Mirar

No me he parado a pensar en la razón. Hoy he dedicado buena parte de mi tiempo a mirar las cosas con atención. Sencillamente. Igual que si estuviera sentado en un puerto de mar viendo cómo zarpan los barcos, cómo llegan escupiendo gente.

Nada me ha parecido lo que dicen que es.

Un perro fue un esclavo levantando la pata en una esquina impuesta.

Los autobuses unas nuevas galeras en las que se condena al reo a mantenerse rígido tocando lo menos posible al que esta a su alrededor.

Los niños caminaban agarrados de manos grandes. Huían de su propia condición. Nada de juegos. Sólo correr hasta la celda del cuarto izquierda. Prisiones que rebosan amores viejos.

Y yo. A solas. Pasos lentos en el muelle. El ruido de las sirenas. Muchos llegan. Otros tantos se van. Sin sentido. Saben hasta dónde tienen que ir. No saben el porqué. Y les mata con lentitud. Un muchacho observa desde el balcón. Estará pensado lo mismo de mí.

Nada es lo que dicen que es.

Un mendigo extiende la mano en la puerta de una iglesia. Salen y entran sin mirarle. Ya van ellos a pedir imposibles, ya regresan de soportar un silencio eterno. No queda nada para los demás.

He regresado a casa mirando las líneas que forman las baldosas en el suelo. Sin prestar atención a lo que pasaba cerca. Nada es lo que dicen. ¿Quién soy yo? ¿Qué soy? ¿En cuál de esos barcos navego?

© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


2 Respuestas en “Mirar”

  • Edda ha escrito:

    Tanto tiempo mirando al suelo te ha hecho ver todo del color del asfalto. Mira hacia el horizonte y deja que todo se impregne del color del mar. Nada es lo que dicen que es, cierto. A veces es mejor. Sólo a veces.

  • Poma ha escrito:

    Y la nave va…atravesando calmas y tempestades a puertos viejos o nuevos puertos.
    Nada es lo que dicen, ni nosotros mismos.