Modificándola

Me pregunto qué especie de atracción sufren algunas personas hacia lo que no les gusta. Les repele algo por algo en concreto, pero regresan una y otra vez a su lado. No me gusta cómo me habla este tipo aunque le escucho siempre que puedo. Detesto la forma de escribir de un autor y por eso compro todos los libros que publica. Incomprensible a primera vista. Un acto voluntario que acerca a lo odiado que se produce con una frecuencia preocupante.
No puede ser otra cosa que admiración. El vértigo que provoca la envidia, esa reacción ante lo que crees injusto (tú eres mucho mejor) y que necesitas tener cerca para poder asestar un golpe definitivo logrando que las cosas queden en su sitio, en el infierno. Si lo tienes próximo crees conocer cómo se mueve, cómo evoluciona, cómo puedes terminar con ello. Aunque lo cierto es que siempre te lleva algunos metros de ventaja. Nunca eres capaz de alcanzar lo que admiras, lo que te hace sentir infeliz porque te convierte en insignificante.
La envidia es miedo. Miedo a que te miren para compararte, miedo a pensar que eres lo que eres sin remedio, un pánico irracional ante lo evidente que se presentan tus miserias. La envidia es rencor hacia uno mismo. Las oportunidades perdidas, el fracaso ganado día a día por cometer errores estúpidos, el tiempo perdido que otros (los envidiados) parecen administrar con maestría para llegar hasta donde siempre quisiste.
Y es mezquindad.
Todo lo que distorsiona la realidad lo es. En alguna ocasión, he afirmado que la realidad hay que dominarla hasta donde nos es posible. Para escribir, para pensar, para vivir. Al fin y al cabo todo es la misma cosa. Y en alguna ocasión me han preguntado sobre cómo se hace eso de dominar la realidad. Modificándola. Las cosas que nos superan sólo podemos controlarlas si las modificamos. Es el gran error del envidioso. Quiere modificar, distorsionar, la percepción de los demás respecto a otro (por ejemplo) dentro de una realidad mostrenca. Y eso es imposible. Sólo se consigue al revés.
Me pregunto qué especie de atracción sufren algunas personas hacia lo que no les gusta. Pienso sobre ello, sobre lo terrible que ha de ser vivir mirando desde una segunda o tercera fila impuesta por uno mismo, sobre el sufrimiento que debe producir vivir pensando en tú olvidando el yo. Me pregunto si merece la pena levantarse cada mañana. Claro que no, claro que no.
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1 Respuesta en “Modificándola”

  • Celina ha escrito:

    El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: Es envidiable.
    (Jorge Luis Borges)