excusa, por tonta que sea, sirve para abandonar.
Querer tener. Querer tener. ¿Para qué? ¿Por qué?
Sólo se me ocurre una razón por la que el hecho de poseer adquiera sentido. Formar parte de las cosas. Ese es el motivo que hace de algunas cosas, de algunas personas, objetos o seres definitivos o insustituibles. Formar parte de ellas.
Mirar mis viejas estilográficas ha provocado todo esto. Una pequeña idea que resume más de veinte años.
Formar parte de ellas. De las cosas, de las personas. Dejar que te agarren sin violencia para sumar y aparecer como resultado. Nunca como sumandos. Formar parte de lo que tengo. Nunca poseerlo.


3 Respuestas en “Mirar las cosas”

  • Edda ha escrito:

    Formar parte de algo insustituible, nos hace únicos. Cuando perdemos la ilusión dejamos de pertenecer a eso que creíamos inigualable. Es de las pocas cosas que nos ocurren sin que podamos razonar. Forman parte de ti y tú de ellas y no necesitamos más explicación.

  • nachovega ha escrito:

    las viejas estilográficas tienen ese poder de evocación… quizá porque ya sabemos que son símbolos de otros tiempos y otras formas de soñar.

  • MERCHE ha escrito:

    Porque necesitamos formar parte de algo o alguien sin barreras…